Inés Rey termina el año con claras evidencias de que su declive ha ido a peor. Sus escasas dotes para dotar a la ciudad de las pocas infraestructuras programadas en el tiempo estimado y de organizar acontecimientos como el poblado navideño que han sido finalmente un fiasco, junto a la incertidumbre de la reforma del Estadio Riazor para el Mundial 2030, urgen a que se plantee seriamente la posibilidad de que siga durante otros 4 años más siendo la alcaldesa.
Crónica de un fiasco anunciado: el mercado de María Pita naufraga entre impagos y huidas
Lo que se proyectó como un referente del estilo centroeuropeo en el noroeste español ha acabado convertido en un polvorín judicial. Con un tercio de las casetas ya cerradas, el Ayuntamiento activa la vía legal contra un promotor que, lejos de rectificar, amenaza con demandar a la propia alcaldesa y a sus clientes.
| El mercadillo navideño ha sido lo peor que se haya visto en la ciudad. |
La Plaza de María Pita ofrece estos días una imagen desoladora que dista mucho de los bocetos de luz y madera que el Gobierno local presentó en noviembre. Lo que hoy queda del mercado navideño es el esqueleto de una ambición fallida: casetas precintadas, mercancía caducada y una sensación generalizada de estafa entre los feriantes que apostaron por la ciudad.
Un balance comercial catastrófico
Las cifras que arroja el mercado son, simplemente, insostenibles. Comerciantes consultados informan de jornadas completas con una facturación de apenas 6 euros en jornadas de 12 horas. Para empresarios como Claudiu Cotei, que invirtió cerca de 50.000 euros para trasladar su equipo y cinco casetas desde el Levante español, la experiencia ha sido definitiva: ha recogido sus pertenencias y ha regresado a casa antes de Fin de Año.
"El organizador nos prometió una cosa y nos vendió una mierda", resume Cotei, quien lamenta la pérdida de 150 kilos de alimentos debido a la falta de afluencia y a las deficientes instalaciones que no protegían el producto de la lluvia.
El frente institucional: de la decepción a la sanción
La alcaldesa, Inés Rey, ha pasado de la "indignación personal" a la acción administrativa. El Ayuntamiento estudia ya sanciones calificadas como "muy graves", que podrían suponer:
Multas económicas de hasta el 10% del contrato.
Inhabilitación de la empresa NC7 Events para contratar con el sector público durante tres años.
Reclamación de daños y perjuicios por el impacto negativo en la imagen de la ciudad.
Sin embargo, para los comerciantes que permanecen en la plaza, la reacción municipal llega tarde. Miguel, uno de los vendedores que ha echado el cierre esta semana, critica que la intervención ocurre cuando el daño ya es "irreparable". Para el sector, el control sobre el cumplimiento de los pliegos (que incluían música, talleres y pasacalles nunca vistos) falló desde el día de la inauguración.
El promotor contraataca
En un giro inesperado, el responsable de la empresa adjudicataria, Carlos González, ha rechazado cualquier responsabilidad y ha anunciado una contraofensiva legal. González sostiene que el 80% de los comerciantes no han pagado sus puestos y afirma haber invertido 300.000 euros en un concurso que "nadie más quería hacer". El promotor pretende llevar ante el juez tanto al Ayuntamiento como a los feriantes e incluso al electricista que intentó cortar el suministro la pasada semana por impago de sus servicios.
Un futuro judicializado
El mercado, que debía ser el motor económico del centro en Navidad, se encamina ahora a un cierre amargo el próximo 2 de enero. No habrá fotos de despedida ni balances de éxito; habrá requerimientos notariales y demandas por incumplimiento de contrato.
La pregunta que queda en el aire para la ciudadanía es cómo una licitación de esta importancia pudo acabar en manos de una gestión que ha provocado un amago de apagón eléctrico en la plaza más vigilada de la ciudad. Por ahora, el "estilo europeo" prometido se ha quedado en una estampa de persianas bajadas y deudas por cobrar.
Y el frente del Mundial vuelve a reactivarse mostrando la falta de consistencia de la candidatura herculina, frente a la de Vigo que empieza a perfilarse como la que será finalmente la que acabe con las ilusiones de las reformas de Riazor para el Mundial de 2030.
La carrera por ser sede del Mundial 2030 se ha convertido en una guerra de desgaste. Mientras Abel Caballero califica de "grotesca" la exclusión de Vigo y presume de proyecto, Koruña se enfrenta a una tormenta perfecta: sin acuerdo con el RC Deportivo, sin inversores privados a la vista y con un Rafael Louzán que señala las vergüenzas de la candidatura herculina.
La ofensiva de Caballero: "Vigo es la vacante lógica"
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha vuelto a la carga con una estrategia clara: denunciar la gestión de la RFEF y señalar que Balaídos está más preparado que otras sedes seleccionadas.
"Tenemos un proyecto para 43.500 espectadores. Es incomprensible y grotesco que no estemos dentro cuando hay estadios elegidos que ni han empezado las obras", clamó el regidor vigués. Caballero juega la baza de la previsión, advirtiendo que muchas sedes actuales se "caerán" por no cumplir los requisitos FIFA, y ahí es donde Vigo —y Valencia— exigen su oportunidad.
A pesar de echarle en cara a la Xunta que no aportará ninguna ayuda, Caballero lo tiene claro, seguirá adelante, con decisión, para hacer posible la reforma de la reforma (recordemos que Balaídos tuvo una reciente remodelación).
El tirón de orejas de Louzán a María Pita
Sin embargo, el golpe más duro para los intereses coruñeses no ha venido del sur, sino del presidente de la RFEF, Rafael Louzán. En una reciente intervención en la TVG, Louzán fue tajante al comparar ambas candidaturas, lanzando un mensaje envenenado a la Plaza de María Pita: "Non pode ser que unha cidade candidata non teña acordo co inquilino que utiliza as instalacións".
La frase apunta directamente a la línea de flotación de Inés Rey: la falta de sintonía con el RC Deportivo. El club blanquiazul se muestra reacio a una reforma que, de no estar bien compensada, supondría una pérdida económica por la gestión de espacios y el impacto en sus abonados. Sin el "sí" del inquilino, el proyecto mundialista es, para la Federación, un castillo de naipes.
Del inversor privado al "grifo" público
La viabilidad económica de la reforma de Riazor es el otro gran agujero negro. El plan inicial dependía de la aparición de un inversor privado que sufragase parte de la faraónica obra necesaria para cumplir con la FIFA. A día de hoy, ese inversor no aparece.
| Inés Rey se agarra a la opción de que toda la reforma de Riazor para el Mundial sea pagado con dinero público. |
Ante este vacío, la alcaldesa Inés Rey ha comenzado a cambiar el discurso. Si hace semanas evitaba concretar partidas presupuestarias, ahora abre la puerta a que el dinero sea totalmente público: "El presupuesto permite que, si hay acuerdo con otras administraciones, se puedan dedicar fondos a proyectos complejos como este". Esta declaración supone un giro radical: el Mundial podría pasar de ser un proyecto de colaboración público-privada a una carga directa sobre los hombros del contribuyente koruñés y de otras instituciones gallegas.
Un cronómetro en contra
Mientras Vigo presiona para entrar por la vía de la urgencia, Koruña se enfrenta al agotamiento de los plazos. Con el RC Deportivo en una postura defensiva para proteger sus intereses económicos y la incertidumbre de la financiación, la candidatura de Riazor corre el riesgo de convertirse en un gigante con pies de barro.
La advertencia de Louzán es clara: de nada sirve estar en el mapa del Mundial si no hay acuerdo en casa ni obreros en el estadio. El derbi gallego del 2030 se decide ahora: entre los que quieren entrar y no pueden, y los que están dentro pero no saben cómo quedarse.
Lo que opinan los lectores de La Voz de Galicia
Se as redes sociais e os foros de opinión fosen un tribunal, o veredicto sobre a aldea navideña sería unánime: Culpable por omisión e falta de xestión. A estratexia do Concello de presentarse como "vítima" da empresa organizadora non callou entre uns coruñeses que, máis alá da retranca, mostran un cabreo monumental.
1. "O barato sae caro": A crítica á xestión de contratos
Varios lectores, como efecto2000, apuntan á raíz do problema: unha política de contratación baseada exclusivamente no prezo máis baixo. O que moitos chaman a "xestión barateira" que acaba lastrando servizos básicos como o bus e agora o Nadal. A reflexión é clara: se non hai orzamento para facer algo digno, mellor non facer nada que facer o ridículo.
2. ¿Onde está a autocrítica?
O comentario de Galera47 resume o sentir xeral de indignación ante a falta de perdón: "Inés, está montado diante da túa oficina". A cidadanía non entende como o goberno local puido pasar un mes mirando pola fiestra sen ver que o "estilo centroeuropeo" era en realidade un "estilo Ali Express". A falta dunha disculpa pública oficial pesa máis que o anuncio de sancións.
3. O "Efecto Mundial 2030": Medo ao futuro
O desastre do mercadiño saltou de ser unha anécdota navideña a ser un síntoma de desconfianza política. Lectores como Ignacio Zapata fan a conexión máis temida: "Se non somos capaces de organizar un mercadiño de todo a cen, ¿como imos ser sede do Mundial?". A imaxe de incapacidade administrativa proxectada en María Pita está a manchar a credibilidade do gran proxecto de Riazor.
4. A cortina de fume das "accións legais"
A reacción de fanc1431 e Michi1012 pon o dedo na chaga: anunciar que se "estuda" denunciar o 30 de decembro é visto como unha manobra de distracción lenta e ineficaz. Para os veciños, as accións legais son o "refuxio" dos políticos cando fallou a xestión previa: "Menos estudar e máis actuar".
5. ¿Quen puntuou o vídeo de IA?
Unha das preguntas máis repetidas (como sinala Alter) é: ¿Quen son os técnicos ou concelleiros que lle deron a máxima puntuación a esta empresa? ¿Comprobouse a súa traxectoria ou o Concello comprou o proxecto só por un vídeo bonito feito con Intelixencia Artificial? A sospeita de que se deu "gato por lebre" sen revisar os antecedentes da empresa irrita especialmente aos que pagan os impostos.
O resumo dos lectores é demoledor: o Concello delegou a ilusión do Nadal nunha empresa insolvente e agora pretende lavar as mans con papeleo xudicial. Para Koruña, a responsabilidade última non é do que non pagou ao electricista, senón de quen o escolleu. Como ben di un lector, isto xa non é maxia... son os nosos impostos convertidos en chuvia dentro das casetas.
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