Hoy, 23 de abril, Koruña huele a tinta fresca, a papel recién cortado y a ese cosquilleo que solo da abrir un libro nuevo. No hace falta ir a Barcelona para celebrar Sant Jordi con rosa y libro: aquí, en la ciudad koruñesa, el Día del Libro es cosa seria. Las librerías están a reventar, la gente reserva con semanas de antelación y el papel vive un auténtico renacimiento. Olvídate de pantallas: los jóvenes piden ediciones con cantos pintados, tapas duras y esa belleza que solo tiene un libro físico. Las redes sociales (TikTok al frente) mandan, pero al final la magia sigue pasando entre estanterías de madera y recomendaciones de librero a lector.
El comercio local lo nota y lo celebra por todo lo alto. Descuentos del 10 %, escaparates que son obras de arte, firmas de autores, murales hechos por los propios clientes… Koruña se ha convertido en una biblioteca gigante al aire libre donde los libros no solo se venden: se viven, se recomiendan y se regalan.