El rescate tuvo lugar el domingo al mediodía, durante una jornada de aviso amarillo por oleaje. Una decena de personas se unió para sacar del agua a la joven, que tuvo que ser trasladada al Chuac por hipotermia leve.
Una lectura tranquila junto al mar estuvo a punto de convertirse en tragedia este domingo en la playa de Riazor. Una mujer que se encontraba cerca de la orilla fue sorprendida por una ola que la arrastró mar adentro y le impidió regresar a la arena por sus propios medios. La rápida intervención de varias personas que estaban en la playa permitió rescatarla antes de que la situación empeorase.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 13.45 horas del domingo 25 de octubre, cuando el 112 Galicia recibió la llamada de un particular que alertaba de que una mujer estaba en el agua y no conseguía salir por sí misma. Según la información publicada por La Voz de Galicia y otros medios gallegos, la joven estaba leyendo muy cerca del agua cuando el oleaje la sorprendió.
Una cadena humana para vencer la fuerza del mar
Lo que sucedió a continuación fue una intervención espontánea que resultó decisiva. Varias personas que se encontraban en las inmediaciones acudieron a ayudarla. La primera cadena comenzó con unas cinco personas, pero más ciudadanos se sumaron hasta reunir aproximadamente a una decena de rescatadores.
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| Varias persons pusieron en peligro su vida por la de una persona que de no ser por la ayuda altruist de esta gente, quizá hoy no lo hubiera contado. Foto de La Voz de Galicia. |
Las imágenes difundidas del incidente muestran las dificultades para alcanzar y sujetar a la mujer. La fuerza del agua impedía que pudiera volver a la orilla por sí misma, por lo que quienes participaron en el rescate tuvieron que coordinarse y tirar de ella para sacarla del mar y llevarla hasta la arena.
La colaboración ciudadana permitió ponerla a salvo. Hasta la playa se desplazaron efectivos sanitarios y de la Policía Local. La mujer fue atendida y trasladada en ambulancia al Complejo Hospitalario Universitario de Koruña (Chuac), donde ingresó por una hipotermia leve, según la información publicada posteriormente.Momentos angustiosos este mediodía en la playa de Riazor, de A Coruña. Una persona es arrastrada por el oleaje, mientras varias personas intentan sacarla del agua. Finalmente lo consiguen formando una cadena humana. #acoruña #coruña #lacoruña #galicia #quincemil15000 https://t.co/mrY4DDFKvt
— Quincemil (@quincemil15000) October 25, 2026
La escena deja una imagen de solidaridad, pero también recuerda hasta qué punto una situación aparentemente cotidiana puede complicarse en cuestión de segundos cuando el mar está agitado.
Riazor estaba bajo aviso amarillo por fuerte oleaje
El rescate se produjo en una jornada marcada por las condiciones adversas del litoral. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había activado un aviso amarillo por fenómenos costeros para el noroeste de la provincia de Koruña, con previsión de mar combinada del noroeste y olas superiores a los cuatro metros desde las 14.00 horas. La previsión marítima también señalaba oleaje fuerte en la costa koruñesa.
El episodio ocurrió poco antes de la franja horaria indicada para ese empeoramiento, pero el riesgo ya era evidente. No hace falta entrar en el agua para quedar expuesto a la fuerza de una ola: permanecer sentado o caminando junto a la línea de rompiente también puede ser peligroso cuando el mar presenta fuerte oleaje.
La información publicada no permite determinar qué ola concreta arrastró a la mujer ni cuánto tiempo permaneció en el agua. Sí confirma que necesitó ayuda para regresar a la playa y asistencia médica después del rescate.
El peligro de confiarse junto a la orilla
La playa puede transmitir una falsa sensación de seguridad cuando alguien se encuentra sobre la arena, lejos de lo que considera el peligro del baño. Sin embargo, con mar de fondo y oleaje fuerte, una ola puede alcanzar zonas aparentemente seguras, derribar a una persona y arrastrarla hacia el agua.
Por eso, cuando hay avisos costeros, la prudencia pasa por mantenerse alejado de la rompiente, no acercarse a las rocas ni a los muros expuestos al oleaje y respetar las indicaciones de los servicios de emergencia. La altura de una ola tampoco permite predecir con exactitud hasta dónde llegará cada embate.
El rescate de Riazor terminó sin que las informaciones consultadas hayan comunicado un desenlace fatal. La intervención de quienes acudieron en ayuda de la mujer fue fundamental, aunque una situación así también puede poner en peligro a quienes intentan auxiliar a una persona en el agua.
La lección que deja lo ocurrido en Riazor es clara: con fuerte oleaje, la orilla no siempre es un lugar seguro. Y, en esta ocasión, la reacción rápida y coordinada de una decena de ciudadanos marcó la diferencia.
Riazor y Orzán, una costa marcada por la tragedia
Lo ocurrido este domingo en Riazor vuelve a poner sobre la mesa los peligros de una costa que guarda en su memoria episodios dramáticos. Uno de los más dolorosos tuvo lugar la madrugada del 27 de enero de 2012, cuando el estudiante eslovaco Tomás Velicky, que se encontraba en Koruña con una beca Erasmus, fue arrastrado por el mar en la playa del Orzán. Tres agentes de la Policía Nacional —Javier López, Rodrigo Maseda y José Antonio Villamor— se adentraron en el agua para intentar rescatarlo. Ninguno de los cuatro logró sobrevivir al fuerte oleaje.
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| El homenaje en la Coraza a los fallecidos en el suceso del Orzán donde se ahogaron 3 policía y un estudiante |
No fue un episodio aislado en el tiempo ya que ha habido muchos ahogamientos en ese zona. Por ejemplo, en marzo de 2018, otra joven de 22 años desapareció tras ser arrastrada por una ola cuando se acercó al agua para contemplar el temporal en la zona de la Coraza, donde confluyen corrientes especialmente peligrosas. Su desaparición desencadenó un amplio dispositivo de búsqueda por mar y aire.
Estos antecedentes no significan que el mar sea siempre peligroso, pero sí recuerdan que el fuerte oleaje y las corrientes pueden convertir unos segundos de confianza en una emergencia. El rescate del domingo tuvo un desenlace diferente gracias a la rápida actuación de quienes formaron la cadena humana. Una intervención que merece reconocimiento y que también invita a extremar las precauciones cuando la costa está bajo aviso por fenómenos marítimos.
Porque frente a la fuerza del Atlántico, la prudencia puede ser tan importante como la solidaridad de quienes acuden a ayudar.


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