Koruña se despierta hoy con una resaca de las que no se curan con un café en la Calle Real. Lo que en julio de 2024 era una fiesta en el Palacio de María Pita —con la alcaldesa presumiendo de superar el corte de la FIFA— se ha convertido en marzo de 2026 en un funeral institucional.
Salvo milagro de última hora (de esos que no ocurren en los despachos, sino en los cuentos), Koruña NO será sede del Mundial 2030. Y lo peor no es la noticia, sino el porqué: una mezcla de desidia, soberbia y una incapacidad de gestión que clama al cielo.
| Inés Rey e el centro de la foto y Gonzalo Castro en la izquierda |
"Las reuniones privadas no las comento": El búnker de María Pita
Ayer, Inés Rey intentó tirar de su manual de escapismo habitual. "Las reuniones privadas no las comento, ni se convocan, ni se dan más datos", soltó cuando se le preguntó por su cita de "emergencia" con Juan Carlos Escotet. La alcaldesa se desayunó con la exclusiva de DXT Campeón que destapaba lo que ya es un secreto a voces: Concello y Deportivo están tendiendo un puente para que la renuncia sea incruenta.
Es decir, están pactando cómo contarnos que han tirado la toalla para que nadie salga demasiado manchado. Pero el barro, alcaldesa, llega ya hasta el Obelisco.
| La reforma de Riazor para el Mundial 2030. |
El suspenso de Louzán: "No se han hecho los deberes"
Rafael Louzán, presidente de la RFEF, no ha tenido piedad en la Cadena SER: "A Coruña tenía unos deberes y no se han hecho". Punto. Así de claro. No ha sido el clima, ni el arbitraje, ni la mala suerte. Ha sido la falta de trabajo.
| Louzán en su última visita a Riazor. |
Mientras el Concello y el Dépor se dedicaban a lanzarse comunicados y a cortar la comunicación (se pasó de un consenso total en 2022 a un silencio sepulcral desde febrero de 2024), el proyecto de Riazor se quedaba en un cajón. Pasamos de soñar con 48.000 espectadores y un tercer anillo a no ser capaces ni de firmar el Stadium Agreement de la FIFA.
El "regalo" a Vigo: Caballero no perdona
Y mientras aquí bajamos los brazos, en Vigo huelen la sangre. Abel Caballero ya ha dicho que no parará hasta los 43.000 espectadores, "con Mundial o sin Mundial". Van a gastarse 125 millones de euros (cuatro veces lo previsto) para que Balaídos sí sea una opción real.
Louzán ya lo avisa: Vigo y Valencia están a las puertas. Si Galicia se queda en blanco para el 2030 después de haber sido bimundialista en el 82, será por culpa de una gestión local que prefirió la bronca política al trabajo técnico.
Cronología de una desfeita
Para que no nos engañen con el relato, recordemos que el Dépor sí cumplió al principio:
Julio 2022: El club envía un proyecto solvente del arquitecto David Estany (40.200 espectadores).
Abril 2023: se presenta un plan detallado a la FIFA con un tercer anillo (48.000 asientos). Inés Rey decía entonces: "Es una candidatura solvente".
Mayo 2024 - Hoy: la comunicación se corta. El Concello exige condiciones del Stadium Agreement (350 páginas de exigencias FIFA) pero no ofrece soluciones, financiación ni plazos reales.
Gonzalo Castro: El "Hombres de Negro" que apagó la luz del Mundial
Si Inés Rey es la capitana de este barco a la deriva, Gonzalo Castro es el oficial de máquinas que se ha dedicado a echarle agua al motor en lugar de carbón. En Koruña Rabuña no nos olvidamos de los "actores secundarios" que, por acción u omisión, han enterrado el sueño del Mundial 2030.
Aquí tienes la ración de "caña" para el hombre que estaba llamado a ser el gestor del éxito y ha terminado siendo el sepulturero del proyecto:
Si alguien busca a Gonzalo Castro, coordinador general y concejal de referencia para el Mundial, que no lo busque en las oficinas de la FIFA ni revisando los planos de Riazor. Búsquenlo en el departamento de "Desaparecidos en Combate".
Castro ha pasado de ser el "conseguidor" en la sombra, el hombre que viajaba a Madrid en 2022 con los directivos del Dépor para presentar maquetas, a ser el principal responsable de que el teléfono entre María Pita y el club dejara de sonar.
Del Consenso al "Visto" en WhatsApp
Gonzalo Castro fue la persona de referencia para el proyecto mundialista desde el minuto uno. Él fue quien se desplazó a Madrid con David Villasuso para decir que éramos solventes. Él fue quien coordinó las reuniones en el Salón Azul. Pero, de repente, algo pasó en su despacho:
El apagón: tras la salida de García Diéguez del Dépor, Castro decidió que la mejor estrategia de gestión era el silencio administrativo.
La desidia: se fijaron reuniones para julio de 2024 que nunca se celebraron. Se cortó la comunicación justo cuando la FIFA enviaba el Stadium Agreement de 350 páginas. Castro, en lugar de arremangarse y negociar punto por punto con el Deportivo, prefirió dejar que los plazos murieran por inanición.
El arte de esconderse tras la Alcaldesa
Es muy cómodo dejar que Inés Rey se lleve los palos en las ruedas de prensa mientras él opera en una sombra que ya no protege, sino que oscurece. Castro ha demostrado que le queda grande cualquier proyecto que requiera algo más que hacerse una foto con un casco blanco. Su incapacidad para mantener un puente abierto con el Deportivo —el usuario y dueño sentimental del estadio— es de una torpeza política monumental.
Gonzalo Castro no puede seguir ni un minuto más al frente de las infraestructuras de esta ciudad. Si has sido capaz de perder un Mundial por no contestar correos y no acudir a reuniones, ¿qué garantía tenemos de que termines Alfonso Molina o que Alvedro recupere un solo vuelo?
Castro, en cualquier empresa seria, hoy estarías en la calle. En María Pita, de momento, te dejan seguir gestionando el fracaso. Pero la desfeita del 2030 lleva tu firma en papel de calco. ¡Menuda herencia nos dejas, "coordinador"!
Inés Rey ha dejado por los suelos la imagen de la ciudad. Ha jugado con la ilusión de 7 de cada 10 koruñeses que apoyaban el Mundial. Ha dilapidado una oportunidad histórica de renovar Riazor y atraer millones de euros en inversión para infraestructuras que no solo iban a beneficiar al estadio, también serviría para adecentar los alrededores y mejorar los accesos.
Hacer el ridículo ante la FIFA y la RFEF, perder la sede frente a Vigo por pura dejadez y esconderse ahora tras "reuniones privadas" con el banquero Escotet para salvar los muebles es, sencillamente, insultante.
Alcaldesa, si no hay Mundial, no hay excusas. Usted prometió que estaríamos allí. Usted no hizo los deberes. Lo único que le queda por hacer es recoger su despacho y marcharse. A Coruña es demasiado grande para una gestión tan pequeña.
El "Museo de las Humedades": el Brilli-Brilli de Escotet para tapar la Desfeita
Si Inés Rey y Gonzalo Castro son los que dejan que el edificio se caiga desde fuera, Juan Carlos Escotet es el decorador que intenta tapar las grietas estructurales con papel pintado y luces LED de oferta. En Koruña Rabuña no nos dejamos engañar por el brillo del metacrilato: sabemos que debajo sigue habiendo moho.
| Metacrilato, vinilo y pintura para dar un toque a los bajos de Riazor en un museo bastante casposo que parece sacado de la casa de mi tía Pili. |
Aquí tienes la estocada final para este "trío de ases" que está gestionando el sentimiento deportivista como si fuera una sucursal bancaria de barrio:
Mientras el estadio se desmorona y el Mundial se escapa hacia el sur, el presidente del Deportivo y dueño de Abanca, Juan Carlos Escotet, ha decidido que la solución a los problemas estructurales de Riazor es... maquillaje. Sí, han leído bien. El plan maestro para "modernizar" el club pasa por montar un museo que parece una exposición itinerante de centro comercial de los años 90. Eso es mejor que dos años de reformas de Riazor porque causaría grandes pérdidas económicas para el club según el venezolano.
Las Mazmorras de Metacrilato
Bajar a las tripas de Riazor es hoy una experiencia de deporte extremo. Entre el olor a salitre y las manchas de humedad que ya tienen nombre propio, Escotet ha plantado:
Vinilos y paneles: kilómetros de plástico para tapar paredes que se desconchan. Es el equivalente a poner una tirita en una pierna gangrenada.
Cuatro copitas y luces: han ordenado las reliquias de nuestro pasado glorioso bajo focos que deslumbran, para que no te fijes en que el techo está a punto de dejar caer gotitas de agua sobre la Copa del Rey del 95.
El "Efecto Museo de Cera": todo tiene ese aire de provisionalidad "low cost" que choca frontalmente con la imagen de gran banquero. ¿De verdad uno de los hombres más rico de España nos vende esta cutrez de pintura y metacrilato como la gran apuesta por el patrimonio del club?
Abegondo: la Ciudad Deportiva 2.0
Escotet ha vendido la reforma de Abegondo de la misma manera que la de los bajos de Riazor. Mucho marketing pero al final el resultado es el mismo. Proyectos vendidos a la afición como grandes inversiones que van a suponer un ante y un después para el club que no son más que puro marketing para hacernos pasar cambios muy mediocres como si fueran lo no va más.
El Pacto de la Renuncia "Incruenta"
Ahora entendemos por qué Escotet se reúne en privado con Inés Rey: Dios los cría y el miedo al qué dirán los junta.
Inés Rey necesita que Escotet no le eche la culpa de perder el Mundial.
Escotet necesita que el Ayuntamiento no le exija inversiones de verdad en un estadio que él usa pero no quiere reformar a fondo por pérdidas económicas que acarrearían.
Resultado: un pacto de silencio donde ellos se dan palmaditas en la espalda mientras nosotros nos quedamos con un estadio que se cae a cachos, un Mundial perdido y un "museo de mierda" en el sótano para que los turistas se saquen un selfie antes de que les caiga un cascote de Preferencia.
Este es el golpe de gracia. En Koruña Rabuña no nos conformamos con señalar a los culpables; hay que cuantificar el tamaño de la puñalada que Inés Rey y Gonzalo Castro le han propinado al futuro de esta ciudad. Perder el Mundial 2030 no es solo perder tres partidos de fútbol; es renunciar a la mayor palanca de transformación del siglo XXI para A Coruña.
Aquí tienes el análisis de las consecuencias del "Gran Fracaso":
Crónica de un desahucio: lo que Koruña pierde con el Mundial (y Vigo gana)
1. El Hachazo Económico: Millones que "vuelan" a Alvedro (o a Peinador)
Se estima que el impacto económico de ser sede de un Mundial ronda los 200-250 millones de euros por ciudad.
Inversión Directa: adiós a los fondos estatales y europeos que iban a financiar la reforma de Riazor. Ahora, si queremos arreglar el estadio (que se cae a trozos), lo tendremos que pagar nosotros de nuestro bolsillo, porque el tren de la financiación externa acaba de descarrilar en María Pita.
Consumo Real: miles de aficionados de todo el mundo gastando en comercio local, hostelería y servicios. Ese dinero no entrará en la caja de los negocios de la calle Real o de la Galera; se irá directo a las arcas de las ciudades que sí hicieron los deberes.
2. El Suicidio Turístico: De la "Ciudad de Cristal" a la "Ciudad Invisible"
Un Mundial es la mayor campaña de marketing gratuita del planeta.
Marca Ciudad: Koruña iba a estar en los televisores de 5.000 millones de personas, aunque fuera para partidos de equipos de poco nombre como se ha criticado desde el lado de los que no ven con buenos ojos este mundial.. Esa proyección internacional es algo que ninguna campaña de "Turismo de Koruña" puede pagar. Al renunciar, nos borramos del mapa global para volver a ser esa ciudad "al final de la esquina" de la que nadie se acuerda.
Efecto Post-Mundial: las sedes mundialistas experimentan un crecimiento sostenido del turismo internacional durante la década siguiente. Nosotros nos quedamos con el turismo de cruceros de "un día y me voy", mientras otros construyen un destino de clase mundial.
3. El Frenazo al desarrollo: infraestructuras "congeladas"
El Mundial era la excusa perfecta para exigir lo que nos deben desde hace décadas.
La "excusa" de Alfonso Molina: con el Mundial en el horizonte, la reforma de Alfonso Molina no sería una opción, sino una obligación de Estado. Sin el evento, la obra volverá al ritmo de tortuga al que nos tiene acostumbrados Gonzalo Castro.
Alvedro en la UCI: un Mundial obliga a ampliar frecuencias, mejorar conexiones y blindar el aeropuerto. Sin el 2030, Alvedro pierde su mejor argumento para sobrevivir frente a la competencia de Santiago y Vigo. Nos quedamos aislados y por tierra, y por aire.
4. La herida Social: el "aura" de perdedores
Lo más grave es el golpe a la moral colectiva.
Desilusión Juvenil: perder el Mundial es decirle a las nuevas generaciones que esta ciudad no aspira a nada grande, que nos conformamos con las "migajas" y con ver cómo otros progresan.
Fuga de talento: ¿quién va a querer invertir en la "Ciudad de las TIC" o en la "AESIA" si el propio Ayuntamiento es incapaz de sacar adelante un proyecto deportivo y social de esta envergadura? La incompetencia de María Pita genera una desconfianza que ahuyenta el capital y el talento.
Conclusión de Koruña Rabuña:
Inés Rey y Gonzalo Castro no han perdido un torneo de fútbol; han firmado el estancamiento de Koruña para los próximos 15 años. Mientras Vigo utilizará el Mundial para terminar de modernizarse y consolidarse como el motor de Galicia, nosotros nos quedamos con los Cantones a medio terminar, un aeropuerto bajo mínimos y la vergüenza de haber sido los únicos que "no hicieron los deberes".
Es un patrimonicidio de oportunidades. Y lo peor es que, cuando en 2030 veamos por la tele cómo el mundo mira hacia España, nos acordaremos de que nosotros pudimos estar ahí, pero preferimos el silencio administrativo, las broncas de despacho y la desidia de un gobierno local que se le quedó grande el cargo.
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