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sábado, 21 de marzo de 2026

Crónica de una gestión en ruinas: La Torre de Hércules, última víctima de la desidia municipal

 Koruña ya no es la "ciudad en la que nadie es forastero", sino la ciudad en la que nadie sabe cuándo terminará una obra, cuándo se recogerá la basura o cuándo se perderá la próxima oportunidad histórica. El reciente escándalo de la Torre de Hércules, paralizada por una falta de permisos que roza lo amateur, es solo la guinda de un pastel amargo que el gobierno de Inés Rey lleva cocinando desde hace años.

Parece que en la Plaza de María Pita han convertido la improvisación en su única hoja de ruta. Cuando los koruñeses aún intentamos digerir el bochorno de ver cómo se esfumaba nuestra candidatura a ser sede del Mundial 2030 —una oportunidad histórica perdida por la falta de peso político y visión—, y mientras sufrimos a diario el calvario de una Avenida de Alfonso Molina sumida en el caos por una planificación que parece ignorar lo que hay bajo el asfalto, nos llega un nuevo capítulo de esta serie de despropósitos.


Ahora le ha tocado el turno a nuestro icono universal: la Torre de Hércules.

La noticia de la paralización de las obras de mejora en la zona arqueológica, precisamente por una deficiencia administrativa de tal calibre como la falta de permisos, no es una anécdota. Es la confirmación de una forma de gobernar que hace aguas por los cuatro costados. Resulta, cuanto menos, insultante que un proyecto cofinanciado por la Unión Europea, con fondos tan sensibles y exigentes como los del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, se vea frenado en seco a los pocos días de empezar por una negligencia burocrática.

¿Incapacidad o desinterés?

¿Cómo es posible que el gobierno de Inés Rey inicie unos trabajos de mantenimiento de 930.000 euros en el monumento más importante de la ciudad sin tener los deberes administrativos hechos? La gestión de lo público no admite excusas de "no lo sabíamos" o "ha sido un malentendido". Cuando se maneja dinero público, y más aún fondos europeos sujetos a plazos inflexibles (recordemos que el Plan Xacobeo Next Generation expira en junio), la diligencia debe ser absoluta.

La parálisis de este lote 3 no es solo un papel perdido; es la imagen de una ciudad que se descose. La Torre no es un edificio cualquiera; es nuestro patrimonio y nuestra cara ante el mundo. Verla rodeada de obras que se detienen por errores de principiante genera una sensación de orfandad institucional insoportable. Y todo esto después de que este nefasto gobierno haya provocado una de las mayores ignominias de la ciudad con el esperpéntico acto en María Pita de la retirada de la candidtura de ser sede en el Mundial 2030. 

Si el currículum de una alcaldesa se midiera por la capacidad de generar caos, el de Rey sería sobresaliente. Hagamos balance de este "viaje a ninguna parte".

El "Mundialazo" y Alfonso Molina: Crónica de una incompetencia

No podemos olvidar que bajo este mandato (desde el 15 de junio de 2019)  Koruña fue humillada quedando fuera del Mundial 2030. Una gestión política errática y falta de peso institucional nos dejó en el banquillo mientras otras ciudades celebraban el gol. A esto se suma el calvario de Alfonso Molina, una arteria principal que parece una zona de guerra porque el gobierno municipal "no se esperaba" encontrar un oleoducto. ¿Alguien en María Pita ha oído hablar de los planos de servicios o de las prospecciones técnicas? Al parecer, no.

La reforma de la Avenida Alfonso Molina se eterniza.
Foto de La Voz de Galicia. 


Alvedro: entre el chantaje y la irrelevancia

Mientras otros aeropuertos gallegos pelean por rutas internacionales, Alvedro sobrevive a duras penas. La alcaldesa se limita a denunciar el "chantaje permanente" de las aerolíneas mientras la terminal pierde peso específico. No hay un plan estratégico real para atraer compañías, solo quejas. A pesar de los datos de tráfico, la falta de una apuesta decidida por la conectividad internacional está convirtiendo a nuestro aeropuerto en un apeadero de lujo para ir a Madrid, mientras Santiago y Vigo nos ganan la partida por la mano.

Alvedro: el aeropuerto de los parches, el "Fondo de Rescate" y con amenazas de cierre

La última reunión de coordinación aeroportuaria tuvo lugar hace apenas tres días, el 17 de marzo de 2026, en Santiago. El panorama para Alvedro es agridulce y refuerza la tesis de la falta de un plan propio:

  • El nuevo "Fondo de Captación": la Xunta ha anunciado la creación de un fondo económico para atraer nuevas rutas, pidiendo a Ayuntamientos y Diputaciones que pongan dinero. El objetivo mínimo es captar dos nuevas rutas por aeropuerto. El problema: mientras Santiago y Vigo tienen estrategias claras, Alvedro sigue dependiendo de si Inés Rey decide invertir en este fondo o seguir con la política de subvenciones directas a cuentagotas.
  • Ampliación bajo mínimos: se ha confirmado que Aena incluirá la ampliación de la terminal de Alvedro en el plan DORA III (2027-2031) con una inversión de 50 millones de euros. Es una buena noticia, pero llega con retraso: la terminal actual se diseñó para 650.000 pasajeros y ya estamos superando los 1,3 millones. Vamos a estar otros cinco años operando en un aeropuerto saturado antes de que las obras sean una realidad.
  • Liderazgo efímero: irónicamente, Alvedro ha empezado 2026 superando a Santiago en número de operaciones (vuelos), pero esto se debe más a los desvíos por obras en Lavacolla que a una gestión propia. El miedo es que, una vez termine la obra en Santiago, Alvedro vuelva a la irrelevancia por falta de ambición política.

Alvedro al borde del cierre: el conflicto de la torre

Mientras la alcaldesa se centra en el "postureo" institucional, la torre de control de Alvedro, no la de Hércules —gestionada por la empresa privada Saerco— es un polvorín.

  • Trámites de huelga iniciados (17 de marzo de 2026): los controladores de Alvedro han iniciado oficialmente los trámites para ir a la huelga. El motivo es el hartazgo ante los recortes de plantilla de hasta el 30% aplicados por la concesionaria.

  • Seguridad aérea en entredicho: los profesionales denuncian una situación de "fatiga acumulada" y estrés laboral extremo. Advierten que, de no haber soluciones inmediatas, podrían verse obligados a solicitar el cierre temporal del aeropuerto o la limitación drástica de la operativa por seguridad.

  • El "Plantón" de la empresa: el pasado 16 de marzo estaba prevista una reunión clave para evitar los paros, pero la empresa Saerco no se presentó, lo que ha elevado la tensión al máximo. Los trabajadores hablan de "desprecio absoluto" hacia el personal de A Coruña.

  • Un modelo fallido: Alvedro sufre las consecuencias de una privatización de torre que los sindicatos tildan de "low cost" y "exclusivamente economicista", aceptada por Aena mientras los beneficios de la entidad pública baten récords.

La puntilla: Un aeropuerto que no puede ni aterrizar

Como si no fuera suficiente con la falta de rutas y la terminal saturada, Alvedro se asoma ahora al abismo del cierre técnico. Mientras Inés Rey mira hacia otro lado, los controladores de la torre —esos que garantizan que los aviones no choquen— están al límite. Denuncian recortes del 30% y una fatiga que pone en riesgo la seguridad. ¿Dónde está la alcaldesa mientras el personal de nuestro aeropuerto denuncia que la torre está "al límite"?

No es solo que no vengan aviones nuevos; es que, con esta gestión, pronto no podrán aterrizar ni los que tenemos. Entre la huelga de basuras, la huelga de la torre y la parálisis de la Torre de Hércules, lo único que funciona a pleno rendimiento en esta ciudad es la máquina de poner excusas.

El Puerto: de motor económico a "Recinto de Festivales"

La situación de los muelles de Batería y Calvo Sotelo es el ejemplo perfecto de parálisis urbanística:

  • Falta de Plan Estratégico: a marzo de 2026, el Ayuntamiento sigue sin presentar un plan de urbanización definitivo. Se habla de "negociaciones", pero la realidad es que lo único que se ha hecho es gastar 340.000 euros en reforzar las vallas para seguir acogiendo eventos y festivales.

El Muelle de Batería acoge festivales de música en verano. 

  • La gran oportunidad perdida: mientras otras ciudades portuarias del mundo integran sus muelles con viviendas, parques y centros tecnológicos, en Koruña el puerto se ha convertido en un "solar multiusos". No hay convenio firmado para la titularidad de los terrenos, lo que impide cualquier inversión privada seria.

El Novo CHUAC: promesas que no curan

Si hablamos de infraestructuras críticas, el Novo CHUAC es el ejemplo perfecto de la "patada hacia adelante". Lo que debería ser la obra sanitaria del siglo en Galicia se ha convertido en un laberinto de retrasos en las expropiaciones y falta de coordinación con la Xunta. Los accesos, fundamentales para empezar el grueso de la obra, acumulan demoras que ya sitúan la finalización del hospital más allá de 2031. Entre unos y otros, la casa sin barrer, y los koruñeses con un hospital que se queda pequeño mientras el gobierno local se enreda en adendas y convenios que nunca se cumplen a tiempo.


Si la Torre de Hércules está parada por permisos, el Novo CHUAC está sufriendo el caos de la descoordinación:

  • Cortes de tráfico inminentes: la Xunta ha convocado a los alcaldes del área metropolitana para informar de cortes totales en la Avenida de As Xubias los días 30, 31 de marzo y 1 de abril de 2026 para demoler el viaducto (el "escaléxtric").

  • Retraso de un año (como mínimo): el Ayuntamiento de María Pita ha tenido que modificar el convenio de financiación porque las obras no avanzan al ritmo previsto. Lo que debería estar listo para 2025-2026, ahora ya se fía oficialmente para 2027 o más allá. El retraso en las expropiaciones de los terrenos colindantes ha sido el gran cuello de botella que el gobierno local no ha sabido agilizar.

Inseguridad: narcopisos y tensión vecinal

Aunque los datos oficiales de la Junta Local de Seguridad (marzo 2026) hablan de un ligero descenso del 1% en la criminalidad convencional, la sensación de inseguridad en la calle es la más alta en décadas.

  • El fenómeno de los narcopisos: barrios emblemáticos como Monte Alto y la Sagrada Familia han llegado al límite. En 2024 y 2025 vimos imágenes de vecinos "tomándose la justicia por su mano", manifestándose frente a casas okupadas utilizadas para el trapicheo ante la pasividad administrativa.
Ante la amenaza de las okupaciones, los vecinos se
protegen cerrando sus casas con muros. 

  • Inés Rey "no duerme tranquila": la propia alcaldesa llegó a reconocer en antena que la inseguridad en barrios como Os Mallos era su mayor preocupación, pero la solución ha sido pedir más Policía Nacional en lugar de reforzar una Policía Local que denuncia falta de medios y personal.

  • Violencia y pequeña delincuencia: el aumento de robos con fuerza en comercios y peleas a plena luz del día (como las vividas en la calle Barcelona o el entorno de la Plaza de Pontevedra) han roto la paz social de una ciudad que siempre fue tranquila.

Colegios abandonados y presupuestos "de papel"

La ineficacia llega hasta las aulas. Mientras el gobierno presume de presupuestos récord (375 millones para 2026), la realidad es que el PP ha denunciado que se han dejado de invertir 4,7 millones de euros en el mantenimiento de colegios públicos. Timbres rotos, persianas que no bajan y goteras crónicas son el paisaje diario de nuestros niños porque en María Pita prefieren "pintar" números que no se ejecutan antes que arreglar un baño.

Obras que son agujeros negros de dinero

La Torre de Hércules no es el único "lote" fallido. La lista de retrasos es ya un género literario:

  • La Rampa del Matadero: lo que debían ser 4 meses se convirtieron en 10.

  • Las Casas de Franco: una obra de 3 meses que se alargó hasta los 23.

  • El Mercado de Santa Lucía: una promesa eterna que sigue acumulando polvo y frustración entre los placeros.

Emergencia sanitaria: una ciudad enterrada en basura

Si algo define el "estilo Rey" es la gestión de crisis por incendio... literalmente. El verano de 2024 y parte de 2025 marcaron un hito negro con la declaración de la emergencia sanitaria por la huelga de basuras. Mientras las calles se llenaban de bolsas y los contenedores ardían, la alcaldesa se perdía en una maraña de decretos firmados por concejales que aún no tenían competencias, como denunció la oposición. Una improvisación que costó millones de euros en contratos a dedo para limpiezas de choque que nunca llegaron a normalizar la ciudad.

Crisis interna: denuncias por acoso

Por si el desastre exterior fuera poco, la tormenta también arrecia dentro del partido. El reciente escándalo de las denuncias por acoso laboral interpuestas por dos exconcejalas contra Inés Rey y su mano derecha, José Manuel Lage Tuñas, dibuja un panorama de desgobierno absoluto. Si no son capaces de gestionar su propio equipo con respeto y legalidad, ¿cómo van a gestionar una ciudad de 250.000 habitantes?


Conclusión: El Faro que se apaga

Inés Rey afirma que Koruña es "el faro que ilumina la Galicia del futuro". Sin embargo, con la reforma de la Torre de Hércules empantanada, los colegios deteriorados y las calles inseguras,  sumidas en el atasco y la suciedad, lo único que ilumina este gobierno es el camino hacia la decadencia.

La falta de permisos en el lote 3 de la Torre no es un error administrativo; es el síntoma de una administración que ha dimitido de sus funciones. Koruña no necesita más fotos de postureo ni anuncios de "años clave" con proyectos rimbombantes ; necesita un gobierno que sepa pedir un permiso de obra antes de mandar a las máquinas.

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