Los meses de oktubre en Koruña siempre marcan un antes y un después. Es el mes en que el otoño decide quedarse, aunque todavía queden restos del verano pegados a la piel. En otros tiempos, bastaban unos días de sol para cerrar el ciclo del veranillo de San Miguel. Pero últimamente, este pequeño paréntesis cálido parece empeñado en alargarse más de lo debido, metiéndose sin permiso en las primeras semanas de octubre.
El resultado es el caos típico del clima koruñés: toallas en la playa y abrigos en el paseo marítimo, todo en el mismo día.
Este año, el contraste fue especialmente acusado. De superar los 25 grados hace apenas unos días, la ciudad pasó a amanecer con temperaturas por debajo de los ocho. Según la Aemet, los 8,6 grados registrados en el Observatorio fueron la mínima más baja en un octubre de los últimos cinco años. Y aun así, los meteorólogos aseguran que el mes cerrará siendo más cálido de lo habitual. Cosas de este tiempo raro, a medio camino entre el trópico y el temporal.