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lunes, 28 de septiembre de 2026

El Dépor se rebela ante el Betis y rescata un punto con el corazón de Villares

 El capitán blanquiazul firmó el empate en el tramo final después de una segunda parte de asedio deportivista. El conjunto de Antonio Hidalgo reaccionó al gol de Cucho Hernández, perdonó varias ocasiones claras y terminó premiado por su insistencia ante un rival de Champions.

El Deportivo se negó a rendirse y encontró en Diego Villares al protagonista de una tarde de orgullo en Riazor. El conjunto koruñés empató 1-1 frente al Betis gracias a un tanto del capitán en los últimos minutos, una recompensa merecida después de una segunda parte en la que los blanquiazules empujaron sin descanso en busca de un resultado que se les había complicado al borde del descanso.



El gol de Cucho Hernández había puesto por delante al conjunto andaluz, que supo imponer su calidad durante buena parte del primer tiempo. Sin embargo, el Dépor cambió de actitud tras el paso por los vestuarios, adelantó líneas, encontró más continuidad con el balón y convirtió el encuentro en un ejercicio de resistencia para la defensa visitante.

Las ocasiones se sucedieron, el portero bético Álvaro Valles sostuvo a su equipo durante muchos minutos y el larguero también evitó que los coruñeses encontraran antes el premio. Pero Riazor no dejó de creer. Y cuando el partido parecía entrar en su recta final con una derrota demasiado cruel para los méritos locales, apareció Villares para cabecear a la red un centro de Mario Soriano y desatar la celebración de la grada.

El empate puso fin a una semana exigente para el Deportivo, que había disputado tres partidos en siete días y sumó dos puntos de nueve posibles. Los resultados no fueron los deseados, pero la actuación ante el Betis dejó una conclusión importante: este equipo tiene capacidad para competir, reaccionar ante la adversidad y mantener el pulso incluso frente a rivales con una plantilla de mayor presupuesto y aspiraciones europeas.

Un Betis dominante ante un Dépor que necesitaba respirar

Antonio Hidalgo decidió introducir numerosas novedades en el once después de la derrota frente al Sevilla. El entrenador buscaba recuperar frescura y modificar algunas piezas para afrontar un encuentro de máxima exigencia ante un adversario acostumbrado a competir en escenarios europeos.

La alineación presentó cambios en todas las líneas y un centro del campo formado por Riki, Mario Soriano y Casadó. La apuesta, sin embargo, no encontró una respuesta inmediata sobre el terreno de juego.

El Betis comenzó dominando la posesión y obligando al Deportivo a replegarse cerca de su área. Los visitantes movían el balón de lado a lado, buscando espacios y tratando de desordenar la defensa blanquiazul. Al Dépor le costaba enlazar varios pases consecutivos y, cuando recuperaba la pelota, encontraba dificultades para superar la presión rival.

Los primeros minutos dejaron claro que los koruñeses iban a necesitar paciencia. Un error en la salida de balón permitió a Fornals robar y progresar hacia el área. La acción terminó en una falta peligrosa y, tras el lanzamiento, el Betis dispuso de dos remates consecutivos. Leo Román tuvo que intervenir para evitar el primer gol visitante.

El guardameta deportivista empezaba a asumir un papel importante en un partido en el que el conjunto andaluz amenazaba con imponer su superioridad técnica.

Poco a poco, sin embargo, el Dépor consiguió estirarse. Las incorporaciones de Quagliata por la banda ofrecieron una salida para el equipo y Riki comenzó a encontrar espacios en posiciones más adelantadas. El centrocampista se convirtió en una de las principales vías para conectar con los atacantes y dar continuidad a las posesiones.

Asp Jensen y Mella también intentaron sorprender desde fuera del área, aunque sin encontrar portería. El Deportivo había conseguido equilibrar parcialmente el encuentro y empezaba a mostrar argumentos para discutirle el dominio al Betis.

Pero una lesión alteró los planes de Hidalgo.

La lesión de Casadó y el gol que cambió el partido

Marc Casadó tuvo que abandonar el terreno de juego por un problema en el hombro derecho. Su salida obligó al técnico a modificar el centro del campo antes de lo previsto y Diego Villares entró para ocupar su lugar.

El contratiempo llegó en un momento en el que el Deportivo comenzaba a sentirse más cómodo. La sustitución obligada interrumpió la progresión local y el partido volvió a inclinarse hacia el lado visitante.

El golpe definitivo de la primera parte llegó cuando el descanso estaba cerca.

Un despeje defectuoso dejó el balón en las inmediaciones de la frontal del área deportivista. Deossa encontró a Cucho Hernández y el delantero resolvió con un derechazo seco que superó a Leo Román.

El 0-1 castigaba a un Deportivo que había conseguido equilibrar el encuentro, pero que pagaba caro un error defensivo en un momento delicado.

Riazor recibió el gol con preocupación, aunque la indignación de la grada llegaría poco después.

La polémica arbitral enciende Riazor

En los últimos instantes del primer tiempo se produjo una de las acciones más controvertidas del encuentro.

Cucho Hernández levantó la pierna a una altura peligrosa durante una disputa aérea con Ximo Navarro, que terminó dolorido sobre el césped. El colegiado, Soto Grado, no mostró tarjeta y la jugada fue revisada por el VAR.

Después de acudir al monitor, el árbitro mantuvo su decisión y no señaló la expulsión que reclamaban los deportivistas.

La resolución provocó una sonora protesta en Riazor. Los aficionados expresaron su descontento mientras las imágenes de la acción se proyectaban en los videomarcadores.

La polémica añadió tensión a un partido que ya se había puesto cuesta arriba para el Deportivo. Los jugadores blanquiazules se marcharon al vestuario por detrás en el marcador y con la sensación de que todavía quedaba mucho por decir.

La segunda parte iba a confirmar esa impresión.

Un Deportivo completamente diferente tras el descanso

El Dépor regresó al terreno de juego con otra mentalidad.

La presión se adelantó, las líneas se juntaron mejor y el equipo comenzó a instalarse en campo contrario. El Betis, que había manejado el encuentro con relativa comodidad durante el primer tiempo, tuvo que empezar a defender mucho más cerca de su portería.

Los blanquiazules recuperaron el balón con mayor rapidez y encontraron espacios para llegar por las bandas. Mario Soriano ganó protagonismo en la construcción y Quagliata continuó aportando profundidad desde el costado.

Riki probó fortuna después de una buena acción por la derecha. Asp Jensen también tuvo oportunidades, primero tras recibir de Bil y después con otro remate que encontró la respuesta de Valles. Entre ambas acciones, Quagliata puso un centro peligroso que obligó a la defensa verdiblanca a mantenerse alerta.

El encuentro había cambiado por completo.

El Deportivo ya no se limitaba a resistir los ataques del Betis. Ahora era el conjunto andaluz el que tenía dificultades para salir de su campo, mientras Riazor acompañaba cada recuperación y cada llegada con la esperanza de que el empate terminara apareciendo.

El equipo de Hidalgo jugaba con determinación, consciente de que necesitaba puntuar después de una semana complicada.

Mella tuvo el empate en sus botas

La ocasión más clara de la primera fase del asedio llegó alrededor de la hora de partido.

David Mella encontró espacio para correr al contragolpe y se plantó ante Valles en un mano a mano que podía haber cambiado el desenlace del encuentro. El extremo buscó superar al guardameta, pero el portero bético logró rechazar el disparo.

Fue una oportunidad de enorme valor que el Deportivo no consiguió transformar.

El Betis encontró entonces un respiro con la entrada de Isco, capaz de aportar pausa y calidad en los momentos de mayor presión. Los visitantes aprovecharon una transición para lanzar un pase largo hacia Ez Abde, que se quedó frente a Leo Román.

El portero deportivista respondió con una gran intervención. El rechace cayó cerca de Cucho Hernández, pero Ede apareció para despejar el balón sobre la misma línea de gol.

El 0-2 estuvo muy cerca y habría supuesto un golpe durísimo para un Deportivo que estaba acumulando méritos para empatar.

La acción recordó que el Betis seguía teniendo recursos suficientes para castigar cualquier desajuste, incluso cuando el dominio territorial correspondía a los locales.

Aubameyang entra en escena y el Dépor aprieta

Hidalgo buscó nuevas soluciones desde el banquillo. La entrada de Aubameyang y Yeremay aportó velocidad, amenaza ofensiva y un nuevo impulso para afrontar el tramo decisivo.

El Deportivo necesitaba convertir su dominio en ocasiones todavía más claras y el público respondió empujando al equipo.

Los saques de esquina comenzaron a sucederse. Giménez se impuso en el juego aéreo en varias acciones y los blanquiazules mantuvieron al Betis cerca de su área. El conjunto andaluz intentó aprovechar los espacios para sentenciar, pero el Dépor seguía insistiendo.

Incluso el larguero evitó que los visitantes ampliaran su ventaja cuando Natan conectó un remate tras un saque de esquina.

El partido entraba en los últimos quince minutos y el cansancio empezaba a hacerse notar. El Deportivo había realizado un esfuerzo importante para sostener la presión, pero Hidalgo todavía guardaba recursos para buscar el empate.

La entrada de Adama y Yeremay pretendía añadir desborde y velocidad a un equipo que ya jugaba prácticamente instalado en terreno rival.

Y entonces llegó otra oportunidad clarísima.

Quagliata condujo por la banda y el balón terminó en los pies de Aubameyang, que apareció en una posición favorable dentro del área. El delantero tuvo el empate a su alcance, pero Valles volvió a interponerse y desvió el disparo.

El guardameta del Betis estaba firmando una actuación decisiva. Sin sus intervenciones, el Deportivo probablemente habría encontrado antes el camino del gol.

Pero la insistencia blanquiazul terminaría obteniendo su recompensa.

Villares hace justicia al esfuerzo de Riazor

El reloj avanzaba y el empate seguía resistiéndose. El Deportivo no había dejado de atacar durante toda la segunda parte, pero le faltaba ese último detalle para superar a un Valles que parecía capaz de detener cualquier remate.

La solución llegó mediante una acción que resumió el carácter del equipo.

Mario Soriano puso un gran balón al área y Diego Villares apareció para conectar un cabezazo que terminó en el fondo de la portería.

Diego Villares celebra el empate. Foto de Laliga. 


El 1-1 desató la locura en Riazor.

El capitán, que había entrado en la primera parte por la lesión de Casadó, acababa convirtiéndose en el protagonista de la tarde. Su gol premiaba el esfuerzo colectivo y culminaba una segunda mitad en la que el Deportivo había acumulado ocasiones, presencia ofensiva y determinación.

Villares no solo rescataba un punto. También ponía en valor la capacidad de reacción de un equipo que había sabido sobreponerse al gol encajado antes del descanso, a las dificultades físicas y a las oportunidades desperdiciadas.

El Dépor todavía tuvo tiempo para buscar una victoria que habría redondeado una remontada memorable, pero el marcador ya no se movió.

El pitido final confirmó un empate que sabía a mucho más que un simple punto.

Dos puntos de nueve en una semana exigente

El resultado deja al Deportivo con dos puntos sumados de los nueve posibles en una semana con tres encuentros. La cosecha está por debajo de lo que probablemente esperaba el equipo, pero el empate ante el Betis ofrece motivos para mirar hacia delante.

El conjunto de Hidalgo mostró dos caras durante el partido. En la primera parte sufrió para controlar la posesión rival y terminó pagando un error defensivo. En la segunda, en cambio, se adueñó del encuentro, generó numerosas ocasiones y obligó a un adversario de nivel europeo a defender su ventaja hasta el último suspiro.

También quedó patente la importancia de disponer de alternativas desde el banquillo. Las entradas de Villares, Aubameyang y Yeremay ayudaron a cambiar el ritmo del partido, mientras Mario Soriano terminó siendo determinante con la asistencia del empate.

La lesión de Casadó fue una de las notas negativas de la jornada y habrá que estar pendientes de su evolución. En el lado positivo, Leo Román volvió a responder en momentos importantes y Villares demostró una vez más su capacidad para aparecer cuando el equipo más lo necesita.

Riazor sigue creyendo en este Dépor

Hay empates que dejan la sensación de haber perdido dos puntos y otros que permiten reconocer el esfuerzo de un equipo que se ha negado a aceptar la derrota.

El Deportivo-Betis pertenece a esta segunda categoría.

Los blanquiazules se encontraron con un rival de gran calidad, encajaron un gol justo antes del descanso y tuvieron que remar durante toda la segunda parte para evitar quedarse nuevamente sin premio. Lo hicieron a base de presión, valentía, ocasiones y una fe que no desapareció ni siquiera cuando Valles parecía cerrar todas las puertas.

El gol de Villares fue el desenlace de esa insistencia.

El Deportivo necesita mejorar aspectos de su juego, aprovechar mejor las ocasiones y reducir los errores que permiten al rival adelantarse en el marcador. Pero también puede extraer una conclusión importante: cuando consigue imponer su ritmo y encuentra el apoyo de Riazor, tiene argumentos para poner en aprietos a cualquier adversario.

El punto ante el Betis no borra una semana complicada, pero refuerza la identidad de un equipo que no baja los brazos. Villares puso el gol, Mario Soriano aportó la asistencia y Riazor celebró el empate como la recompensa a un esfuerzo colectivo.

Porque el Dépor terminó rescatando un punto, sí, pero también dejó algo que vale mucho en una temporada larga: la sensación de que este equipo, incluso cuando las cosas se tuercen, sigue creyendo hasta el final.

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