Hoy se cumplen los 25 años de la inauguración del primer tramo del Paseo Marítimo de Koruña, bordeando las playas urbanas de Orzán que habían sido recientemente ampliadas con arena de caolín después de que a lo largo de los años el desarrollo de la ciudad se las hubiera comido (en marea alta el mar pegaba contra una escollera que delimitaba la zona arenosa) . La obra con el transcurso de los años transformaría y redefiniría todo el litoral de la ciudad, desde O Parrote hasta Bens, acercando el mar a los koruñeses, redescubriendo otra cara de la ciudad que hasta entonces había sido una zona marginal, la puerta de atrás, ocupada por naves industriales, estercoleros, huertas y chabolas, incluso había un matadero que se deshacía de sus restos vertiéndolos al mar. En la transformación hacia una nueva ciudad, se desvaneció la singular personalidad de humildes barrios atravesados por el paseo, como el del Matadero o San Roque. También desapareció un lugar de ocio-residencial muy popular, el Sislar. Tenía unas piscinas al aire libre donde muchos koruñeses disfrutaban en verano bañándose en aguas templadas, sin oleaje ni salitre. La idea no se volvió a recuperar, en la actualidad nadie se puede poner moreno bajo los techos de las piscinas municipales.
El cemento ,de manera muy artificial, borró muchos recovecos de los acantilados y cantiles de la costa koruñesa.