Koruña suma otra derrota estratégica en una lista que empieza a ser demasiado larga incluso para una ciudad acostumbrada a remar contra viento, marea y temporal. La decisión de que la futura Facultad de Medicina no se ubique en la Universidade da Koruña no es un hecho aislado: es el síntoma más visible de un deterioro silencioso pero persistente en la capacidad de la ciudad para defender sus proyectos clave.
La frustrada llegada de la Facultad de Medicina a la UDC —aplazada formalmente hasta 2027 en aras de un "consenso autonómico"— se ha convertido en la metáfora perfecta del estado de la ciudad. No fue una negativa directa, sino una cesión estratégica, que simboliza la incapacidad local para imponer su ambición. Pero este revés educativo no es un caso aislado; es la punta del iceberg de un problema de gestión que afecta a todos los frentes: desde la sanidad hasta la innovación tecnológica.