Urge un rápido movimiento político y social por la dignidad de esta ciudad, echar a Inés Rey de manera inmediata para intentar reconducir su trayectoria. Una ciudad a la deriva por culpa de la negligente actuación de la alcaldesa, incapaz de reconducir situaciones que han supuesto una gran pérdida como la sede del Mundial de fútbol 2030.
Si en Koruña todavía corre algo de sangre por sus ciudadanos, Inés Rey debería ser cesada por la aclamación popular, sin divisiones partidistas. Así como en su día, oficiales alemanes conspiraron para derrocar a Adolf Hitler en la llamada Operación Walkiria, en estos momentos todavía estamos a tiempo de que concejales del partido socialista den un paso al frentre y pacten con el partido más votado, el Partido Popular, para lograr llevar a cabo una moción de censura que ponga fin a la tiranía de Rey.
A continuación, se debería volver a retomar las conversaciones con la FIFA para anular la decisión unilateral de la alcaldesa (ni en sus propias filas no estaban informados como lo demuestran declaraciones del concejal de turismo que 3 dias antes del fatídico 16 de marzo, declaraba que el proyecto de la sede seguía su curso). Solo dos concejales del PSOE son los que deben dar su voto para que la moción de censura sea posible y así tomar por Inés la decisión de su dimisión. Varias concejalas del partido socialista han dejado su puesto por abusos de poder de Inés Rey, ahora sería una magnifica oportunidad para consultar entre los 11 concejales socialistas si algunos siguen sufriendo algo parecido y convencerlos para que por ellos y sus compañeras denunciantes, y sobre todo por el bien de la ciudad, tomen la determinación de prestar su voto a la moción de censura del PP.
Una tibia reclamación del PP
El PP no debe pedir explicaciones por la ignomiosa gestión realizada por la alcaldesa. No. Es el partido más votado, tiene la legimitidad de las urnas, ahora más que nunca, para exigir la inmediata dimisión de Inés Rey y proponer un gobierno de trancisión hasta las próximas elecciones municipales para reconducir la situación. Reclamo hoy la regeneración del orgullo localista del koruñesismo, pisoteado. Desde todos los frentes, políticos, sociales, periodísticos, deportivos... Si todavía se conserva esa voluntad y alma que caracterizó a las antiguas generaciones de koruñeses, capaces de resistir las muchas visicitudes que soportó la ciudad, es el momento de demostrarlo echando de María Pita a la causante de la mayor afrenta que se recuerde a nuestra ciudad en su periodo democrático.

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