Hubo una época en la que el estatus de una ciudad española se medía por sus centros comerciales y, sobre todo, por su número centros comerciales de El Corte Inglés. Koruña sacaba pecho con dos. Éramos de "primera". Hoy, la realidad comercial de la ciudad es un exterminio de grandes superficies comerciales y un renacimiento de bazares y naves industriales con baratijas.