¡Vaya fin de semana de "cal y arena" para los koruñeses, de esos que te dejan el corazón como una montaña rusa de las fiestas de María Pita!
Entre que el Leyma Coruña se pegó un castañazo ante el Obradoiro (que nos duele especialmente por lo que significa en la lucha por el ascenso) y que el Dépor de los "mayores" nos dejó con la miel en los labios con un empate que supo a poco, nos hacía falta un motivo para brindar. Y ese motivo tiene nombre propio: el Fabril.
Mientras el primer equipo desperdicia oportunidades para escaparse, Abegondo ha dicho "aquí estoy yo". El Fabril ya es equipo de Primera Federación, y lo ha hecho por la puerta grande: campeones del Grupo I a falta de tres jornadas tras ganar por 3 a 0 a la UD Ourense y empatar el equipo que va segunda, el Oviedo B
Fabril: El triunfo de los "nosos"
En un fútbol cada vez más frío y de chequera (que se lo digan al déficit del Ayuntamiento), lo que ha hecho el filial es para enmarcar. No solo por el ascenso, sino por cómo se ha conseguido.
Identidad pura: 12 futbolistas gallegos, 11 de ellos de nuestra provincia.
Fidelidad: 6 jugadores llevan más de una década formándose en el club. Eso no es un equipo, es una familia que sabe lo que significa el escudo de la torre.
Juventud: 11 canteranos en edad juvenil han metido el hombro en este ascenso. El futuro no es que venga, es que ya está aquí pidiendo paso.
Manuel Pablo: De leyenda a maestro
No podíamos pedir a nadie mejor para guiar a estos chavales que a Manuel Pablo. Una leyenda viva que ha ganado Ligas y Copas del Rey con la blanquiazul, y que ahora transmite ese ADN de lucha y humildad desde el banquillo.
Sabe lo que es llegar desde abajo para tocar el cielo, y verle celebrar este título como un fabrilista más es la mejor señal de que el club está recuperando su esencia. Mientras en el primer equipo a veces parece que falta "sangre", en el Fabril sobra compromiso.
La "Rabuñada" de la semana: ¿Qué hacemos con los mayores?
Es irónico, ¿verdad? Mientras el Fabril nos demuestra que apostar por la gente de casa y el trabajo a largo plazo funciona, el primer equipo sigue abonado al suspense.
Reflexión de Koruña Rabuña: El ascenso del filial es una bofetada de realidad (de las buenas) para la estructura del club. Nos dice que el Dépor Training Center no es solo un nombre bonito en un cartel, sino un ecosistema que funciona. Quizás la solución a los males del primer equipo no está en buscar fuera lo que tenemos en la puerta de al lado.
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