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miércoles, 11 de febrero de 2026

Nils pone a Koruña mirando al mar (y el mar viene fuerte)

Cuando el Atlántico decide hablar alto, en Koruña no hace falta traductor. Se oye en las persianas que vibran, en las olas que revientan contra el dique y en ese “hoy no es día de paseo” que corre por los grupos de WhatsApp.

La nueva borrasca de alto impacto Nils, nombrada por el servicio meteorológico francés, ha entrado en Galicia activando todas las alarmas. Y en la provincia de A Coruña, especialmente en la costa noroeste, la cosa va en serio: alerta roja por oleaje esta noche, con previsión de olas de hasta 9 metros y viento fuerza 9 en el litoral.

Antes del rojo ya estaba el naranja. Avisos por rachas que pueden rondar los 100 km/h en el noroeste coruñés y A Mariña lucense. De hecho, la mañana ya dejó registros contundentes: 109 km/h en Muras y más de 90 km/h en Vimianzo. El viento no espera al titular.

La Borrasca Nils centrad en las Islas Británicas y el Anticiclón de las Azores en las Islas Canarias. Situación típica de invierno. 

Lluvia sobre lluvia (y sobre nieve)

Pero Nils no viene solo con mar y aire. Viene con agua. Mucha.

Las precipitaciones siguen siendo casi generalizadas y se suman a un cóctel delicado: temperaturas en ascenso, cota de nieve subiendo y deshielo acelerado. Está lloviendo sobre nieve caída en días anteriores, que ahora se derrite y baja a los ríos con aporte extra. Traducido: cauces al límite en varias zonas de la península.

En Galicia el foco está también en el interior de Pontevedra, con acumulados que pueden alcanzar los 80 litros por metro cuadrado en 12 horas. El suelo ya está empapado. Cada frente suma.

Y aún no hemos terminado: el viernes llegará aire polar húmedo, con descenso de temperaturas y más precipitaciones antes de que, si todo encaja, las altas presiones intenten abrir paso a un tiempo más anticiclónico. Pero eso será después. Ahora toca temporal.

Playas cerradas… y debate abierto

Con alerta naranja y roja, la Xunta ha suspendido actividades al aire libre en 53 municipios y cerrado playas por seguridad. Y aquí entra uno de los debates más coruñeses que existen: ¿alerta significa prohibición absoluta?

El surf vuelve al centro de la conversación.

Tras la polémica multa impuesta en noviembre a un surfista durante alerta naranja, el colectivo se ha reivindicado estos días. Desde la comunidad surfista y la Federación Galega de Surf insisten: la alerta implica precaución, no necesariamente veto total. Argumentan que el conocimiento técnico del mar y de cada playa debería formar parte de los protocolos.

Surfistas cogiendo olas antes de que llegue el temporal. Foto de La Opinión Coruña

“El mar no se cierra, se respeta”, dicen.

El Ayuntamiento responde que si la playa está cerrada, no se puede entrar, porque cualquier imprudencia puede poner en riesgo también a los equipos de rescate.

Playas cerradas. Foto de La Opinión Coruña


Y ahí está Koruña, una ciudad que vive mirando al océano, debatiendo cómo convivir con él cuando se pone serio.

Uno de las zonas donde los temporales dejan grandes olas estallando contra la costa y que suele dejar imágenes de desaprensivos arriesgando su vida por estar cerca del espectáculo marino. Foto de El Ideal Gallego. 


Lo que toca ahora

Más allá del debate, lo inmediato es claro:

  • Evitar paseos por diques, espigones y zonas expuestas.

  • Extremar la precaución en carretera, sobre todo en tramos abiertos al viento.

  • Asegurar objetos en balcones y terrazas.

  • Y, sí, mirar el mar desde lejos.

Porque nueve metros no son una metáfora. Son agua con memoria y fuerza suficiente para recordarnos quién manda.

En unos días volverá el anticiclón, volverán los atardeceres naranjas en Riazor y los paseos tranquilos por el Orzán. Pero hoy y mañana toca otra cosa.

Toca temporal.

Y en Koruña, cuando el mar ruge, se le escucha.

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