Hay noticias que pasan casi desapercibidas porque no afectan a una obra, a un edificio o a una polémica política. Sin embargo, dicen mucho de cómo cambia una ciudad. Koruña está perdiendo, uno tras otro, algunos de sus árboles más emblemáticos, y el siguiente capítulo parece escrito: los últimos olmos centenarios del jardín de San Carlos afrontan su último verano.
Si se confirma lo que apuntan los expertos, desaparecerá la olmeda más antigua de Europa, un patrimonio natural que ha sobrevivido más de un siglo contemplando la bahía koruñesa, el castillo de San Antón y la tumba del general británico Sir John Moore.