Koruña tiene un problema y es que en María Pita hay alguien que cree que la luz al final del túnel es el brillo de una jarra de cerveza.
Hablamos del Concejal de Turismo, Gonzalo Castro, el mismo que el 13 de marzo nos decía con cara de póker que el Mundial 2030 seguía en "formato estándar" días antes de renunciar la alcaldesa. Ahora, tras el fiasco histórico del fútbol, nos vende como un "triunfo de ciudad" haber convertido un fin de semana de marzo en una exaltación del alcoholismo institucionalizado.