Si pensabas que con el final de las fiestas de la Falperra y de Oza el ambiente en la ciudad se iba a calmar, estabas muy equivocado. Prepárate para no poder ni cruzar por los Cantones sin tropezar con un jubilado británico o con un camión cisterna, porque el Puerto de Koruña y la terminal de Punta Langosteira se disponen a vivir siete días de auténtico desmadre marítimo.
Nos visitan desde cruceros gigantescos más largos que el estadio de Riazor hasta petroleros cargados con miles de toneladas de crudo, pasando por toneladas de maíz para los pollos y harina para las empanadas. ¡Menuda logística, miña terra!