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sábado, 11 de abril de 2026

Nos quitaron el ascenso, robo a mano armada, el Leyma cae ante el Obradoiro y fracasa en su gran proyecto de volver a la ACB

 El Coliseum a reventar con 9.100 espectadores, más lleno que nunca esta temporada, rugiendo como una bestia naranja para empujar al Leyma hacia el ascenso directo... y al final, un robo con nocturnidad, alevosía, codazos consentidos y silbatos claramente desequilibrados.

El Obradoiro se lleva el derbi (84-92) en las antípodas del partido de la primera vuelta. Jugó mejor en el tramo de la verdad, sí, pero sobre todo se benefició de un arbitraje que no usó el mismo rasero. El Leyma pasa de líder en solitario a líder virtual: tiene menos partidos por jugar, pero pierde el average con los de Diego Epifanio y, lo peor, ha dejado de transmitir aquellas sensaciones demoledoras de la primera mitad del curso.
Desde el salto inicial se olió el guion: el Leyma mandando con criterio y colmillo, Thiam dominando ambos lados de la pista, un primer cuarto cerrado con +7 (26-19) gracias a la garra local y a un robo de Diop que olía a victoria. El pabellón rugía. El derbi era nuestro.
Pero llegó el segundo cuarto y, sobre todo, el tercero y el definitivo, donde las cosas se torcieron de forma sospechosa. 
El Obradoiro imponía ritmo endiablado, sí, pero cada vez que el Leyma respondía con un triple de Cuevas desde el logo, un 2+1 de Jacobo Díaz o un canastón de Cremo, aparecían las faltas “al límite”, los contactos inexistentes, los pasos inventados, los técnicos por protestar lo evidente y las interpretaciones creativas que siempre beneficiaban al mismo color.  Las faltas se acumularon en los naranjas en el peor momento, el bonus llegó pronto y el Obradoiro empezó a explotar la línea de libres como si tuviera un abono VIP. Mientras tanto, Brito, Barrueta, Munnings y Barcello se crecían con decisiones arbitrales que ni el más fanático compostelano defendería sin ponerse colorado.  
Hoy el Leyma no solo luchó contra el Obradoiro también contra el equipo arbitral. 
Foto de Deporte Campeon


Esto no fue un mal día. Esto fue una tercera derrota liguera (las mismas que el vecino provincial) que huele a injusticia arbitral desde el calentamiento.
El trío De Lucas, Checa y Aranzana firmó una labor nefasta. Señalaron 54 faltas en total, 29 a los naranjas, que lanzaron once tiros libres menos que el Obradoiro. Once. Un despropósito. El partido se convirtió en una serie interminable de libres, con el listón tan bajo que cualquier contacto mínimo se pitaba cuando vestía naranja y se ignoraba cuando lo hacía berenjena.
La grada, con toda la razón del mundo, no paró de cantar “¡fuera, fuera!” durante casi todo el encuentro. Anularon un claro 2+1 de Micovic. Ignoraron una antideportiva de manual de Galán a Diop (codo en la cara sin cortarse). No señalaron un codazo de Holder a Cuevas más que como falta normal. Se fumaron una antideportiva de Andersson a Barro. Y la cuarta (y quinta) falta de Jou llegó con contactos que no eran ni sombra de las que pitaban al otro lado.Mientras los senegaleses del Leyma (Diop, Thiam, Abdou) metían el cuerpo, dominaban el rebote ofensivo y traducían capturas en puntos, el Obradoiro vivía de la línea de libres y de decisiones que siempre caían de su lado. Brito se convirtió en el factor X, Munnings y Barcello castigaron con triples en momentos clave, y el derbi se les escapó a los locales a base de pitos.
Al final, hasta hubo bronca entre jugadores (Guillem Jou contra Yunio Barrueta incluida), como si el árbitro no hubiera hecho ya suficiente por caldear el ambiente.
Achacar toda la derrota solo al arbitraje sería injusto con el Leyma, que en el cuarto final amasó el balón y tiró forzado, con la batería más descargada de lo deseable. Pero negar que el trío arbitral cometió una injusticia grande como un templo contra los de Carles Marco y contra todo aficionado al baloncesto decente sería aún más injusto.
El Obradoiro se marcha de Koruña feliz: primero en conquistar el feudo naranja en Liga esta temporada, sigue dependiendo de sí mismo para el ascenso y celebra una “hazaña histórica” que le regalaron en parte desde la mesa de oficiales.
El Leyma se queda con la moral tocada, el average perdido y cuatro partidos por delante (uno menos que el rival). Pero con la cabeza bien alta: porque hoy todo Koruña vio claro que este equipo es mucho más grande que cualquier trío de silbatos incompetentes o sesgados.
Que rían en Santiago todo lo que quieran. Aquí seguimos siendo el equipo a batir, con el mejor pabellón y la mejor afición de la categoría. El ascenso sigue al alcance... y cuando llegue (porque llegará), lo celebraremos sabiendo que lo conseguimos a pesar de este tipo de “ayudas” externas tan descaradas.
¡Arriba el Leyma, carallo!
Que se jodan los ladrones de silbato. La historia la escriben los que juegan de verdad, no los que pitan de mentira.

¡Hala Koruña, siempre!

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