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viernes, 3 de abril de 2026

Piscina Municipal de Riazor: medio siglo de historia… y demasiados remiendos

 La piscina de Riazor abrió sus puertas en diciembre de 1977, tras casi dos años de obras iniciadas en 1975. Aquella actuación, que también incluyó el frontón, supuso una inversión de 70 millones de pesetas —unos 420.000 euros actuales— y convirtió la zona en un referente deportivo para la ciudad.

Desde entonces, la instalación ha sido un punto fijo en la vida de Koruña: aprendizaje para generaciones de niños, entrenamientos de clubes, competiciones… y rutina diaria para muchos usuarios.

Pero 50 años después, el desgaste ya no se puede disimular.



Problemas cotidianos que ya son estructurales

Lo que más molesta a los usuarios no es un fallo puntual, sino la suma de muchos pequeños problemas que se repiten en el tiempo.

La ventilación es uno de los más señalados: irregular, con cambios de temperatura que hacen que fuera del agua se pase del frío al calor sin término medio. En los vestuarios, especialmente en el masculino, las corrientes de aire desde la entrada se vuelven incómodas en invierno.

Piscina municipal. Foto de El Español

A eso se añaden detalles que reflejan falta de mantenimiento:

  • Duchas cuyos chorros salen sin control, salpicando a otras cabinas.
  • Ausencia de secamanos.
  • Material como churros o mancuernas deteriorado.
  • Y una sensación general de instalación “quedada atrás".

Incluso hubo periodos prolongados con elementos sin reparar, como cristales rotos durante años.s.


Cierres, averías… y paciencia al límite

En los últimos años, los problemas han ido más allá de lo estético.

La piscina ha tenido que cerrar en varias ocasiones por averías técnicas:

  • En 2022, un fallo en el dosificador de cloro.
  • Este mismo año, problemas en la caldera.
  • Y poco después, fallos en el sistema de filtración, que llegaron a dejar el agua en mal estado, con presencia de arena según denuncian usuarios.

Estos cierres, aunque temporales, han generado un malestar creciente, sobre todo porque no se ofrecen alternativas claras a quienes dependen de la instalación para entrenar o practicar deporte.

Las protestas vecinales no se han hecho esperar, reclamando una solución de fondo.


Reformas anteriores… que no bastaron

No es que la piscina no haya recibido inversiones. Las ha tenido, pero con resultados limitados.

  • En 1992 se acometió una reforma importante, con más de medio millón de euros.
  • En 2008, otra actuación de unos 800.000 euros mejoró el vaso, la accesibilidad y los vestuarios, además de incorporar sauna, baño turco y jacuzzi.

El problema es que esos servicios añadidos hoy están en desuso: los jacuzzi llevan años cerrados.

Más recientemente, en 2021, se actuó sobre la cubierta tras un incidente grave: el desprendimiento de tirantes de acero que obligó a cerrar la instalación durante meses por seguridad.

Aun así, la sensación general es que todas estas intervenciones han sido parciales, sin llegar a resolver el deterioro global.


El nuevo plan: una reforma integral de Riazor

En este contexto, el Ayuntamiento anunció hace unas semanas un acuerdo con el Deportivo y la Diputación para abordar una reforma amplia de toda la ciudad deportiva de Riazor.

El proyecto incluiría:

  • El estadio.
  • El palacio de los deportes.
  • Y el conjunto del entorno urbano.

La piscina, como pieza clave del complejo, estaría dentro de esa transformación.

De momento, no hay detalles concretos sobre plazos, presupuesto total ni alcance real de las obras. Puro humo socialista para despistar con el fracaso de la reforma del estadio para ser sede del Mundial 2030. Lo único definido es una partida ridículo de 1,5 millones de euros destinada a la redacción del proyecto dentro del plan de barrios municipal.


Entre la esperanza… y el escepticismo

Los usuarios reciben el anuncio con cautela. La experiencia pesa. Muchos reclaman que no se repita el patrón de los últimos años: intervenciones puntuales que alargan la vida útil sin resolver el problema de fondo, ñapadas que terminan por ser muy caras y poco útiles.

También insisten en algo muy concreto: si la piscina tiene que cerrar, debe haber alternativas. Porque para muchos no es ocio ocasional, sino parte de su rutina semanal.


Una instalación clave… en un momento decisivo

La piscina de Riazor sigue siendo uno de los espacios deportivos más utilizados de Koruña. Su ubicación, su historia y su uso diario la convierten en una pieza importante del día a día de la ciudad.

Pero precisamente por eso, su estado actual resulta más evidente. Ahora todo depende de que el nuevo proyecto pase del papel a la obra.

De que la reforma sea realmente integral. Y de que, esta vez sí, Riazor deje de sobrevivir a base de parches. Porque nadar está bien. Pero hacerlo siempre contra corriente… cansa.

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