La llegada de un frente atlántico deja una jornada gris y húmeda en la ciudad, con precipitaciones durante la mañana y una mejoría prevista para las próximas horas.
Koruña ha vuelto a vestirse de gris. La lluvia y la niebla se han convertido en protagonistas de una jornada plenamente otoñal, de esas en las que el cielo parece bajar hasta los tejados y las calles recuperan el brillo del agua.
La llegada de un frente atlántico está dejando precipitaciones en Galicia. Según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en Koruña se esperan cielos cubiertos y lluvia durante la mañana, con temperaturas que rondarán los 15-17 grados. La probabilidad de precipitación alcanza el 100 % en los tramos horarios iniciales recogidos en la previsión.
La lluvia vuelve a las calles
El paraguas vuelve a ser un accesorio imprescindible para quienes salen de casa, mientras la humedad y el cielo encapotado recuerdan que el otoño avanza sin demasiadas concesiones.
El episodio responde al paso de un frente atlántico que afectará temporalmente a Galicia. Las precipitaciones serán más probables durante las primeras horas del día y tenderán a perder intensidad a medida que avance la jornada, según las previsiones publicadas.
La niebla añade misterio al paisaje
Junto a la lluvia, la niebla aporta ese aire melancólico tan reconocible en los paisajes gallegos. Cuando la bruma se instala en la costa o difumina el horizonte, la ciudad adquiere otra apariencia: los edificios pierden nitidez, el mar parece fundirse con el cielo y cada rincón invita a mirar con más calma.
Aunque la niebla puede variar mucho según la zona y la hora, la combinación de humedad, nubosidad y ambiente otoñal vuelve a poner el foco en uno de los fenómenos más característicos de esta época del año.
Una tregua a la vista
La lluvia no parece tener asegurado el protagonismo durante toda la semana. Las previsiones apuntan a que el frente perderá fuerza y que las altas presiones volverán a ganar terreno desde el miércoles, favoreciendo una mejoría progresiva y temperaturas más suaves en Galicia.
Hasta entonces, Koruña seguirá pendiente del cielo, entre paraguas, calles mojadas y brumas que recuerdan que aquí el tiempo también forma parte del carácter de la ciudad.
Porque en Koruña, cuando llueve, no solo cambia el paisaje: cambia el ritmo de la calle, el sonido de las plazas y hasta la manera de mirar el mar.
Y hoy, una vez más, el otoño ha decidido hacerse notar.
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