Koruña vive un debate abierto sobre su relación con el mar en pleno centro de la ciudad. Por un lado, la nueva plataforma flotante de O Parrote, inaugurada el 29 de octubre de 2025 con una inversión de la Xunta de Galicia de unos 2,9 millones de euros, se presentó como un icono moderno de ocio y deporte náutico pero de momento ha tenido bastantes problemas.
Por otro, la dársena de la Marina, integrada en el tejido urbano, acumula cuatro fallecimientos por caídas al agua desde 2017. Ambos problemas comparten la misma zona portuaria céntrica y ponen de manifiesto las dificultades para conciliar atractivo turístico, estética y seguridad real.
La dársena de Koruña: un puerto interior demasiado cerca del ocio y la tragedia
La dársena de la Marina, en pleno centro de Koruña, es uno de los espacios más emblemáticos y transitados de la ciudad. Con sus bares, centros de ocio nocturnos, restaurantes, el Real Club Náutico, cruceros y paseos, combina la belleza del puerto interior con la vida social. Sin embargo, su proximidad al mar sin barreras físicas suficientes ha convertido esta zona en escenario recurrente de accidentes mortales por caídas al agua. El último caso, ocurrido en la madrugada del Lunes de Pascua de 2026, ha reabierto el debate sobre la seguridad en un entorno que muchos consideran “demasiado accesible al peligro”.El cuarto fallecido en nueve añosEn la madrugada del 6 de abril de 2026, los bomberos recuperaron el cuerpo sin vida de un hombre de nacionalidad letona de mediana edad junto a unas escaleras que bajan al mar, cerca del Real Club Náutico. Vestido con chándal y sudadera, portaba en su riñonera un carné de BiciCoruña y otro de usuario de la Cocina Económica. La Policía Nacional investiga el suceso como un accidente fortuito: las escaleras resbaladizas, una posible pérdida de equilibrio y una caída que le habría impedido salir del agua. Se descartan, por el momento, indicios delictivos o suicidio.Con este caso, ya son cuatro las personas fallecidas en circunstancias similares en la dársena desde 2017:
Las medidas adoptadas… y las que noTras las dos tragedias de 2017, el Concello y la Autoridad Portuaria instalaron una línea continua de bancos de granito a modo de barrera perimetral (alrededor de 120 bloques de unos 40 cm de altura, colocados a unos 3,5 metros del borde en algunos tramos). También se reforzó la iluminación y se colocó señalización vertical.
Estas medidas buscaban disuadir caídas accidentales sin “vallar” el puerto ni alterar excesivamente la estética del paseo. Sin embargo, el accidente de 2026 demuestra que no han sido suficientes para eliminar el riesgo.
La alcaldesa Inés Rey declaró el 8 de abril de 2026 que no se implantarán nuevas medidas:
«Las medidas son las que están ya allí. Hay señalización vertical, iluminación y una barrera de bancos. Entendemos que tiene que ser suficiente. No vamos a vallar el puerto».Esta postura ha generado críticas de vecinos y oposición, que reclaman barreras más altas, barandillas en las escaleras más peligrosas o mayor vigilancia nocturna, especialmente en una zona tan céntrica y frecuentada.Un problema estructural: puerto y ciudad demasiado unidosLa dársena es única por su integración en el tejido urbano. A diferencia de otros puertos más cerrados o industriales, aquí el mar está a pocos metros de plazas, terrazas, centros de ocio nocturno y rutas de paseo. Esto genera atractivo turístico y vitalidad, pero también riesgos evidentes:
La belleza del puerto interio es también su mayor riesgo: un mar que seduce y que, en un descuido, puede tragarse a quien se acerque demasiado.
Este nuevo suceso, unido a las críticas por la inestabilidad de la cercana plataforma flotante de O Parrote, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de repensar la convivencia entre la ciudad y su dársena: ¿hasta dónde llega el derecho al paisaje abierto y dónde empieza la obligación de proteger la vida?
- Marzo de 2017: Manuel Rodríguez Gómez, vecino de Mesía de 27 años. Desapareció tras salir de una discoteca en la zona de ocio del puerto. Su cuerpo fue hallado días después por buzos. La autopsia confirmó ahogamiento sin signos de violencia.
- Marzo de 2017 (solo unos días después): Mateo González Miño, actor de 35 años natural de Pontedeume. Tras asistir a los Premios María Casares, se separó del grupo para recoger una chaqueta y cayó al agua cerca del Náutico. Las cámaras captaron cómo se golpeó contra un pantalán antes de caer.
- Diciembre de 2022: Un hombre peruano de 54 años, vecino de A Gaiteira. Fue escuchado pidiendo auxilio y falleció a pesar de la asistencia del 061.
| Escaleras por las que resbaló la persona que peridó la vida en el puerto Foto de La Voz de Galicia. |
Estas medidas buscaban disuadir caídas accidentales sin “vallar” el puerto ni alterar excesivamente la estética del paseo. Sin embargo, el accidente de 2026 demuestra que no han sido suficientes para eliminar el riesgo.
La alcaldesa Inés Rey declaró el 8 de abril de 2026 que no se implantarán nuevas medidas:
«Las medidas son las que están ya allí. Hay señalización vertical, iluminación y una barrera de bancos. Entendemos que tiene que ser suficiente. No vamos a vallar el puerto».Esta postura ha generado críticas de vecinos y oposición, que reclaman barreras más altas, barandillas en las escaleras más peligrosas o mayor vigilancia nocturna, especialmente en una zona tan céntrica y frecuentada.Un problema estructural: puerto y ciudad demasiado unidosLa dársena es única por su integración en el tejido urbano. A diferencia de otros puertos más cerrados o industriales, aquí el mar está a pocos metros de plazas, terrazas, centros de ocio nocturno y rutas de paseo. Esto genera atractivo turístico y vitalidad, pero también riesgos evidentes:
- Escaleras directas al agua sin protección adecuada.
- Suelo resbaladizo en noches húmedas o con rocío.
- Presencia de personas en situación de vulnerabilidad o bajo efectos del alcohol y drogas.
- Alta afluencia nocturna por el ocio.
La belleza del puerto interio es también su mayor riesgo: un mar que seduce y que, en un descuido, puede tragarse a quien se acerque demasiado.
Este nuevo suceso, unido a las críticas por la inestabilidad de la cercana plataforma flotante de O Parrote, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de repensar la convivencia entre la ciudad y su dársena: ¿hasta dónde llega el derecho al paisaje abierto y dónde empieza la obligación de proteger la vida?
Las críticas a la nueva plataforma flotante de O Parrote en A Coruña: entre la ilusión y los problemas técnicos
La plataforma flotante de O Parrote, inaugurada el 29 de octubre de 2025 con una inversión de la Xunta de Galicia de unos 2,9 millones de euros, se presentó como un nuevo icono de la relación de Koruña con el mar. Con dos piscinas (una cerrada y otra abierta), gradas, zonas de descanso y pasarela accesible, buscaba convertirse en espacio para el baño, el deporte náutico y el ocio ciudadano. Sin embargo, apenas unos meses después de su apertura, han surgido numerosas críticas por parte de vecinos, usuarios y medios locales que cuestionan su diseño, estabilidad y gestión.
Muchos vecinos han señalado en redes y comentarios que “se inauguró con prisas” y que los problemas de estabilidad se podían haber previsto antes de abrirla al público. La estructura, formada por doce módulos de hormigón prefabricados, parece sensible a los movimientos del mar en una zona portuaria expuesta.2. Cierres frecuentes por mal tiempoGalicia es Galicia, y el viento y las olas forman parte del día a día. Sin embargo, la plataforma ha sido criticada por su alta sensibilidad meteorológica. Apenas una semana después de la inauguración, se cerró el acceso por alerta amarilla de viento y mar de fondo. La Autoridad Portuaria colocó un cartel de “Instalación cerrada por condiciones adversas” y aprovechó para seguir trabajando en la estabilidad.
Posteriormente, durante borrascas posteriores (incluida una con alerta naranja en la costa), volvió a cerrarse. Críticos argumentan que una infraestructura de este coste y ambición debería resistir mejor las condiciones habituales del invierno koruñés, y que los cierres reiterados la convierten en un “espacio fantasma” buena parte del año.3. Ruidos y falsas alarmasEl 12 de enero de 2026, un ruido fuerte bajo la rampa de acceso movilizó a los bomberos de Koruña. Varios testigos pensaron que se trataba de alguien pidiendo auxilio y alertaron de un posible ahogamiento. Finalmente, se confirmó que eran chapas metálicas rozando por el movimiento del mar en condiciones de oleaje y viento fuerte.
El incidente, aunque sin consecuencias, ha alimentado críticas sobre la calidad acústica y el mantenimiento de la estructura. Algunos vecinos hablan de “ruidos inquietantes” que generan inseguridad, especialmente de noche o con mal tiempo.4. Retrasos, obras incompletas y costeDesde su anuncio en 2022, el proyecto acumuló retrasos: inicialmente previsto para verano de 2025, abrió en otoño. Además, al inaugurarse aún faltaba el edificio de servicios (vestuarios, almacén y ambigú), cuya licitación estaba pendiente. Para muchos, esto demuestra una “falta de planificación” y que se priorizó la foto inaugural sobre la funcionalidad completa.
El elevado coste (más de 2,6 millones solo en la plataforma) también ha generado debate: ¿vale la pena para un espacio que se cierra con frecuencia y que aún no cuenta con todas sus prestaciones?5. Impacto en el uso tradicional de la zonaAlgunos bañistas habituales y participantes en la travesía popular a nado han expresado preocupación porque la plataforma modifica el espacio histórico de baño en O Parrote. Aunque no es la crítica mayoritaria, hay quien considera que “rompe” la naturalidad de la zona rocosa tradicional.
>, con tres escalones rotos, y lo resbaladizas que están por el producto que se usa para quitar el verdín. Esta queja, que circula en redes sociales y grupos locales, añade preocupación por el riesgo de caídas en una estructura ya expuesta al movimiento del mar.| La plataforma flotate. |
1. Inestabilidad y cierres técnicos inmediatos
Una de las quejas más repetidas es la inestabilidad estructural detectada nada más inaugurarse. La plataforma tuvo que cerrarse poco después de su apertura para realizar “ajustes técnicos para mejorar la estabilidad”. Según informó la Autoridad Portuaria, durante el cierre por condiciones meteorológicas se aprovecharon para reforzar la pasarela peatonal. Al reabrir, aparecieron carteles que prohibían el baño en las piscinas, lo que generó frustración entre los koruñeses que esperaban usarla como zona de baño.Muchos vecinos han señalado en redes y comentarios que “se inauguró con prisas” y que los problemas de estabilidad se podían haber previsto antes de abrirla al público. La estructura, formada por doce módulos de hormigón prefabricados, parece sensible a los movimientos del mar en una zona portuaria expuesta.2. Cierres frecuentes por mal tiempoGalicia es Galicia, y el viento y las olas forman parte del día a día. Sin embargo, la plataforma ha sido criticada por su alta sensibilidad meteorológica. Apenas una semana después de la inauguración, se cerró el acceso por alerta amarilla de viento y mar de fondo. La Autoridad Portuaria colocó un cartel de “Instalación cerrada por condiciones adversas” y aprovechó para seguir trabajando en la estabilidad.
Posteriormente, durante borrascas posteriores (incluida una con alerta naranja en la costa), volvió a cerrarse. Críticos argumentan que una infraestructura de este coste y ambición debería resistir mejor las condiciones habituales del invierno koruñés, y que los cierres reiterados la convierten en un “espacio fantasma” buena parte del año.3. Ruidos y falsas alarmasEl 12 de enero de 2026, un ruido fuerte bajo la rampa de acceso movilizó a los bomberos de Koruña. Varios testigos pensaron que se trataba de alguien pidiendo auxilio y alertaron de un posible ahogamiento. Finalmente, se confirmó que eran chapas metálicas rozando por el movimiento del mar en condiciones de oleaje y viento fuerte.
El incidente, aunque sin consecuencias, ha alimentado críticas sobre la calidad acústica y el mantenimiento de la estructura. Algunos vecinos hablan de “ruidos inquietantes” que generan inseguridad, especialmente de noche o con mal tiempo.4. Retrasos, obras incompletas y costeDesde su anuncio en 2022, el proyecto acumuló retrasos: inicialmente previsto para verano de 2025, abrió en otoño. Además, al inaugurarse aún faltaba el edificio de servicios (vestuarios, almacén y ambigú), cuya licitación estaba pendiente. Para muchos, esto demuestra una “falta de planificación” y que se priorizó la foto inaugural sobre la funcionalidad completa.
El elevado coste (más de 2,6 millones solo en la plataforma) también ha generado debate: ¿vale la pena para un espacio que se cierra con frecuencia y que aún no cuenta con todas sus prestaciones?5. Impacto en el uso tradicional de la zonaAlgunos bañistas habituales y participantes en la travesía popular a nado han expresado preocupación porque la plataforma modifica el espacio histórico de baño en O Parrote. Aunque no es la crítica mayoritaria, hay quien considera que “rompe” la naturalidad de la zona rocosa tradicional.
6. Mal estado de las escalera de acceso
Los usuarios de la zona de baño del Parrote denuncian actualmente el mal estado de las escaleras
Los usuarios de la zona de baño del Parrote denuncian el mal estado de las escaleras, con tres escalones rotos, y lo resbaladizas que están por un producto que se usa para quitar el verdín. #VDAC pic.twitter.com/U5n84n5hFH
— Voces de A Coruña (@vocescoruna) April 7, 2026En resumen, la plataforma flotante de O Parrote ha pasado de ser un proyecto ilusionante a generar un debate sobre su durabilidad, mantenimiento y utilidad real. Las autoridades (Xunta, Autoridad Portuaria y Concello) defienden que se trata de ajustes normales en una estructura innovadora y que mejorará con el tiempo y la experiencia. Sin embargo, para muchos coruñeses, los problemas iniciales de estabilidad, los cierres repetidos y los imprevistos como el ruido han empañado el estreno y han convertido la “nueva ventana al mar” en objeto de escepticismo.El tiempo y el comportamiento real durante los próximos veranos dirán si las críticas eran exageradas o si, efectivamente, se necesitaba un diseño más robusto para aguantar las condiciones del puerto de A Coruña. De momento, la plataforma sigue abierta… cuando el tiempo lo permite.
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