Si hay un mal del que Koruña lleva décadas intentando recuperarse, es de la insaciable voracidad inmobiliaria del Desarrollismo. En barrios emblemáticos como el Agra do Orzán, Os Mallos o Os Castros, la fiebre del ladrillo desde mediados del siglo pasado no solo nos dejó densidades de población al nivel de las más desorbitadas del planeta, sino también una huella de urbanismo deshumanizado y atroz que, a día de hoy, roza lo surrealista.
Un demoledor reportaje publicado por La Opinión A Coruña saca a la luz la trágica realidad de las llamadas "calles trampa" o "viviendas invisibles": auténticas anomalías urbanísticas donde casitas y bloques enteros quedaron literalmente emparedados tras la construcción de nuevos edificios.