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martes, 15 de septiembre de 2026

El Dépor sobrevive al huracán Getafe y vuelve a demostrar que sabe competir (Jornada 5 de laLiga EA Sports 26-27)

Aubameyang rescata un empate en el Coliseum con su quinto gol consecutivo, en un partido de luces y sombras en el que el conjunto de Antonio Hidalgo sufrió durante media hora, reaccionó tras el descanso y terminó rozando la remontada

El Deportivo regresó de Getafe con un punto, pero también con una certeza cada vez más difícil de discutir: este equipo sabe sufrir. El conjunto blanquiazul no firmó su mejor partido de la temporada, se vio superado durante buena parte del primer tiempo por la presión y la intensidad del cuadro de José Bordalás y tuvo que remar contracorriente después del gol de Ramón Terrats. Sin embargo, cuando el encuentro parecía encaminarse hacia la primera derrota del curso, apareció de nuevo Pierre-Emerick Aubameyang.


El delantero gabonés volvió a acudir puntual a su cita con el gol. Un centro preciso de Yeremay Hernández encontró su cabeza en el segundo palo y permitió al Dépor rescatar un empate que, por momentos, pareció demasiado lejos. El 1-1 mantiene invicto al conjunto koruñés después de cinco jornadas, le permite alcanzar los nueve puntos y prolonga un arranque de campeonato que ya empieza a llamar la atención en Primera División.

El reparto de puntos deja, eso sí, sensaciones contrapuestas. El Deportivo pudo perder con claridad después de una primera media hora muy deficiente, pero también pudo ganar en el tramo final, cuando se repuso del tanto local y encontró espacios para castigar a un Getafe que terminó pidiendo la hora. El equipo de Hidalgo volvió a mostrar dos caras: vulnerable cuando el rival le aprieta cerca de su área y peligroso cuando consigue instalarse en campo contrario, asociarse y liberar el talento de sus futbolistas ofensivos.

Un comienzo para olvidar

El calor fue uno de los protagonistas en el sur de Madrid. Más de 30 grados golpeaban el Coliseum antes del inicio de un partido que exigía máxima concentración, intensidad y capacidad para interpretar cada duelo. El Getafe de Bordalás no suele conceder tiempo para pensar y el Deportivo lo comprobó desde el primer minuto.

Antonio Hidalgo introdujo una única modificación respecto al once que había conquistado La Cerámica. Marc Casadó se estrenó como titular con la camiseta blanquiazul en lugar de Riki, que regresó al banquillo después de haber formado parte del equipo inicial en las dos jornadas anteriores. El centrocampista catalán se situó en la base de la jugada, con Lorenzo Amatucci algo más adelantado y Mario Soriano desplazado hacia la izquierda.

La apuesta, sin embargo, tardó en funcionar. El Dépor salió demasiado lento, impreciso y desconectado. Las pérdidas en la salida de balón se sucedieron y el Getafe encontró un terreno perfecto para activar su presión alta. Los azulones tapaban las líneas de pase, encimaban a los centrales y obligaban a los coruñeses a jugar con prisas, sin claridad y muchas veces hacia atrás.

Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Iván Azón aprovechó un error defensivo para batir a Leo Román. El tanto fue anulado por fuera de juego, pero la acción sirvió como primer aviso. El Dépor había caído demasiado pronto en la trampa local.

Lucas Noubi protagonizó varios de los momentos más delicados del primer tramo. El central belga, lejos de la solvencia que había mostrado en anteriores encuentros, cometió errores de concentración que pudieron salir muy caros. En una ocasión, un pase comprometido encontró la respuesta del VAR; en otra, Enes Ünal ganó la espalda de la defensa tras un saque de banda ejecutado con rapidez, aunque no acertó en el remate.

El Getafe no necesitaba dominar con balón para generar peligro. Le bastaba con incomodar cada inicio de jugada, forzar un pase precipitado y correr hacia la portería de Leo Román. El conjunto de Bordalás convirtió el partido en una sucesión de disputas, segundas jugadas y ataques verticales. El Deportivo, mientras tanto, parecía no encontrar la manera de salir de su propio campo.

Bordalás impone su ley

El Getafe hizo exactamente lo que se esperaba de él. El equipo madrileño no buscó adornar el encuentro ni conceder espacios innecesarios. Su plan fue reconocible desde el comienzo: presión alta, líneas juntas, vigilancia individual en zonas sensibles y ataques rápidos cuando el Deportivo perdía la pelota.

El cuadro azulón sabía que el Dépor podía hacer daño si conseguía superar la primera línea de presión y conectar con Mario Soriano, Luismi Cruz o Aubameyang. Por eso, sus esfuerzos se concentraron en impedir que los koruñeses progresaran con comodidad. Noubi y Giménez podían recibir, pero las opciones de pase quedaban bloqueadas. El rival permitía el primer toque, pero cerraba la continuación.

Durante casi media hora, el Deportivo no fue capaz de interpretar esa situación. Los centrales se vieron obligados a buscar envíos largos hacia Bil Nsongo, mientras que los centrocampistas apenas podían participar en la construcción. Luismi apareció demasiado pegado al carril derecho y Casadó tuvo dificultades para encontrar una salida limpia ante la presión local.

El Getafe acumuló llegadas, aunque no todas terminaron en ocasiones claras. Dos disparos lejanos de Martín Satriano y un lanzamiento cruzado de Azón no inquietaron demasiado a Leo Román. Pero la sensación de dominio era evidente. El conjunto de Hidalgo no estaba cómodo y cualquier pérdida podía convertirse en una oportunidad para los madrileños.

El marcador seguía igualado más por la falta de precisión del Getafe que por la seguridad defensiva del Deportivo. El 0-0 no reflejaba del todo lo ocurrido sobre el césped.

La pausa de hidratación cambia el partido

La pausa de hidratación llegó en el momento justo para el Deportivo. Fue mucho más que un descanso para beber agua. Antonio Hidalgo aprovechó esos minutos para reorganizar a sus futbolistas, corregir posiciones y exigir una respuesta a un equipo que estaba sufriendo demasiado.

El técnico habló largo y tendido con sus jugadores. La consigna era clara: había que sufrir, pero también había que jugar. El Dépor necesitaba superar la primera presión, ofrecer líneas de pase y evitar que el Getafe convirtiera cada posesión visitante en una amenaza.

A partir de entonces, el conjunto blanquiazul empezó a cambiar. Mario Soriano recuperó protagonismo y se acercó a la base de la jugada para participar en el primer pase. El madrileño dejó de aparecer tan arriba y comenzó a dirigir las operaciones desde una posición más retrasada. Su intervención permitió que el balón circulase con mayor sentido.

El centrocampista terminó siendo el futbolista que más balones tocó del partido entre los jugadores de campo del Deportivo, solo por detrás de los centrales Lucas Noubi y Giménez. Intentó sesenta pases y únicamente falló once. Además, mostró una gran seguridad en campo propio, donde apenas perdió dos entregas.

Con Soriano más involucrado, el Dépor comenzó a respirar. Luismi pudo aparecer en posiciones más centradas, Amatucci encontró mejores apoyos y Aubameyang empezó a participar con mayor frecuencia desde la banda derecha. El equipo dejó de limitarse a resistir y empezó a jugar.

Quagliata y Soriano despiertan al Deportivo

El cambio de dinámica se hizo evidente en el segundo cuarto del primer tiempo. El Getafe ya no presionaba con la misma facilidad y el Deportivo comenzó a encontrar espacios a la espalda de la primera línea azulona.

Aubameyang recibió en el costado derecho y puso un centro al área que no encontró rematador. Poco después, el gabonés combinó con Ximo Navarro, recibió la devolución y envió el balón hacia el segundo palo. Allí apareció Giacomo Quagliata, que había llegado desde atrás completamente libre de marca.

El italiano remató con el interior de la zurda, pero el balón se marchó rozando el larguero de David Soria. Fue la primera gran ocasión del Dépor y también el aviso de que Quagliata podía convertirse en una de las armas ofensivas de la tarde.

El lateral volvió a probar suerte poco después con un disparo más centrado que obligó a intervenir al guardameta local. Soria, uno de los grandes responsables de que el Getafe mantuviera el empate, tuvo que emplearse a fondo ante el empuje visitante.

La mejor ocasión del tramo final de la primera parte nació de una acción entre Luismi Cruz y Mario Soriano. El andaluz filtró un pase magnífico para el madrileño, que buscó un resquicio en el primer palo. El portero azulón volvió a responder.

El Dépor se marchó al descanso con la sensación de haber corregido sus errores iniciales. Había pasado de estar completamente sometido a dominar durante varios minutos. El partido se había igualado y el equipo koruñés, después de sobrevivir al peor momento, comenzaba a sentirse más cómodo.

El larguero salva al Dépor tras el descanso

La charla de Antonio Hidalgo volvió a tener efecto en el inicio de la segunda parte. El Deportivo salió con otra energía y dispuso de dos aproximaciones peligrosas en las botas de Bil Nsongo y Luismi Cruz. El andaluz envió su disparo por encima del larguero y el delantero remató al lateral de la red.

El encuentro ganó ritmo. Después de una primera mitad marcada por la presión, los errores y las interrupciones, ambos equipos encontraron más espacios. El Dépor parecía dispuesto a prolongar la mejoría del tramo final del primer acto, pero el Getafe recuperó pronto su plan inicial.

Bordalás volvió a ordenar una presión alta que incomodó al conjunto blanquiazul. El Getafe no generaba demasiado daño cuando tenía la pelota, pero sí resultaba muy peligroso cuando conseguía robar cerca del área deportivista. Cada intento del Dépor por iniciar desde atrás se convertía en una batalla.

En ese contexto llegó una de las ocasiones más claras del partido. Un balón dividido terminó en el área del Deportivo y Boselli consiguió hacerse con el esférico en una posición inmejorable, cerca del punto de penalti. El delantero uruguayo armó el disparo y el Coliseum llegó a cantar gol, pero el larguero repelió el lanzamiento.

Leo Román estaba batido. El travesaño evitó que el Getafe se adelantara y mantuvo con vida a un Dépor que empezaba a sentir que el partido podía escaparse en cualquier momento.

Terrats castiga una pérdida de Aubameyang

El gol local llegó poco después de cumplirse la hora de juego. El Deportivo había conseguido resistir, pero volvió a sufrir una pérdida en una zona comprometida. Djené se anticipó a Aubameyang, robó el balón y conectó con Ramón Terrats en tres cuartos de campo.

El centrocampista del Getafe avanzó con decisión. Nadie consiguió detener su carrera, ni con una falta táctica ni cerrándole el camino. Terrats se apoyó en Iván Azón, recibió la devolución y cruzó un disparo raso que superó a Leo Román.

El 1-0 reflejaba la capacidad del Getafe para castigar cualquier error. Aubameyang, que hasta entonces había vivido una tarde especialmente complicada por la vigilancia de Djené, perdió un balón ante el defensor togolés y el conjunto azulón no perdonó esta vez.

Por primera vez en la temporada, el gabonés se encontró con un central que logró mantenerlo bajo control durante muchos minutos. Djené lo obligó a alejarse del área, a buscar espacios en la banda y a participar lejos de la zona de remate. Aubameyang no estaba teniendo su mejor partido, pero seguía siendo una amenaza latente.

El Deportivo necesitaba reaccionar. El tanto encajado podía abrir una herida difícil de cerrar en un campo tan incómodo como el Coliseum. Antonio Hidalgo lo entendió rápidamente y movió el banquillo.

Hidalgo agita el partido

El técnico deportivista retiró a Marc Casadó y dio entrada a Adama Traoré para buscar más profundidad por el costado derecho. Después del gol, también apostó por Yeremay Hernández y Zakaria Eddahchouri, dos futbolistas capaces de modificar el ritmo del encuentro.

El Dépor pasó a jugar con un 4-4-2 más clásico, con Mario Soriano ganando influencia en la elaboración y Aubameyang como referencia ofensiva. La entrada de Yeremay permitió al conjunto coruñés disponer de un jugador capaz de encarar, romper líneas y atacar los espacios.

Yereamay dinamizó arriba al Dépor. Foto de DXT. 

El cambio de escenario fue inmediato. El Getafe comenzó a retroceder y el Deportivo recuperó confianza con la pelota. El cuadro de Bordalás, que había controlado el encuentro desde la presión, empezó a sufrir cuando los visitantes lograron superar la primera línea.

Soriano volvió a asumir el mando. El madrileño aceleró las circulaciones, encontró apoyos y permitió que el Dépor se instalara más arriba. Luismi también pudo participar con mayor libertad y Yeremay empezó a aparecer en el uno contra uno.

La reacción no fue fruto de la casualidad. El Deportivo había aprendido durante el partido cómo atacar al Getafe. Después de una primera hora de dudas, el equipo coruñés comenzó a encontrar el camino para hacer daño.

Aubameyang vuelve a aparecer

Cuando el partido parecía encaminado hacia la primera derrota del curso, apareció de nuevo el futbolista que está marcando el inicio de temporada del Deportivo.

Celebración de 1 a 1 de Aubameyang. Foto de EFE

La jugada nació en los pies de Mario Soriano, que aceleró la circulación con un toque de calidad. Aubameyang participó en la acción y el balón terminó en poder de Yeremay en el costado derecho. El canario encaró, dejó atrás a dos defensores y apuró la línea de fondo.

Su centro fue preciso, medido y perfecto para el movimiento del delantero gabonés. Aubameyang había conseguido desprenderse de la vigilancia de Djené y apareció libre en el segundo palo. El remate de cabeza, picado y colocado, superó a David Soria y estableció el 1-1.

Cinco partidos. Cinco goles. Cinco jornadas viendo portería.

El gabonés volvió a demostrar que no necesita completar un encuentro brillante para ser decisivo. Puede pasar muchos minutos lejos del área, sufrir la vigilancia de un defensa y parecer desconectado del juego, pero cuando encuentra una sola oportunidad, suele convertirla.

El tanto también confirmó la conexión entre Aubameyang y Yeremay, una sociedad que puede convertirse en una de las grandes armas del Deportivo durante la temporada. El canario aporta desborde, imaginación y capacidad para romper líneas; el gabonés interpreta los espacios y posee una eficacia diferencial dentro del área.

La celebración de Aubameyang fue especialmente significativa. Apenas hubo tiempo para festejos. El delantero se dirigió rápidamente al centro del campo, como si el empate no fuese suficiente. El Deportivo acababa de igualar un partido muy complicado, pero el equipo quería más.

Un final de infarto

El gol cambió definitivamente el ánimo de los dos equipos. El Getafe perdió parte de la seguridad que había mostrado durante buena parte de la tarde y el Dépor creyó que la remontada era posible.

El conjunto blanquiazul se lanzó en busca del segundo tanto. Quagliata intentó una chilena que no encontró portería y Aubameyang estuvo a centímetros de conectar un envío de Mario Soriano. El delantero volvió a merodear el área con peligro.

En los minutos finales, el Deportivo dispuso de varias oportunidades para completar la remontada. Zakaria y Giménez llegaron desde atrás para buscar el remate de cabeza, pero sus intentos se marcharon fuera por muy poco. El Getafe respiró aliviado.

Giménez se lamenta de la ocasión perdida. Foto de La Opinión Coruña

Djené también tuvo que intervenir en una acción comprometida para evitar que el Dépor encontrase otro camino hacia la portería de Soria. El central togolés había realizado un partido extraordinario, pero el talento ofensivo visitante terminó superando su vigilancia en el momento más importante.

El tramo final fue un intercambio de golpes. El Getafe no renunció al triunfo y el Deportivo tampoco se conformó con el empate. Las dos defensas acabaron asumiendo un papel protagonista en un encuentro físico, exigente y de enorme desgaste.

El marcador ya no se movió. El 1-1 dejó al Dépor con un punto que pudo ser derrota, pero también victoria. El equipo brigantino volvió a demostrar su capacidad para levantarse después de un golpe y terminó el partido con la sensación de que había dejado escapar una oportunidad de llevarse los tres puntos.

Aubameyang entra en la historia

El gol de Getafe no fue uno más. El delantero gabonés ha marcado en las cinco primeras jornadas de la temporada 2026-27, una racha que solo se ha producido en contadas ocasiones en la historia de LaLiga.

La última referencia de una secuencia semejante se remonta a Zlatan Ibrahimovic, que consiguió marcar en las cinco primeras jornadas con el Barcelona en la temporada 2009-10. Aubameyang se ha unido así a un grupo muy reducido de delanteros capaces de mantener una regularidad semejante desde el inicio de un campeonato.

Además, se ha convertido en el tercer jugador del Deportivo que alcanza una racha de este tipo. Ya ha dejado atrás a Pahiño, que lo logró en la temporada 1954-55, y está a una jornada de igualar a Walter Pandiani, que marcó en las seis primeras fechas del curso 2003-04.

El récord absoluto de goles en partidos consecutivos con la camiseta blanquiazul sigue estando en manos de Bebeto y Lucas Pérez, ambos con siete encuentros seguidos viendo portería. Aubameyang necesita marcar en los dos próximos compromisos, ante Betis y Sevilla, para igualar esa marca.

Su impacto en el arranque del Deportivo va mucho más allá de los goles. El gabonés ha participado directamente en siete de los nueve tantos del equipo: cinco dianas y dos asistencias. Más de la mitad de la producción ofensiva blanquiazul lleva su firma.

Aubameyang está aportando goles, liderazgo, trabajo y una experiencia que resulta fundamental para un equipo recién ascendido. Su rendimiento está elevando el suelo competitivo del Dépor y permite al conjunto de Hidalgo sumar puntos incluso en partidos en los que no logra dominar.

Mario Soriano recupera el timón

Si Aubameyang fue el héroe del empate, Mario Soriano fue uno de los grandes responsables de la reacción deportivista. El madrileño completó su mejor partido de la temporada y volvió a ejercer como director de juego en los momentos más delicados.

Su primera media hora fue discreta, como la del resto del equipo. Pero después de la pausa de hidratación, Hidalgo lo reubicó y Soriano recuperó el control de la circulación. Se colocó prácticamente a la altura de los centrales, escorado hacia la derecha, para asegurar el primer pase y dar sentido a la salida.

Desde esa posición, comenzó a ordenar al equipo. El Deportivo ganó claridad, encontró mejores líneas de pase y pudo establecerse en campo rival. Soriano no solo participó en la construcción, sino que también aceleró la jugada del empate con un toque de calidad.

El centrocampista terminó jugando los noventa minutos, una señal importante después de haber sido sustituido en las cuatro primeras jornadas. Su rendimiento ante el Getafe demuestra que puede volver a convertirse en el futbolista que guíe al Deportivo durante los momentos decisivos de la temporada.

Quagliata, una amenaza cada vez más clara

Otro de los nombres propios del partido fue Giacomo Quagliata. El lateral italiano asumió una gran responsabilidad ofensiva y se convirtió en una de las principales vías de ataque del Deportivo.

Su papel dentro de la estructura de Hidalgo le exige interpretar cuándo debe aparecer y cuándo debe guardar la posición. En Getafe supo esperar su momento y atacar los espacios con inteligencia. Dispuso de dos ocasiones claras y mostró que puede ser una pieza importante incluso cuando Yeremay no está cerca para asociarse con él.

Quagliata afronta una temporada exigente. Después de haber sido una de las revelaciones del curso anterior, debe demostrar que puede rendir en la máxima categoría y competir por el puesto con Angeliño. Además, durante las primeras jornadas ha tenido que acostumbrarse a jugar sin el apoyo constante de Yeremay.

En el Coliseum dio un paso adelante. Fue profundo, participativo y peligroso. Su rendimiento refuerza la idea de que el Deportivo tiene recursos para atacar por fuera y que sus laterales pueden jugar un papel determinante en el modelo de Hidalgo.

Las dos caras del Deportivo

El empate ante el Getafe deja una conclusión clara: el Deportivo tiene argumentos para competir en Primera, pero todavía necesita corregir algunos problemas defensivos.

El balance numérico es excelente. Cinco jornadas sin perder y nueve puntos suponen un comienzo extraordinario para un recién ascendido. El equipo blanquiazul se mantiene en la zona alta de la clasificación y comparte con el Barcelona la condición de invicto.

Sin embargo, el encuentro del Coliseum volvió a mostrar las dificultades del Dépor cuando el rival consigue encerrarlo cerca de su propia portería. La falta de contundencia en algunos duelos, las pérdidas en la salida y determinados errores de concentración generan situaciones de peligro que un equipo de mayor calidad puede castigar con más dureza.

El caso de Noubi fue especialmente visible. El central belga sufrió ante la presión del Getafe y cometió varios errores que pudieron costar goles. La solución no pasa únicamente por señalar fallos individuales, sino por conseguir que el equipo tenga más apoyos en la salida y que los centrocampistas ofrezcan líneas de pase más claras.

El Deportivo necesita asentarse en un bloque medio-alto, controlar más tiempo la pelota y evitar que el rival pueda atacar de forma constante después de cada pérdida. Cuando logra hacerlo, el conjunto de Hidalgo demuestra que tiene talento suficiente para desarticular estructuras defensivas complicadas.

La sociedad entre Aubameyang y Yeremay invita al optimismo. El gabonés está mostrando una inteligencia táctica enorme, tanto para atacar espacios como para participar en la presión tras pérdida. El canario, por su parte, aporta imaginación, velocidad y capacidad para romper partidos. Cuantos más minutos compartan, más peligroso será el ataque blanquiazul.

Un punto que sabe a crecimiento

El Deportivo volvió a superar un examen exigente. Lo hizo lejos de Riazor, en un campo incómodo, ante un rival que convierte cada partido en una batalla y después de haber sufrido durante buena parte del encuentro.

El equipo no fue perfecto. Cometió errores, perdió demasiados balones y estuvo cerca de encajar más de un gol. Pero también supo corregir, reaccionar y competir hasta el último minuto. No se descompuso tras el 1-0 y volvió a demostrar que tiene recursos para levantarse.

El empate permite al Dépor mantener su imbatibilidad y afrontar con confianza las dos próximas jornadas en casa, ante Betis y Sevilla, antes del parón. La permanencia continúa siendo el objetivo declarado por el vestuario, pero el arranque invita a pensar que este equipo puede aspirar a algo más que sobrevivir.

El Deportivo se está haciendo mayor. Aprende a sufrir, a adaptarse y a esperar su momento. Y cuando aparece una oportunidad, tiene a Aubameyang para convertirla en gol.

En Getafe pudo perder. También pudo ganar. Terminó empatando, pero regresó a Koruña con algo más valioso que un punto: la confirmación de que está preparado para competir en la élite.

Las notas del Dépor en Getafe: Aubameyang y Soriano, los grandes destacados

El Deportivo rescató un empate en el Coliseum y continúa invicto. Estas son las valoraciones de La Voz de Galicia y DXT Campeón jugador por jugador.

Leo Román — 5,5

Correcto bajo palos. Tuvo poco trabajo, respondió bien ante los disparos lejanos y no pudo hacer nada en el gol de Terrats. También mostró seguridad con el balón en los pies.

Ximo Navarro — 5,5

Sufrió durante la primera media hora, especialmente en las coberturas y en los duelos por su banda. Mejoró tras el descanso, aunque todavía aporta menos en ataque que la temporada pasada.

Lucas Noubi — 4

El peor del Deportivo en Getafe. Estuvo desacertado en la salida de balón, perdió numerosos duelos y tuvo problemas para contener a los delanteros locales. Además, rozó la segunda amarilla antes del descanso.

Giménez — 7

El defensa más contundente del equipo. Tuvo que multiplicarse en algunas fases para cubrir también los errores de Noubi y se mostró firme en el área. Estuvo cerca de marcar con un cabezazo que se marchó rozando el palo.

Quagliata — 6,5

Incansable por la banda izquierda. Subió con frecuencia, apareció en el segundo palo y dispuso de varias ocasiones. También ofreció un buen nivel defensivo y fue una de las principales amenazas del Dépor.

Marc Casadó — 5,5

En su primera titularidad sufrió para encontrar espacios y participar en la salida de balón. Apenas llegó a campo rival, aunque aportó trabajo y personalidad en un partido muy exigente.

Amatucci — 5

Tuvo dificultades para superar la presión del Getafe y apenas entró en juego durante buena parte del encuentro. Mejoró cuando pasó a ejercer como pivote único, pero estuvo lejos de su mejor versión.

Mario Soriano — 8,5

Uno de los grandes responsables de la reacción del Deportivo. Retrasó su posición tras la pausa de hidratación, recuperó el control del centro del campo y comenzó a lanzar los ataques blanquiazules. Fue clave para cambiar el ritmo del partido.

Luismi Cruz — 6

Participó en la circulación y consiguió conectar en algunos momentos con la delantera. Aceleró el juego en campo contrario, aunque le faltó continuidad y precisión en los metros finales.

Bil Nsongo — 6

Volvió a mostrar su habitual carácter combativo. Trabajó, peleó cada balón y ayudó al equipo, aunque tuvo menos presencia ofensiva que en otros encuentros. Su única ocasión terminó con un disparo al lateral de la red.

Aubameyang — 8,5

El jugador más decisivo del Dépor. Marcó por quinta jornada consecutiva con un gran cabezazo tras el centro de Yeremay y volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba. Además, trabajó lejos del área y estuvo cerca de asistir a Eddahchouri para el 1-2.

Adama Traoré — 5,5

Aportó velocidad y electricidad desde la banda derecha. Amenazó constantemente en el uno contra uno, aunque en algunas acciones pecó de individualismo y debe mejorar el último pase.

Yeremay — 6

Entró y tardó apenas seis minutos en marcar diferencias con un centro perfecto para Aubameyang. Se mostró activo y con movilidad, aunque todavía necesita recuperar su mejor nivel competitivo.

Zaka Eddahchouri — 5,5

Dio frescura al ataque y participó en la jugada del empate. Estuvo muy cerca de marcar el segundo tanto, pero Djené evitó su remate con una gran intervención defensiva.

Lo mejor: el impacto de los cambios

Yeremay, Adama y Eddahchouri mejoraron al Deportivo en el tramo final. El banquillo volvió a resultar decisivo y permitió al equipo pasar de sufrir a competir por la victoria.

Lo peor: una primera media hora preocupante

El Dépor comenzó el partido con poca intensidad, demasiados errores en la salida y escasa movilidad. El Getafe aprovechó esas dificultades para dominar y generar peligro antes de la reacción visitante.

Ficha del partido Getafe 1 - Deportivo 1

Once Inicial

Getafe: David Soria; Sebastián Boselli (Sazonov, 83′), Nemanja Gudelj, Johan Mojica; Orel Mangala, Mario Martín, Ramón Terrats (Joselu, 83′); Martín Satriano (Davinchi, 89′), Iván Azón (Francho Serrano, 76′), Enes Ünal.

Deportivo: Leo Román; Ximo Navarro, Lucas Noubi, José María Giménez, Giacomo Quagliata; Lorenzo Amatucci, Marc Casadó (Adama Traoré, 62′), Mario Soriano, Luismi Cruz (Yeremay, 71′); Nsongo Bil (Zakaria Eddahchouri, 71′), Pierre-Emerick Aubameyang.

Goles: 1-0 Ramón Terrats (66′), 1-1 Pierre-Emerick Aubameyang (78′).

Árbitro: Ricardo de Burgos Bengoetxea (Extremadura) – VAR: Iván Caparrós Hernández (Andalucía). Mostró la cartulina amarilla a Lucas Noubi del Deportivo; también a Iván Azón y a Enes Ünal del Getafe.

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