Hoy Riazor se ilumina para una fiesta, pero es imposible ignorar el elefante en la habitación. El enfrentamiento contra el Atlético de Madrid trae de vuelta nombres y símbolos que nada tienen que ver con el balón y sí mucho con el código penal. Hablamos de grupos que, bajo el paraguas de unos colores, han protagonizado algunos de los episodios más negros y violentos de la historia de nuestro país.
El Frente Atlético: una mancha que no se borra
No estamos hablando de "aficionados radicales" o de "chicos que se pelean". Estamos hablando de un grupo ultra con un historial que pone los pelos de punta. No es opinión, es hemeroteca:
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| Policías rescatando el cuerpo de Jimmy en el Manzanares |
El asesinato de Aitor Zabaleta: Un seguidor de la Real Sociedad que perdió la vida a las puertas del Vicente Calderón simplemente por ser del equipo rival.
El crimen del Manzanares: la muerte de nuestro vecino, Jimmy, arrojado a las aguas del río Manzanares en una emboscada planificada. Un acto de una crueldad que todavía hoy, años después, clama por una justicia que muchos sentimos que nunca llegó a ser plena.
La impunidad como bandera
Lo más doloroso para cualquier aficionado al fútbol no es solo el acto violento en sí, sino la sensación de impunidad. Mientras otros clubes han tenido la valentía de expulsar radicalmente a sus elementos violentos, en otros lugares parece que se ha preferido mirar hacia otro lado, permitiendo que símbolos que incitan al odio sigan apareciendo en las gradas o que personajes con antecedentes sigan liderando cánticos.
El fútbol es de los niños que hoy irán a Riazor con la cara pintada, de los abuelos que recuerdan el Súper Dépor y de los jóvenes que sueñan con Yeremay. El fútbol NO es de quienes usan una bufanda para taparse la cara y un palo para imponer sus ideas.
Tolerancia Cero
Desde Koruña Rabuña exigimos que las instituciones, la Liga y los clubes dejen de ponerse de perfil. No basta con minutos de silencio o comunicados tibios. Se necesita la erradicación total de estos grupos de nuestras gradas. La violencia no es una "parte del juego", es el cáncer que lo mata.
Hoy animaremos al Dépor con el alma, recordaremos a los que ya no están con respeto, pero sobre todo, gritaremos bien alto que en el deporte no cabe el odio. Quien viene a Coruña a buscar guerra, no es un aficionado; es un criminal que se ha equivocado de lugar.
Justicia, memoria y dignidad. Porque el fútbol debe ser siempre un lugar seguro para todos.

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