La ciudad atraviesa una etapa gris en su desarrollo y un rumbo incierto. Con un puerto exterior hundido en la deuda de su construcción a pesar de que está empezando a ser una infraestructura con objetivos definidos; con un aeropuerto que no acaba de despegar tras años de un esperanzador crecimiento, con demasiados centros comerciales que languidecen o directamente han muerto... tenemos una urbe que parece estancada después de los cambios que experimentó entre finales del siglo XX y principios del XXI y a la que poco ayudan los gobiernos mediocres que han ido sucediéndose en los últimos 20 años.