El deportivismo sigue flotando en una nube tras certificar el ansiado regreso a la élite en Valladolid. Pero más allá de la euforia, las lágrimas y la celebración en Cuatro Caminos, la ciudad entera se prepara para activar una maquinaria económica, social y de consumo que llevaba ocho años aletargada.
El fútbol de élite hace tiempo que dejó de ser solo un deporte para convertirse en una industria millonaria capaz de transformar dinámicas urbanas. Para el blog Koruña Rabuña, analizamos las cifras y el impacto real de lo que este ascenso inyectará en la economía local.
De los derechos de televisión a los millones en la calle
El salto financiero del club es, simplemente, de otra dimensión. El Deportivo pasará de ingresar apenas 267.000 euros por derechos audiovisuales en su etapa de Primera RFEF (y los 5,9 millones de Segunda) a superar previsiblemente los 40 millones de euros en Primera División.
Pero lo verdaderamente interesante es el impacto transversal en la ciudad. Según Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja, profesor titular de Economía de la Universidade da Coruña (UDC), basándose en estudios de las Cámaras de Comercio de ciudades como Valladolid o Zaragoza:
"Un ascenso suele generar un impacto de entre 20 y 30 millones de euros anuales para la ciudad. Con la estructura de A Coruña y el Deportivo, lo más probable es que esta cifra se consolide en la parte más alta de esa horquilla."
A esto se le conoce como el "efecto vitrina": una campaña publicitaria millonaria y gratuita para la marca de la ciudad gracias a la brutal visibilidad mediática en televisiones y medios nacionales e internacionales cada semana.
La "tormenta perfecta" para el turismo y la hostelería
Cada quince días, Riazor será el epicentro de un desembarco masivo de aficiones rivales. Hoteles, restaurantes, cafeterías, taxis y comercios locales ya se frotan las manos con lo que los expertos denominan el "efecto fin de semana".
Balón de oxígeno en temporada baja: Agustín Collazos, presidente de la patronal hotelera Hospeco, destaca que la liga se disputa mayoritariamente en meses donde el turismo de ocio flojea, por lo que las numerosas aficiones de Primera reactivarán las pernoctaciones los fines de semana.
El segundo faro de la ciudad: el propio Collazos apunta que "el Deportivo se convierte en nuestro segundo faro tras la Torre de Hércules", atrayendo visitantes que consumen, van de compras o visitan museos, generando un efecto multiplicador.
Llenazo también a domicilio: Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, recuerda que el motor económico no solo funciona cuando se juega en casa. Cuando el Dépor juegue lejos de Riazor, los bares de la ciudad se llenarán para seguir los partidos, disparando la facturación.
Sinergia con el Xacobeo: con el Dépor y el Celta en la máxima categoría a las puertas de un año Xacobeo, el sector hostelero habla abiertamente de una "tormenta perfecta" para el posicionamiento de Galicia.
El "efecto estado de ánimo" y la marca internacional
Existe un factor intangible pero decisivo en la economía local: el orgullo colectivo. Quinzá-Torroja lo define como el "efecto estado de ánimo": la gente, cuando está contenta y orgullosa de su identidad, consume y gasta más.
El arraigo del Dépor traspasa fronteras. Mavi Lezcano, profesora de Turismo de la UDC, comparte una anécdota reciente en Portugal: al identificarse como miembro de la universidad koruñesa, un profesor de Hungría exclamó inmediatamente: "El Deportivo acaba de ascender". El calado de los años dorados del SúperDépor y la Champions League sigue siendo una de las mejores cartas de presentación internacional de Koruña.
A pesar de que algunos estudios académicos de las universidades de Las Palmas y Baleares relativizan el impacto real del fútbol en la estancia media del turista urbano, Koruña cuenta con ventajas estructurales únicas: un estadio icónico en pleno corazón de la ciudad, una masa social con lista de espera para abonarse y reclamos turísticos propios como la renovada Deportienda o el Museo del Dépor.
Estabilidad institucional: Deuda cero
A diferencia de anteriores ascensos marcados por la asfixia financiera y la incertidumbre, el Deportivo aterriza en Primera con una estructura empresarial sumamente saneada bajo la tutela de Juan Carlos Escotet. La entidad cuenta con deuda cero (salvo los compromisos del fondo CVC) y el respaldo económico de Abanca.
Aunque el límite salarial de la plantilla se perfila inicialmente como uno de los más bajos de la categoría, la estabilidad institucional permitirá que cada euro ingresado por el bum de patrocinios, abonos, taquilla y televisión repercuta directamente en el tejido industrial local: desde la creación de empleo directo e indirecto (seguridad, marketing, limpieza, proveedores) hasta el consumo en los comercios de barrio.
Koruña no solo recupera su sitio en el mapa del fútbol profesional; recupera un motor económico de primer orden que promete hacer de la próxima temporada una de las más prósperas de la última década.
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