Se cumplen 50 años del día que Koruña se tragó un buen trago de chapapote. El 12 de mayo de 1976, el petrolero Urquiola rozó unas agujas que no salían en las cartas náuticas, reventó en tres explosiones de película y ardió como una antorcha en plena bahía. Llevaba 107.000 toneladas de fuel con destino a Petrolíber. El resultado: capitán muerto, bahía en llamas y los pies de los coruñeses negros durante años cada vez que bajaban a la playa.