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domingo, 20 de septiembre de 2026

Un Dépor tocado recibe a uno de los mejores equipos de laLiga, el Betis (Jornada 7 de laLiga EA Sports)

El Deportivo recibe a un Betis (domingo 20 de septiembre, 18:30 h).  lanzado después de su primera derrota ante el Sevilla, con dudas en el once, varios jugadores afectados por un virus y un equipo que llega físicamente al límite. Enfrente, un conjunto de Champions con 15 puntos de 18, una plantilla larguísima y la sensación de que puede hacer daño de muchas maneras.

Hay partidos que llegan en mal momento y después está este. El Deportivo afronta esta tarde en Riazor una de esas citas que obligan a mirar dos veces el calendario y preguntarse si no habría sido mejor que el parón hubiese llegado un día antes. El equipo de Antonio Hidalgo acaba de perder su condición de invicto ante el Sevilla, viene de una semana de tres partidos, tiene a varios futbolistas afectados por un proceso vírico y, para rematar la faena, recibe a un Betis que parece haber decidido que esta temporada va en serio.

El conjunto verdiblanco llega con 15 puntos de 18 posibles, cinco victorias en seis jornadas y un triunfo en su estreno en la Champions ante el Lille. Además, ganó el jueves al Getafe y lo hizo mientras Manuel Pellegrini podía reservar a buena parte de sus futbolistas importantes.

El Dépor, en cambio, llega preguntándose quién estará realmente en condiciones de jugar. No parece precisamente la receta ideal.

Una derrota ante el Sevilla que dejó poco a lo que agarrarse

La primera derrota de la temporada, el 0-1 contra el Sevilla, ya dejó suficientes motivos de preocupación.

El resultado podría explicarse parcialmente por la expulsión de Angeliño, que obligó al Deportivo a jugar más de media hora en inferioridad. Pero hay algo más difícil de maquillar: el fútbol ofensivo del Dépor fue prácticamente inexistente.

El equipo koruñés terminó aquel encuentro con apenas 0,14 goles esperados (xG) y un único remate entre los tres palos. Y eso llega después de unas cifras ofensivas que tampoco son precisamente exuberantes: el Deportivo es el segundo equipo que menos dispara en Liga, con apenas 39 remates en las seis primeras jornadas.

Para un equipo recién ascendido puede ser suficiente ser eficaz. De hecho, la efectividad de cara a portería del Dépor es del 23,08%, una cifra destacada. El problema es que no se puede vivir eternamente de que Aubameyang convierta en oro cualquier oportunidad y mucho menos contra el Betis.

Y cuando parecía que tocaba respirar, aparece el virus

Como si la semana de tres partidos no hubiese sido suficiente, el vestuario blanquiazul tiene otro problema. Un proceso vírico ha afectado a varios jugadores.

No es una especulación ni una lectura externa. Antonio Hidalgo lo reconoció públicamente antes del partido y admitió que todavía no tenía claro el once porque debía esperar a la evolución de los futbolistas.

«Es importante la energía».

No parece una frase especialmente tranquilizadora cuando el rival que tienes enfrente viene precisamente de demostrar que puede administrar su energía mucho mejor que tú.

Hidalgo ha tenido que combinar el desgaste del partido contra el Sevilla con las molestias de distintos jugadores y las necesidades de una plantilla que todavía está buscando su mejor versión. A ello se suma que Angeliño no puede jugar por sanción y que Noé Carrillo continúa lesionado. El entrenador tendrá que hacer cuentas.  Pellegrini, mientras tanto, podrá hacer rotaciones.

El Betis llega descansado. El Dépor, todo lo contrario

Aquí aparece probablemente una de las diferencias más inquietantes de la previa. Los dos equipos han tenido que afrontar una semana con tres partidos. Pero no la han afrontado igual.

El Betis tiene una plantilla que permite a Pellegrini cambiar cuatro, cinco o incluso siete piezas y mantener prácticamente intacto el nivel competitivo. Contra el Getafe, el técnico verdiblanco pudo reservar a jugadores como Bellerín, Bartra, Fran García, Marc Roca, Fornals, Ceballos o Cucho.

Mientras tanto, otros futbolistas como Isco, Deossa, Antony, Abde o Parrott participaron en la victoria por 1-0. Eso es profundidad de plantill,  también es una pequeña crueldad para el Deportivo.

Porque mientras Hidalgo llega al domingo intentando averiguar quién está fresco, quién está enfermo y quién puede aguantar noventa minutos, Pellegrini dispone de un abanico enorme de posibilidades. El Betis puede cambiar piezas. El Dépor tiene que encajarlas.

El equipo de Pellegrini ya no necesita presentación

El Betis no llega a Riazor por casualidad.

Después de seis jornadas suma 15 de 18 puntos posibles y ocupa la tercera posición. Solo el Barcelona presenta mejores resultados en este arranque, según la información recogida en la previa.

Además, los verdiblancos han estrenado la Champions con una victoria ante el Lille por 2-3, después de remontar el partido.Y si ganan en Koruña, firmarán el mejor arranque liguero de su historia. Es decir: tienen un incentivo adicional. No vienen a pasearse.

Manuel Pellegrini afronta su séptima temporada al frente del equipo y está consiguiendo algo especialmente incómodo para sus rivales: que el Betis no dependa de un único once.

Cambian los nombres. No cambia demasiado el equipo. Bordalás llegó a resumirlo esta semana de una manera bastante gráfica: el Betis podría hacer dos equipos y sería difícil saber cuál es el titular y cuál el suplente. Para un Dépor castigado por el calendario, la comparación resulta bastante poco amable.

Un arsenal ofensivo para una defensa que todavía concede

El Betis, además, tiene argumentos suficientes para convertir cualquier error en un problema serio.

Antony y Abde aportan velocidad y uno contra uno. Riquelme ya está empezando a encontrar su sitio y su zurda ha dado puntos. Isco, Fornals, Cucho, Parrott, Ceballos o Deossa completan una nómina ofensiva que obliga al Deportivo a estar concentrado durante todo el encuentro.

Y hay un dato que explica la dimensión del problema. Contra el Villarreal, el Betis terminó con 26 remates y 3,57 xG. ¡El Dépor, contra el Sevilla, solo produjo 0,14 xG!

No hace falta adornarlo demasiado. Los números ya son suficientemente inquietantes.

 Sin embargo, es verdad que el Betis tiene una grieta. Ha encajado seis goles y su única derrota llegó con un contundente 5-2 ante el Levante.

Pero también ha ido mejorando defensivamente. Bartra y Natan han ganado consistencia y Álvaro Valles ya ha protagonizado intervenciones de mucho nivel. Así que tampoco parece sencillo esperar que el Deportivo encuentre diez ocasiones claras y convierta cuatro. No sería una estrategia especialmente recomendable. Ni demasiado realista.

Sí. Y para el artículo de Koruña Rabuña yo lo enfocaría como una especie de “radiografía del peligro verdiblanco”, no tanto describiendo sus carreras sino explicando qué puede hacer cada uno para complicarle la vida al Dépor.

Además, la alineación que se maneja para Riazor encaja prácticamente con los once nombres que señalas: Valles; Bellerín, Natan, Bartra, Fran García; Marc Roca, Fornals; Antony, Isco, Riquelme; Cucho. (Diario AS)

Los once peligros del Betis: así puede hacer daño cada jugador al Dépor

El problema del Betis no es únicamente que tenga buenos futbolistas. El verdadero problema para el Deportivo es que los tiene de casi todos los tipos. Hay jugadores para mandar con balón, otros para acelerar, centrales peligrosos a balón parado, laterales capaces de incorporarse y, sobre todo, futbolistas ofensivos capaces de convertir una pequeña ventaja en una ocasión.

Uno por uno, estos son los peligros que esperan al Dépor.


Álvaro Valles: el portero que puede desesperar al Dépor

Valles no es el jugador que más miedo debería provocar a priori, pero sí puede convertirse en uno de los más importantes si el partido obliga al Deportivo a remontar o buscar el empate.

El guardameta ya ha dejado intervenciones de mucho nivel en este comienzo de temporada. La propia previa del partido destaca sus paradas importantes y, contra el Villarreal, fue uno de los protagonistas de la resistencia verdiblanca.

Y aquí aparece un problema específico para el Dépor: el equipo coruñés no genera demasiadas ocasiones.

Por tanto, si consigue fabricar dos o tres situaciones claras durante el partido, no puede permitirse desperdiciarlas.

Valles puede ser ese portero que convierte un 1-0 en un partido controlable para el Betis.

Peligro para el Dépor: que las pocas ocasiones que genere no sean suficientes para batirle.


Héctor Bellerín: experiencia, profundidad y una vía más de ataque

Bellerín aporta algo especialmente incómodo para el Deportivo: el Betis no necesita construir todos sus ataques por dentro.

Puede abrir el campo, avanzar por la banda y participar en la circulación. Además, su conexión con los futbolistas ofensivos permite que el Betis pueda generar superioridades exteriores.

Y hay un detalle interesante: Bellerín intervino en la jugada del gol de Riquelme ante el Levante y asistió a Antony en una ocasión durante el triunfo europeo contra el Lille. Eso obliga al extremo del Dépor a trabajar. Porque si Bellerín recibe demasiado libre, el problema deja de ser Bellerín. Pasa a ser Antony. O Riquelme. O Isco.

Peligro para el Dépor: permitir que Bellerín llegue demasiado arriba y convierta la banda derecha del Betis en una autopista.


Natan: fuerza, corrección y peligro a balón parado

Natan es probablemente uno de los centrales que más debería preocupar a Aubameyang y compañía cuando el Betis se instala en campo contrario. Pero hay una paradoja interesante.

Antes señalamos precisamente la espalda de Natan como uno de los espacios que el Dépor puede intentar atacar. Es decir, no es un futbolista intocable. El problema es llegar hasta ahí.

Porque mientras el Dépor intenta encontrar esa espalda, Natan puede imponerse en duelos, anticipar y defender lejos de su área. Y además tiene peligro ofensivo.

El ejemplo más reciente está en Lille: marcó en Champions y proporcionó la asistencia para un disparo de Antony.  Así que tampoco conviene regalar faltas laterales o córners.

Peligro para el Dépor: que el equipo coruñés no consiga aprovechar su espalda y, mientras tanto, Natan domine los duelos y aparezca en el área rival.


Marc Bartra: veteranía y balón parado

Bartra es el central que puede hacer que el partido parezca más sencillo para el Betis. Tiene experiencia, sabe sacar el balón y, sobre todo, tiene una amenaza que el Dépor debería tener muy controlada: el juego aéreo.

Marc Bartra

Marcó ante el Lille de cabeza tras un centro de Fornals.  Y también marcó ante el Levante.

Eso significa que no solo hay que vigilar a Cucho en los centros. Hay que vigilar a Bartra además de Natan y a los futbolistas que los buscan.

Un córner mal defendido o con una mala salida del portero o su habitual tendencia a quedarse bajo palos sin imponerse con sus manos en el área,  puede convertirse en una de esas jugadas que deciden un partido cerrado o da lugar a una goleada

Peligro para el Dépor: balón parado y llegadas de segunda línea en acciones de estrategia.


Fran García: velocidad para castigar el espacio

Fran García introduce otro problema. El Deportivo tendrá que decidir hasta dónde quiere adelantar sus líneas. Si lo hace demasiado, deja espacios. Si se hunde demasiado, concede terreno y permite que el Betis juegue cómodo, en esa frontera aparece Fran García.

Su presencia permite al Betis tener profundidad por la izquierda y acompañar los ataques desde atrás. Eso puede ser especialmente peligroso si el Dépor pierde el balón y queda mal colocado.

El Betis ya ha mostrado en este inicio que tiene mucha energía por las bandas, una característica que el propio Hidalgo destacó expresamente.

Peligro para el Dépor: que el lateral encuentre metros para correr.


Marc Roca: el futbolista que puede hacer que el Dépor corra detrás de la pelota

Este quizá sea uno de los jugadores menos llamativos de la lista. Y precisamente por eso puede ser de los más importantes. Marc Roca puede contribuir a que el Betis tenga el partido donde quiere: con balón.

El problema del Deportivo es conocido. Hidalgo necesita que su equipo tenga fases de posesión para respirar. No puede estar permanentemente defendiendo. Si Roca consigue gobernar esa circulación junto a Fornals, el Dépor puede terminar persiguiendo sombras.

Además, Roca ya participó en el partido de enorme producción ofensiva del Betis ante el Villarreal y llegó incluso a probar el disparo desde fuera del área contra el Lille. 

Peligro para el Dépor: que el centro del campo verdiblanco convierta el partido en un ejercicio de paciencia y posesión.


Pablo Fornals: el comodín que aparece donde menos conviene

Fornals es posiblemente uno de los jugadores más incómodos de defender porque no necesita limitarse a una única función. Puede participar en la construcción, asociarse, aparecer cerca del área y poner balones peligrosos.

En Lille, por ejemplo, puso el centro del gol de Bartra y asistió a Antony en otra ocasión.  Además, Pellegrini puede utilizarlo en diferentes alturas. Y eso dificulta muchísimo las referencias defensivas.

Si un centrocampista del Dépor sale a perseguirlo, puede abrirse un espacio. Si nadie sale, Fornals puede recibir. Es el tipo de jugador que hace que una defensa tenga que estar permanentemente tomando decisiones.

Peligro para el Dépor: su capacidad para aparecer entre líneas y conectar el centro del campo con los atacantes.


Antony: probablemente el mayor problema individual

Aquí aparece uno de los nombres que más debería preocupar. Antony tiene velocidad, desborde y uno contra uno.

La previa ya señalaba precisamente estas características como una de las grandes armas ofensivas del Betis. El problema para el Dépor es que no necesita muchas cosas para generar peligro.

Anthony

Una recepción abierta; un espacio; un defensor mal perfilado o uno de los pases o rechaces que sale sin dirección definida del área local y ya está. Antony puede encarar, puede salir hacia dentro, puede combinar o puede disparar.

Contra Lille, por ejemplo, tuvo varias acciones de remate y recibió la asistencia de Natan en otra ocasión. 

Para un Deportivo que ya viene mostrando problemas cuando pierde el balón, las transiciones con Antony son una amenaza enorme.

Peligro para el Dépor: de los once, uno de los futbolistas que más puede cambiar el partido con una acción individual.


Isco: el hombre que puede convertir el partido en una pesadilla

Y llegamos al jugador que probablemente más daño puede hacer de una manera menos evidente. Isco no necesita correr 40 metros para ser decisivo. Necesita recibir, mirar y encontrar el pase.

Isco

El propio Mario Soriano puede tener un papel fundamental porque el Dépor necesita disputar la posesión, y enfrente estará precisamente Isco, señalado como uno de los grandes retos del encuentro.

El problema de Isco para el Deportivo no es únicamente su calidad. Es lo que provoca alrededor. Si recibe entre líneas, obliga a que un centrocampista salga. Si sale un centrocampista, aparece espacio detrás. Si el central salta, Cucho puede atacar ese espacio. Si nadie salta, Isco puede girarse y entonces empieza el problema.

Contra el Lille ya participó en varias acciones peligrosas y asistió a Bartra en el gol de estrategia. 

Peligro para el Dépor: probablemente el jugador que más puede alterar el partido desde la inteligencia y la calidad.


Riquelme: una zurda que puede abrir el partido

Riquelme aporta otra cosa distinta. Calidad en la izquierda, conducción y capacidad para encontrar espacios.

Y ya ha dejado muestras de su capacidad para llegar al área: marcó contra el Levante y también tuvo ocasiones ante el Lille. 

El peligro está en que el Dépor no puede obsesionarse únicamente con Isco y Antony. Si toda la atención se concentra en ellos, Riquelme puede convertirse en el hombre libre. Y ahí el Betis tiene una cantidad de recursos demasiado grande.

Peligro para el Dépor: que reciba con metros y pueda encarar o buscar el último pase.


Cucho Hernández: movilidad, área y pelea

Y arriba, Cucho. El delantero colombiano representa una amenaza diferente. No necesita participar continuamente en el juego para ser peligroso. Puede moverse, caer a zonas laterales, atacar espacios y aparecer en el área.

Cucho

Además, llega después de actuaciones destacadas en este comienzo de temporada. El partido contra Villarreal fue especialmente significativo: Cucho formó parte del ataque verdiblanco en una segunda mitad en la que el Betis terminó imponiéndose con mucha autoridad. 

Su presencia obliga a los centrales del Dépor a estar atentos a dos cosas: dónde está y cuándo acelera.

Porque si el Deportivo adelanta demasiado la defensa, puede atacar la espalda. Y si se hunde, puede recibir cerca del área donde es letal

Peligro para el Dépor: su movilidad y su capacidad para aparecer en la zona de remate.


El problema real: no son once peligroses distintos, es cómo se relacionan

Y aquí creo que está la clave para el artículo. El error sería hacer una lista de once jugadores buenos.

El problema del Betis es que las características de unos potencian las de otros. Bellerín puede avanzar. Fornals puede encontrarlo. Antony puede recibir abierto. Isco puede aparecer por dentro. Riquelme puede atacar desde el otro costado. Cucho puede fijar centrales o moverse. Y detrás están Roca, Bartra y Natan para sostener el equipo.

Eso explica por qué el Betis está siendo tan complicado de enfrentar.

Y también explica por qué el Deportivo necesita un partido casi perfecto.

Si el Dépor persigue a Isco, puede liberar a Fornals.
Si persigue a Antony, puede aparecer Bellerín.
Si se abre para defender las bandas, Isco encuentra espacio.
Si adelanta la defensa, Cucho puede atacar la espalda.
Si se hunde, el Betis puede instalarse en campo contrario.

Y si además pierde el balón en una zona peligrosa, Antony y compañía pueden convertir la transición en una carrera que el Dépor no está precisamente preparado para ganar.

Por eso el problema no es solamente “parar al Betis”. Es conseguir que el Betis no pueda jugar su partido. Y eso, viendo cómo llega cada equipo a Riazor, parece precisamente la tarea más complicada de todas.

El Dépor necesita el balón. El problema es que el Betis también lo quiere

Hay una batalla que puede decidir buena parte del partido: la posesión. Antonio Hidalgo sabe perfectamente qué necesita su equipo. No puede pasar los noventa minutos corriendo detrás del Betis. Porque el Betis sabe tener la pelota.

Junta pases, mueve al rival, lo hace correr y espera el momento adecuado para encontrar un espacio. Y cuando lo encuentra, tiene futbolistas capaces de atacarlo con una velocidad considerable.

Hidalgo ya ha advertido de que el equipo debe ser capaz de tener balón, instalarse en campo contrario y obligar al Betis a defender. El problema es que eso exige una energía que precisamente está en duda.

El propio entrenador reconoció que habrá momentos en los que tocará sufrir y que el equipo debe estar preparado para jugar con poco balón. Eso, ante el Betis, puede convertirse rápidamente en una película demasiado larga.

Y el Deportivo tampoco está sobrado de gol

Hay otra cuestión que conviene no esconder debajo de la alfombra. El Dépor necesita generar más. Mucho más. Sus números ofensivos hasta ahora son demasiado pequeños para confiar siempre en la eficacia de sus delanteros. Volvemos a recordar un dato muy preocupante: en seis jornadas solo ha realizado 39 remates y contra el Sevilla se quedó en unos preocupantes 0,14 xG. Contra Villarreal fueron 0,84. Contra Getafe, 0,87.

Es decir, incluso en partidos que terminaron con mejores sensaciones, la producción ofensiva tampoco ha sido extraordinaria.

Y en Primera División llegará un momento en el que el acierto de Aubameyang no bastará. El otro problema es la portería a cero. Después de seis jornadas, Leo Román todavía no ha conseguido dejarla a cero.

El Dépor está recibiendo relativamente poco, pero está recibiendo de forma constante. Y además ha cometido muchos errores que han acabado concediendo ocasiones peligrosas: cinco regalos terminaron en remate rival y dos de ellos acabaron en gol.

Contra un equipo con la capacidad ofensiva del Betis, regalar una ocasión puede ser suficiente. Regalar dos puede ser directamente suicida.

Mario Soriano, una pequeña luz en medio del panorama

En medio de este panorama hay, al menos, una noticia que invita a respirar. Mario Soriano apunta a regresar al once. El centrocampista fue suplente contra el Sevilla por primera vez en 82 partidos. Su entrada en el minuto 58 cambió ligeramente el aspecto del equipo y consiguió darle mayor circulación al balón en un escenario especialmente complicado.

Las posibilidades de no perder este partido pasan por el buen estado de Soriano. Foto de DXT. 

En poco más de media hora intervino 32 veces, completó 21 de sus 23 pases y realizó siete conducciones. Además, tocó prácticamente tantos balones como Riki y Luismi Cruz pese a jugar la mitad de tiempo. No es un dato menor.

Ante el Betis, tener a alguien capaz de darle pausa al equipo puede resultar fundamental. Porque si el Deportivo consigue recuperar el balón y lo pierde inmediatamente, el partido puede convertirse en un asedio. Si consigue conservarlo, respirar y avanzar, quizá exista alguna posibilidad de que el guion cambie.

El problema es que enfrente tendrá a Isco. Nada menos. Y ahí aparece otro examen considerable para Mario Soriano.

Yeremay, Mella, Adama... demasiadas incógnitas

El Deportivo tampoco llega con todos sus jugadores ofensivos en plenitud. Yeremay Hernández está evolucionando bien y su lesión está prácticamente superada, pero Hidalgo insiste en que todavía necesita carga física.

David Mella entrena a pleno rendimiento y habrá que ver su situación.

Adama Traoré, por su parte, todavía arrastra la falta de una pretemporada normal y al técnico le está costando más encontrar su punto físico.

Es decir, hay talento, pero no necesariamente hay talento disponible al cien por cien. Ese matiz puede ser importante contra un rival que llega con mucha más capacidad para gestionar sus recursos.

La espalda de Natan: una grieta a la que agarrarse

No todo son malas noticias. El Betis también tiene puntos atacables. Una de las posibilidades que señala el análisis previo está en la espalda de Natan. Y ahí puede aparecer el arma más directa del Deportivo: la velocidad de Aubameyang.

Si el Dépor consigue superar la primera presión, encontrar espacio y lanzar al delantero, puede hacer daño.  Pero para ello tendrá que llegar hasta allí y esa es precisamente la parte complicada.

Porque primero tendrá que sobrevivir a la presión, recuperar la pelota, conservarla y encontrar el pase adecuado. Demasiadas condiciones para un equipo que llega con las piernas cargadas y varias incógnitas físicas.

Riazor tendrá que jugar su partido

Aquí queda el último argumento. Riazor. Porque si hay algo que puede equilibrar un partido que sobre el papel presenta demasiadas diferencias, es el ambiente.

El Deportivo ya ha demostrado que puede competir contra equipos de mucho nivel. No conviene olvidar eso. El inicio ha sido notablemente positivo.

Pero precisamente por eso la derrota contra el Sevilla, sin casi ocasionar peligro,  dolió tanto: porque rompió una dinámica que estaba generando confianza. Ahora llega un examen todavía más complicado.

Y llega con el Deportivo menos fresco.

David contra Goliat, pero con el virus en el vestuario

El tópico está servido. David contra Goliat. Aunque esta vez David llega cansado, con dudas en el once y con varios jugadores afectados por un virus.

Y Goliat acaba de ganar en Europa, lleva cinco victorias ligueras, tiene una plantilla capaz de rotar siete jugadores sin que el equipo se desmonte y está a un triunfo de firmar el mejor inicio de Liga de su historia. No es precisamente un panorama alentador.

El Dépor necesitará defender como pocas veces, cometer prácticamente ningún error, encontrar posesiones largas, generar mucho más de lo que generó ante el Sevilla y conseguir que Aubameyang encuentre espacios. Y, sobre todo, necesitará energía. Justamente lo que Antonio Hidalgo no sabe todavía si tendrá. Porque el problema no es simplemente que venga el Betis. El problema es cuándo viene el Betis. Viene después de la primera derrota. Viene después de tres partidos en una semana. Viene con un virus rondando el vestuario. Viene con sanciones y lesiones. Y viene un equipo que parece haber encontrado la fórmula para que el cansancio no se note.

El Deportivo, mientras tanto, necesita que se note Riazor. Mucho. Porque esta vez no parece que vaya a bastar con resistir. Habrá que jugar al fútbol. Y contra este Betis, eso puede ser la parte más difícil de todas.

¿Y qué dice el pronóstico?

Si después de analizar al Betis uno por uno, el estado del Deportivo, el problema del virus, la ausencia de Angeliño y la profundidad de la plantilla verdiblanca todavía queda alguna duda sobre cómo puede terminar esto, siempre podemos preguntárselo al mercado. Las casas de apuestas colocan al Betis como favorito, aunque no como un favorito aplastante. Las cuotas que se manejan para el 1X2 sitúan aproximadamente al Deportivo entre 2,6 y 3,5, el empate alrededor de 3,2-3,8 y la victoria del Betis entre 2,0 y 2,6, dependiendo del operador y del momento de consulta. 

Es decir: tampoco parece que las apuestas estén esperando una paliza verdiblanca en Riazor. Lo que están diciendo, de una manera bastante más fría que nosotros, es que el Betis llega con más argumentos para llevarse el partido, pero que el factor campo mantiene al Dépor perfectamente dentro de la ecuación.

Hay modelos que incluso dibujan un partido muy cerrado. Uno de ellos concede aproximadamente un 39% de posibilidades a la victoria del Betis, un 29% al empate y un 32% al triunfo del Deportivo, con un 1-1 como resultado exacto más probable. El 0-1 aparece prácticamente a la misma altura, mientras que el 1-2 queda algo más atrás.

Y aquí es donde aparece nuestra apuesta particular.

El 1-2: perder, pero obligando al Betis a sudar

Si hubiera que mojarse —y para eso estamos—, el resultado que encaja mejor con todo lo visto hasta ahora sería un 1-2 para el Betis.

No porque el Deportivo esté condenado a perder. Al contrario. Precisamente porque hay suficientes elementos para pensar que el equipo de Antonio Hidalgo puede competir el encuentro, pero también demasiadas cosas que invitan a pensar que, cuando el partido se rompa, el Betis tiene más recursos para aprovecharlo.

El escenario podría ser bastante reconocible.

El Betis teniendo más balón. Isco apareciendo entre líneas. Fornals ayudando a darle sentido a la posesión. Antony buscando el uno contra uno. Cucho intentando encontrar un hueco entre centrales. Bellerín y Fran García estirando el campo. Y el Deportivo tratando de no convertirse en ese equipo que corre detrás de la pelota durante demasiados minutos.

Porque ahí está una de las claves de este partido: el Dépor necesita tener el balón para respirar, pero el rival que tiene delante es precisamente uno de esos equipos que pueden hacerte correr hasta que dejas de respirar. El propio análisis previo de Antonio Hidalgo apunta a esa necesidad de ser sólido, controlar las transiciones y encontrar momentos para imponer el ritmo.

Un 1-1 tampoco sería ninguna sorpresa

De hecho, sería un error escribir este partido como si el Betis fuese a ganar por decreto.

El modelo estadístico consultado coloca el 1-1 como marcador exacto más probable, con un 13,4%, ligeramente por delante del 0-1, con un 13%. El 1-2 que manejamos nosotros aparece con un 7,8%. Son porcentajes que sirven para poner el partido en contexto, no para adivinarlo: incluso el escenario más probable apenas supera el 13%. 

Y eso tiene bastante lógica.

El Deportivo juega en Riazor. Ha sumado nueve puntos. Ha ganado al Villarreal y al Valencia. Ha sido capaz de competir fuera de casa y llega a este partido después de haber perdido por primera vez en la temporada. Y, sobre todo, no necesita demostrar que puede competir en Primera: ya lo ha hecho.

El problema es que enfrente aparece un Betis que llega con 15 puntos de 18 y que acaba de enlazar victorias ante Real Madrid, Villarreal y Getafe, además de ganar al Lille en Champions. 

Y eso cambia mucho las cuentas.

El peor escenario: que el Betis marque primero

Porque si el Deportivo consigue ponerse por delante, el partido puede convertirse en otra cosa completamente distinta. Riazor puede empujar, el Betis tendrá que asumir riesgos y aparecerán espacios.

Pero si marca primero el Betis, la historia puede complicarse muchísimo.

El Deportivo tendría que adelantar líneas. Tendría que buscar más posesión y asumir más riesgos. Y entonces aparecería precisamente el tipo de fútbol que más puede beneficiar a los visitantes: espacios para Antony, carreras de Cucho, conducciones de Riquelme o Abde y la capacidad de Isco y Fornals para encontrar al hombre libre.

Además, la sanción de Angeliño obliga a modificar una defensa que ya venía mostrando alguna grieta. Las casas de apuestas también están incorporando esa circunstancia a sus análisis previos. 

Por eso el 0-1 es un resultado perfectamente imaginable si el Dépor consigue resistir pero no encuentra salida. Y el 0-2 aparece como el escenario más incómodo: gol visitante, obligación de abrirse y un Betis con demasiados jugadores capaces de aprovechar las distancias.

Pero también existe el otro partido.

El que empieza con el Betis dominando, el Dépor aguanta, Riazor aprieta, aparece Mario Soriano, Aubameyang encuentra una carrera, Yeremay tiene una acción y, de repente, lo que parecía una noche destinada al sufrimiento se convierte en un partido de verdad.

Por eso, si hay que dejar un marcador escrito al final de este apartado:

Pronóstico: Deportivo 1-2 Betis.

Alternativa: 1-1.

El Betis llega con más recursos, mejor dinámica y una plantilla preparada para este tipo de encuentros. El Deportivo tiene Riazor, competitividad y argumentos suficientes para hacer que el partido sea mucho más incómodo de lo que podría sugerir la diferencia entre ambas plantillas. Las apuestas colocan a los verdiblancos como favoritos, pero los propios modelos reflejan que la distancia no es suficiente como para esperar un partido resuelto de antemano. 

La sensación es que el Dépor puede tener opciones de llegar vivo al tramo final. El problema es que precisamente ahí es donde este Betis tiene más maneras de hacer daño.

 Árbitro César Soto Grado (Comité Riojano)

El choque en Riazor entre el RC Deportivo y el Real Betis estará marcado por el sello de un colegiado experimentado y de carácter como César Soto Grado. Su estilo condicionará el desarrollo del juego en tres claves fundamentales:

César Soto
Nacido en Candeleda (Ávila) el 17 de junio de 1980 pero adscrito al comité riojano, Soto Grado dio el salto a la élite tras una sola campaña en Segunda División (2018/19). Debutó en Primera en el curso 2019/20 y suma ya ocho temporadas consecutivas en la máxima categoría. Es internacional FIFA desde 2022 y cuenta en su currículum con citas de envergadura en Copa del Rey, torneos europeos y la final de la Supercopa de España 2021 entre Athletic Club y Real Madrid.

  • A lo largo de sus 144 partidos dirigidos en Primera División, registra un balance de 716 tarjetas amarillas, 38 cartulinas rojas y 50 penaltis señalados. Con estos datos en la mano, su perfil condicionará el choque en las siguientes claves:

    • Gestión de la intensidad física y el ritmo: Soto Grado promedia casi 5 tarjetas amarillas por encuentro y no duda en tirar de expulsiones (38 rojas en su historial) si la fuerza se desmedida. Ante un Dépor urgido de morder tras pérdida y un Betis de posesión, el abulense medirá el límite del reglamento; si impone un criterio permisivo favorecerá las idas y vueltas, mientras que si pita el mínimo contacto perjudicará el juego asociativo y cortará el ritmo en Riazor.

    • Tolerancia cero a las protestas: famoso por un estilo firme y poco dado a las discusiones, castiga con dureza los aspavientos. El conjunto herculino deberá medir bien su temperamento al venir de encajar una roja directa en la fecha anterior (Angeliño), ya que Soto Grado sanciona con la misma rigurosidad el descontrol que el juego bronco.

    • Presencia decisiva en las áreas: con 50 penaltis pitados en sus 144 choques en la élite (una media de un penalti cada tres partidos), es un árbitro que no se lo piensa a la hora de castigar los agarrones o los contactos desmedidos dentro del área. El manejo que haga de las acciones a balón parado e internadas por banda será determinante en un duelo de máxima exigencia.

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