Porque no solo de fútbol vive el deportivismo, la ciudad ofrece el plan perfecto para celebrar la victoria (o ahogar las penas) tras el pitido final.
El partido termina a las 16:00 h, una hora que deja la tarde abierta para disfrutar de una Koruña otoñal que bulle de actividad cultural y gastronómica este fin de semana, sobre todo esta última para los que salgan del estadio sin haber probado bocado.