Hay derrotas que te apagan y derrotas que te devuelven algo que creías perdido. El Deportivo cayó eliminado en los octavos de final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid (0-1), sí. Pero lo hizo dejando una sensación que llevaba meses sin pasearse por Riazor: la de un equipo reconocible, valiente y conectado con su gente. De esos que pierden, pero salen ovacionados.
La Copa tiene estas cosas. Suspende jerarquías, iguala categorías durante noventa minutos y permite que el fútbol vuelva a ser fútbol, sin calculadora, sin ansiedad clasificatoria y sin el plomo en las botas que tantas veces acompaña al Dépor en la rutina liguera. Frente a uno de los grandes del fútbol español y europeo, el Deportivo se permitió volver a ser él mismo.
Sin miedo, sin complejos y sin la losa del domingo
Desde el inicio quedó claro que el Dépor no iba a esconderse. Antonio Hidalgo presentó un once sin miedo al qué dirán y el equipo respondió con una primera parte suelta, atrevida y con personalidad. Nada que ver con el conjunto atenazado que tantas veces se ha visto en Segunda. Aquí no había obligación, había oportunidad.
La imagen quedó perfectamente resumida en una acción de David Mella pasada la veintena de minutos: saque de esquina del Atlético, rechace en la frontal y el canterano, en lugar de rifarla, amaga, se perfila y lanza un contragolpe que solo se queda a centímetros de convertirse en ocasión clara. Jugar sin miedo también es eso: decidir, aunque te equivoques.
El Atlético, por su parte, salió con todo. Simeone no se guardó nada. Griezmann, Julián Álvarez, Llorente, Baena… toda la artillería pesada para evitar sustos. Desde el primer minuto colgaron balones al área, buscando imponer su físico y su jerarquía. Pero el Dépor resistió. Y no solo resistió: compitió.
Un Dépor reconocible
Durante muchos minutos, el partido fue un intercambio honesto. El Atlético tuvo sus opciones, incluso estrelló dos balones en la madera, pero el Deportivo también llegó. Y lo hizo jugando. Mario Soriano volvió a demostrar que tiene algo distinto, que su fútbol no entiende de complejos ni de categorías. Altimira sostuvo al equipo con y sin balón. Y Germán Parreño respondió cuando fue exigido.
La mejor ocasión blanquiazul llegó tras una de esas jugadas que llevaban tiempo sin verse: Mella desbordó, centró y Eddahchouri conectó un cabezazo con intención, aunque demasiado centrado. No fue gol, pero fue aviso. El Dépor estaba ahí.
La Copa como espejo
Si el primer tiempo fue competitivo, el inicio del segundo fue ilusionante. Una jugada coral, nacida en campo propio, con Eddahchouri de espaldas, circulación por Altimira, Cristian Herrera y Quagliata, y finalización del propio Zaka desde el punto de penalti, dejó claro que el problema del Dépor no está solo en las botas. Está, muchas veces, en la cabeza.
Riazor lo entendió. El estadio empezó a empujar de verdad, a creer. Durante minutos, el Atlético sufrió. Pero los grandes no necesitan dominar para ganar. Les basta una genialidad.
Una falta, una decisión y Griezmann
La resistencia blanquiazul cayó pasada la hora de partido. Una acción confusa en la frontal, una falta señalada tras dejar seguir la jugada y un lanzamiento magistral de Griezmann. El francés volvió a demostrar por qué es quien es. Golazo. Silencio. 0-1.
Fue un golpe duro. Pero no definitivo en el ánimo. Hidalgo movió el banquillo y sacó su bala guardada: Yeremay. Junto a él, Mulattieri y Noé le dieron aire al equipo. El Dépor se fue arriba, metió al Atlético en su área y obligó a Simeone a cerrar filas, incluso retirando a su hijo para meter un central más.
Mulattieri tuvo la prórroga en la cabeza. Yeremay dejó detalles. Noé volvió a contagiar energía. No llegó el gol. Pero llegó algo casi igual de importante.
La conexión con Riazor
28.577 personas. Noche laborable. Enero. Copa. Y Riazor lleno, encendido, orgulloso. Desde mucho antes del pitido inicial, Koruña respiraba fútbol. Bufandas, cánticos, ilusión. El himno gallego interpretado en directo, las banderas, el estadio vibrando como en las grandes noches.
| Los deportivistas acudieron en masa para vivr una gran noche. Foto de Deporte campeón |
Durante el partido, la grada sostuvo al equipo. Cada presión era un aplauso, cada esfuerzo un grito. Y al final, tras la eliminación, no hubo reproches. Hubo una ovación. De esas que pesan más que cualquier resultado.
El Dépor cayó eliminado, pero salió reforzado. Porque volvió a parecer un equipo. Porque volvió a reconocerse en su juego. Porque Riazor volvió a verse reflejado en lo que pasaba sobre el césped.
La Copa se va, algo se queda
No hay cuartos de final. No hay sorteo. Pero hay un mensaje claro: jugando así, el Deportivo es otra cosa. Más competitivo, más valiente, más Dépor. La Copa del Rey se despidió de Riazor, pero dejó encendida una llama que ahora toca proteger en la liga.
Porque hay derrotas que te hunden.
Y hay noches como esta que, aun perdiendo, te recuerdan quién eres.
Y Riazor, al menos por una noche, volvió a ser Riazor.
El uno a uno
Germán Parreño
Seguro
Volvía a la titularidad y respondió. Bien colocado, firme en los balones colgados y sin culpa alguna en el gol. Transmitió tranquilidad en una noche de máxima exigencia. Cumplió con nota.
Barcia
Concentrado
Partido serio, muy atento al corte y sin complicarse con balón. Volvió a ofrecer una versión reconocible, de esas que hacen pensar que puede ser una pieza fiable cuando el equipo está ordenado.
Lucas Noubi
Imperial
Probablemente su mejor partido con la blanquiazul. Anticipó, ganó duelos y no se arrugó ante delanteros de primer nivel. Incluso en la acción de la falta previa al gol, su partido no queda manchado. Liderazgo en una defensa muy joven.
| Noubi. Foto de Deporte Campesón. Foto de Deporte Campeón |
Altimira
Clave
Sostuvo al equipo. Ayudó en salida, cerró espacios y apareció para evitar goles cantados. De esos futbolistas que no siempre lucen, pero sin los cuales el equipo se cae. Partidazo.
Quagliata
Incansable
Ofreció profundidad constante por la izquierda. Aportó energía, desmarques y presencia ofensiva. Sufrió cuando el Atlético cargó su banda, pero nunca dejó de intentarlo. Muy buen partido.
Charlie Patiño
Intermitente
Con balón dejó detalles interesantes y ayudó a dar sentido a la posesión. Sin él, sufrió más, especialmente en las ayudas defensivas, algo que el Atlético supo castigar. Aun así, paso adelante respecto a otros partidos.
José Ángel Jurado
Orden
Discreto pero necesario. Dio equilibrio, ayudó en la circulación y permitió que otros se soltaran más arriba. No fue protagonista, pero sí útil.
Mario Soriano
Diferente
Jugó sin complejos. Se ofreció, se movió entre líneas y mostró que su techo está más arriba. Le faltó algo de colmillo en el último pase, pero fue uno de los grandes argumentos del Dépor.
David Mella
Descarado
Volvió a ser el Mella que se atreve. Encara, arriesga y genera. Le faltó acierto en el último gesto, pero su actitud fue un soplo de aire fresco. Cuando juega así, el Dépor es más peligroso.
Cristian Herrera
Trabajo
Se dejó todo. Ayudó en defensa, ofreció apoyos y no rehuyó el esfuerzo. No tuvo demasiada presencia ofensiva, pero cumplió con lo que pedía el partido.
Zakaria Eddahchouri
Generoso
No marcó, pero hizo mucho más que otros días. Bajó a recibir, aguantó balones y participó en la mejor jugada colectiva del partido. Le sigue faltando el gol, pero esta vez aportó al juego.
Desde el banquillo
Yeremay
Revulsivo
Su entrada levantó a la grada. Aceleró, encaró y puso nerviosa a la defensa rojiblanca. Todavía le falta continuidad, pero tiene algo que no se entrena.
Samuele Mulattieri
Oportunidad
Entró bien, dio presencia en el área y tuvo la prórroga en su cabeza. No acertó, pero dejó buenas sensaciones y recordó al delantero del inicio de temporada.
Noé Carrillo
Energía
Salió a morder. Presionó, corrió y contagió intensidad. Siempre que aparece en Copa deja una sensación de utilidad inmediata.
El once como bloque
Más allá de nombres propios, lo mejor fue el conjunto. Un Dépor reconocible, solidario y valiente. De los que conectan con Riazor y salen ovacionados aun perdiendo.
Deportivo: Germán Parreño; Altimira, Noubi, Barcia, Quagliata; José Ángel, Patiño (Bil Nsongo, m.84); Mella (Luismi Cruz, m.57), Mario Soriano (Noé, m.66), Herrera (Mulattieri, m.57); Eddahchouri (Yeremay, m.66).
Atlético: Musso; Nahuel Molina (Almada, m.57), Marc Pubill, Hancko, Ruggeri; Marcos Llorente, Cardoso; Giuliano Simeone (Giménez, m.84), Griezmann, Álex Baena (Barrios, m.57); Julián Álvarez (Sorloth, m.57)
Goles: 0-1, m.61: Griezmann.
Árbitro: Ricardo De Burgos (C. vasco).
Incidencias: Estadio de Riazor, 28.577 espectadores.
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