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miércoles, 16 de septiembre de 2026

El Dépor vuelve a Riazor con hambre: Sevilla pone a prueba la ola blanquiazul

 El Deportivo recibe este miércoles al Sevilla (19:00 horas) con el objetivo de prolongar su condición de invicto y confirmar que aquel empate ante el Elche fue solo el punto de partida de algo mucho más grande.


Hay partidos que sirven para medir una temporada. El de esta tarde en Riazor es uno de ellos.

Cuando el Deportivo empató ante el Elche en la primera jornada, las sensaciones no eran precisamente de euforia. El conjunto de Antonio Hidalgo había cedido demasiado terreno, Leo Román había tenido que aparecer para mantener con vida al equipo ilicitano y Aubameyang había necesitado muy poco para estrenar su cuenta goleadora. El 1-1 dejaba más dudas que certezas.

Un mes después, el escenario ha cambiado radicalmente. El Dépor llega a la sexta jornada con nueve puntos, invicto y compartiendo esa condición con el Barcelona. Ha ganado al Valencia y al Villarreal, ha empatado ante Getafe y Málaga y, sobre todo, ha ido encontrando una identidad propia. La transformación no está únicamente en los resultados: también está en la manera de jugar.

Y esta tarde vuelve a Riazor.'

Del Dépor que esperaba al Dépor que quiere mandar

Las primeras jornadas mostraron a un Deportivo más reactivo. Ahora Hidalgo parece haber dado un paso adelante: este equipo quiere tener la pelota.

El empate contra el Getafe dejó un dato significativo: el Dépor alcanzó un 64% de posesión, su registro más alto de la temporada. No se trata de acumular pases por acumularlos. La idea pasa por juntar futbolistas, atraer al rival y, cuando aparece el espacio, acelerar.

La sala de máquinas se ha convertido en uno de los grandes argumentos del equipo. Cuatro centrocampistas con talento para asociarse permiten al Deportivo avanzar mediante combinaciones cortas y cambios de ritmo. El riesgo es mayor, especialmente en la salida de balón, pero también lo es la personalidad.

Y ahí aparece uno de los grandes retos del Sevilla.

El equipo de Luis García Plaza es precisamente un especialista en incomodar al rival cuando intenta iniciar el juego. Su presión busca recuperar arriba y convertir esos robos en ocasiones antes de que el contrario pueda reorganizarse.

El partido, por tanto, tendrá una batalla muy clara: la pelota del Dépor contra la presión del Sevilla. Rock & roll contra una propuesta que cada vez suena más a sinfonía blanquiazul.

Aubameyang ya no necesita presentación

Si hay un futbolista que representa el magnífico momento deportivista, ese es Aubameyang.

El gabonés lleva cinco goles en cinco jornadas y ya ha dejado su nombre en algunos registros históricos del club. Pero quizá la imagen que mejor explica su mentalidad no fue una celebración, sino precisamente la ausencia de ella.

En Getafe marcó y, en lugar de ejecutar su característica voltereta, salió disparado hacia el centro del campo. Quería que el partido continuase. Quería el segundo.

Esa ambición resume el momento del Dépor.

El equipo todavía habla de objetivos a largo plazo con prudencia, pero sobre el césped nadie parece dispuesto a regalar ni un minuto.

Giménez, el nuevo jefe de la defensa

En el otro extremo del campo, José María Giménez se ha convertido rápidamente en una referencia.

Giménez,  jefe de la defensa


El uruguayo aterrizó en Koruña prácticamente con el mercado cerrado y apenas necesitó tiempo para hacerse con un puesto en el once. Su experiencia ha aportado contundencia y, sobre todo, esa sensación de central que siempre está preparado para el siguiente problema.

Su rendimiento defensivo está siendo especialmente llamativo. La Liga le atribuye una media de ocho despejes por cada 90 minutos, una cifra que le sitúa entre los jugadores más destacados de la competición en esta faceta.

Además, Giménez ya conoce Riazor. Lo pisó en anteriores visitas con el Atlético y también estuvo presente en la eliminatoria copera de la pasada temporada. Esta vez, sin embargo, será diferente.

Ahora vestirá de blanquiazul. Y la grada espera verlo ejercer de jefe en casa.

Hidalgo tiene un problema... de los buenos

La acumulación de partidos obliga a pensar en las rotaciones. Tres encuentros en apenas una semana hacen prácticamente inevitable repartir esfuerzos.

Jugadores como Altimira, Ede, Mella o Angeliño pueden tener su oportunidad. También Riki Rodríguez aparece como alternativa para refrescar un centro del campo que está acumulando muchos minutos.

En defensa, la situación es especialmente interesante.

Lucas Noubi tuvo dificultades en la primera mitad contra el Getafe, aunque mejoró después. Giménez parece fijo, mientras que Ede y Loureiro pueden competir por el otro puesto. En el lateral derecho, Ximo Navarro podría descansar y abrir la puerta a Altimira o al propio Loureiro.

Y después está Angeliño.

El lateral de Coristanco todavía no ha disputado un minuto en Liga y su posible estreno es uno de los grandes focos de atención de la jornada. La competencia es feroz. Para Hidalgo, probablemente, también sea una buena noticia.

Sevilla, un rival que no permitirá respirar

El conjunto sevillista llega a Riazor con diez puntos de quince posibles y una dinámica que le ha colocado en la zona alta de esta primera clasificación.

Luis García Plaza ha conseguido construir un equipo acorde a una realidad económica mucho más austera que la de otros tiempos. El Sevilla ha tenido que moverse con cuidado durante el mercado, pero eso no le ha impedido competir.

Y su principal arma será incómoda para el Deportivo.

Presión, intensidad y recuperación arriba.

El conjunto andaluz está convirtiendo las pérdidas rivales en una fuente constante de peligro. Para un Dépor que ahora se atreve a salir jugando desde atrás, superar esa primera línea de presión será fundamental. Si el equipo blanquiazul consigue hacerlo, tendrá espacios para correr.

Si no lo consigue, el Sevilla puede convertir cada pérdida en una ocasión.

Y esta tarde, en Riazor, el Sevilla será quien intente frenarla.

El Sevilla de Luis García: presión, físico y ataques tras robo

El Sevilla llega a Riazor con 10 puntos de 15, después de cuatro victorias y una derrota, y acaba de imponerse al Valencia por 1-0. Es, además, el mejor arranque liguero del club en seis años.

Pero más allá de la clasificación, hay una característica que define al equipo de Luis García Plaza: su agresividad sin balón.

Los datos de Opta que se manejan en la previa son muy reveladores. El Sevilla acumula 54 recuperaciones en los últimos 40 metros, más que ningún otro equipo de las cinco grandes ligas europeas, y ha realizado 95 presiones, 31 más que cualquier otro conjunto.

No es una casualidad ni una estadística aislada. Es la idea sobre la que García Plaza está construyendo el equipo.

El entrenador sevillista ha recuperado competitividad a partir de un bloque intenso, con jugadores capaces de saltar sobre el poseedor y, especialmente, de atacar inmediatamente después de recuperar. Fofana es una pieza importante en ese engranaje por su físico y capacidad para presionar, algo que el propio Hidalgo ha señalado en la previa.

El Sevilla, además, tiene recursos para cambiar la naturaleza de los ataques. Puede juntar pases cuando tiene el control, pero su peligro aumenta cuando consigue recuperar con el rival desordenado.

¿Cómo debe jugarle el Dépor?

1. No regalar pérdidas en la salida

Probablemente sea la primera clave del partido. El Deportivo ha evolucionado hacia un equipo que quiere iniciar desde atrás, atraer al rival y encontrar después al hombre libre. Contra el Sevilla, esa idea tiene sentido, pero exige precisión.

Porque si el Dépor pierde la pelota cerca de su área, el Sevilla no necesita construir una posesión larga para hacer daño.

Por eso Hidalgo tendrá que encontrar el equilibrio entre no renunciar a la salida de balón y no asumir riesgos innecesarios.

Una pérdida en campo contrario puede convertirse en una ocasión para el Dépor. Una pérdida en su propia salida puede ser justo lo contrario.

2. Atraer al Sevilla para atacar el espacio que deja

Aquí puede estar una de las grandes oportunidades blanquiazules. Si el Sevilla quiere presionar arriba, el Dépor debe intentar superar esa primera línea y atacar el espacio que queda detrás. Eso exige paciencia.

No se trata de lanzar constantemente balones largos hacia Aubameyang. Al contrario: el Deportivo puede utilizar sus centrocampistas para atraer al Sevilla, hacerle avanzar y, cuando uno de los jugadores de Luis García abandone su posición, encontrar el pase vertical. Casadó, Amatucci, Mario y compañía tienen un papel fundamental en esto.

Si consiguen superar la presión con un pase, el siguiente objetivo debe ser acelerar.

3. Aubameyang debe atacar la espalda, no solo esperar en el área

Los cinco goles en cinco jornadas explican por sí solos el momento del gabonés. Pero contra este Sevilla su función puede ser incluso más importante que la de simple rematador.

El delantero debe obligar a los centrales a correr hacia su propia portería.

Si el Sevilla adelanta metros para presionar, Aubameyang tiene que vivir en ese espacio entre centrales y portero.

Un pase vertical después de superar la primera presión puede dejarle en ventaja.

Y si el Sevilla decide hundirse para proteger esa espalda, el Dépor tendrá más tiempo para elaborar.

Es una de esas situaciones en las que el delantero condiciona el partido aunque no toque la pelota.

Y ahí Aubameyang puede convertirse en un problema enorme.


4. Cambiar de orientación rápidamente

El Sevilla va a querer cerrar el lado donde esté el balón y saltar con agresividad sobre el poseedor. La respuesta puede estar en mover al equipo de Luis García de un lado a otro.

El Dépor tiene jugadores para hacerlo. Si consigue atraer a cuatro o cinco futbolistas sevillistas hacia un costado y cambia rápidamente la orientación, puede encontrar al lateral contrario con metros por delante.

Ahí pueden aparecer Quagliata, Ximo, Altimira, Mella o Yeremay, dependiendo del once que elija Hidalgo.

La circulación horizontal no debería ser un objetivo en sí mismo. Debe servir para mover al Sevilla hasta encontrar el momento de acelerar.

5. Mucho cuidado con el espacio a la espalda del centro del campo

Esta es probablemente la principal amenaza cuando el Dépor ataque.

En los últimos partidos se han visto situaciones en las que los rivales han encontrado espacios entre líneas. Y el Sevilla tiene futbolistas preparados para aprovecharlos.

Por eso los cuatro centrocampistas deportivistas tendrán que estar muy atentos a una cosa: qué ocurre inmediatamente después de perder la pelota.

Si el Dépor pierde y sus centrocampistas están demasiado separados, el Sevilla tendrá metros para correr.

Si pierde con el bloque junto, puede intentar recuperar inmediatamente o, al menos, impedir que el primer pase vertical llegue limpio.

6. Giménez puede ser fundamental

Aquí aparece una razón más para pensar en José María Giménez.

El uruguayo aporta algo especialmente útil ante un equipo que quiere atacar rápidamente después de recuperar: capacidad para defender metros hacia atrás y corregir situaciones.

Su experiencia puede permitir al Dépor asumir algunos riesgos más arriba.

Si el equipo adelanta la línea para presionar al Sevilla, Giménez tendrá que estar preparado para proteger el espacio que quede a su espalda.

Y también puede ser importante en el balón parado.

El central ya estuvo a punto de marcar contra el Getafe y su presencia añade centímetros y contundencia en ambas áreas.

Jugadores del Sevilla más destacados

Fofana, el motor de la presión

Es probablemente el nombre que más destacaría desde el punto de vista táctico. Antonio Hidalgo lo señaló expresamente como uno de los futbolistas sevillistas a vigilar, precisamente por su físico y su capacidad para presionar.

Su importancia va más allá de recuperar balones. Cuando el Sevilla aprieta arriba, Fofana tiene capacidad para recorrer muchos metros, saltar sobre el poseedor y sostener esa presión. Para el Dépor será importante encontrar la espalda del francés cuando abandone su posición.  Es el jugador que más puede condicionar la salida de balón deportivista.

Chidera Ejuke, el desequilibrio

El nigeriano es otro futbolista que merece una atención especial. Es el perfil que puede romper un partido cuando recibe abierto y consigue encarar.

El Sevilla está utilizando mucho las bandas para complementar su juego más directo, y Ejuke ofrece algo diferente al centrocampista de trabajo: uno contra uno, conducción y capacidad para atacar metros.

Además, viene de marcar contra el Espanyol y volvió a tener protagonismo ofensivo en el arranque de temporada.

Para el Dépor, la solución pasa por no dejarle recibir cómodamente y, sobre todo, evitar que pueda encarar con el lateral aislado.

Isaac Romero, movilidad y ruptura

No me fijaría únicamente en quién juega de delantero centro.

Isaac Romero puede ser especialmente peligroso por cómo se mueve alrededor de los centrales. Tiene capacidad para salir de la zona de referencia, aparecer entre líneas y, sobre todo, atacar los espacios cuando el Sevilla recupera.

Los registros actuales todavía no son espectaculares —lleva un gol en cuatro partidos según los datos disponibles—, pero sigue siendo una pieza ofensiva relevante dentro de la plantilla.

Para Giménez y compañía será importante no perderle la espalda cuando abandone el área.

área.

Lucas Stassin, el delantero que cambia el ataque

El belga es uno de los fichajes que pueden modificar la fisonomía ofensiva del Sevilla. Llegó después de marcar 14 goles con el Saint-Étienne la temporada anterior y aporta presencia dentro del área.

Precisamente por eso puede producirse una situación interesante: Stassin fija más a los centrales y permite que otros atacantes encuentren espacios alrededor de él.

El Sevilla tiene ahora más alternativas arriba que en temporadas anteriores. Robbie Ure es otra posibilidad y Luis García Plaza está probando distintas combinaciones.

Juan Iglesias, un peligro que llega desde atrás

Y aquí metería un nombre menos evidente.  Juan Iglesias fue precisamente el autor del gol que dio al Sevilla la victoria contra el Valencia. Marcó de cabeza en el minuto 84 tras una asistencia de Kochorashvili.

Es un buen ejemplo de algo que el Dépor no debería olvidar: el Sevilla puede hacer daño sin que la jugada termine en sus delanteros.

Si los extremos fijan a los laterales y el centro del campo atrae a los mediocentros, los laterales pueden aparecer desde segunda línea.

Pronóstico del partido

A día de hoy, las cuotas están bastante divididas según la casa. Por ejemplo, Mundodeportivo recoge 2,18 para el Dépor, 3,00 para el empate y 3,50 para el Sevilla, mientras que otras referencias sitúan al Dépor alrededor de 2,45-2,57, el empate cerca de 3,00-3,15 y el Sevilla aproximadamente entre 2,88 y 3,50.

Eso dibuja un partido muy equilibrado, con una ligera inclinación hacia el factor campo en buena parte del mercado, pero sin una diferencia suficientemente grande como para hablar de un favorito claro.

¿Qué resultado sugiere el mercado?

Si tuviera que trasladar el pronóstico implícito de las cuotas al artículo, lo escribiría así:

Las apuestas dibujan un partido prácticamente al 50-50. El factor Riazor hace que el Deportivo aparezca ligeramente por delante en algunas casas, aunque las diferencias son pequeñas y el Sevilla mantiene una cotización muy cercana. El empate también aparece como un resultado con bastante peso.

Además, hay un dato interesante: algunas casas y analistas están apostando por un partido con goles de ambos equipos. Eurosport, por ejemplo, recoge “ambos equipos marcan: sí” con cuota 2,04.

Y eso encaja bastante bien con el análisis táctico que hemos hecho: el Dépor tiene capacidad para hacer daño a la espalda de la presión sevillista, pero esa misma apuesta por sacar el balón jugado puede conceder situaciones al conjunto de Luis García Plaza.

Mi marcador para el artículo:

Deportivo 2-1 Sevilla

El mercado no ve un favorito claro, aunque el factor Riazor inclina ligeramente la balanza hacia el Deportivo. El empate aparece como una amenaza real y el Sevilla tiene argumentos suficientes para castigar cualquier pérdida en la salida. Pero si el Dépor consigue superar la presión y encuentra a Aubameyang atacando los espacios, el escenario apunta a un partido con ocasiones en las dos áreas. Nuestro pronóstico: 2-1







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