Una mujer colombiana de 34 años fue arrastrada por las olas mientras leía en la playa y tuvo que ser rescatada por una cadena humana. Al día siguiente, otro bañista tuvo dificultades para salir del agua en el Orzán, en una zona donde el mar de fondo y la configuración del arenal pueden convertir la orilla en una trampa.
Las playas de Riazor y Orzán volvieron a mostrar este fin de semana el peligro que esconden cuando el mar está agitado. En apenas 24 horas, dos incidentes obligaron a prestar ayuda a personas que no lograban regresar a tierra por sus propios medios, pese a que no se había decretado el cierre de los arenales.