La Segunda División es esa dimensión desconocida donde puedes tirar dos puntos a la basura en el minuto 90 y, por obra y gracia de los resultados ajenos, despertarte el lunes en puestos de ascenso directo. Sí, el Dépor es segundo. Sí, llevamos seis jornadas sin perder. Pero que el árbol de la clasificación no nos impida ver el bosque de mediocridad que, por momentos, amenaza con asfixiarnos.
Somos segundos, sí. Estamos en ascenso directo, vale. Pero que nadie se engañe: jugando con fuego en el minuto 90, lo normal es acabar de ceniza.
En una jornada donde el destino (y el Racing) nos puso la alfombra roja para asaltar el cielo, el equipo de Hidalgo decidió que era mejor seguir abonado a la "empatitis" crónica.
Lo de El Alcoraz fue un manual de cómo no gestionar una de las finales que el Dépor ha tirado a la basura.