Ayer asistimos al mayor ejercicio de cinismo político que se recuerda en esta ciudad. Se convocó un pleno para explicar por qué nos han robado el Mundial 2030, y la protagonista absoluta, la alcaldesa que se puso la camiseta de Naranjito para la foto, Inés Rey, se quedó muda. Mandó a su "escudero" Manuel Lage, el doberman de Outes, a soltar el guion de la "valentía", mientras ella asistía como estatua de sal al funeral de nuestra proyección internacional.