Hay decisiones que son simplemente decisiones administrativas y otras que, además, tienen un cierto valor simbólico. La desaparición definitiva del ascensor panorámico del monte de San Pedro pertenece, probablemente, a las dos categorías.
El Concello de Koruña ha decidido que la conocida popularmente como «arielita» no volverá a transportar pasajeros. Después de casi cuatro años parada, la infraestructura se reconvertirá en un mirador cubierto, aprovechando su característica estructura acristalada.
La explicación oficial es contundente: el ascensor ha llegado al final de su vida útil y no resulta viable recuperarlo con la normativa de seguridad actual. Entre otras exigencias, habría que construir una vía de evacuación que recorrería prácticamente toda la ladera.
La cuestión es que esta historia no empezó con Inés Rey. Ni siquiera con Paco Vázquez. Y precisamente ahí está una de las partes más interesantes de este asunto.