El Deportivo ha empezado el regreso a Primera con dos empates. La igualada en La Rosaleda (1-1) deja en el casillero blanquiazul más puntos que sensaciones. No es un botín amplio ni de lo uno ni de lo otro. El conjunto herculino sigue debatiéndose entre lo que quiere ser y lo que puede ser, y serán las próximas jornadas las que digan cómo hay que mirar el vaso.
Antonio Hidalgo redobló la apuesta por el patrón que el año pasado le llevó al ascenso. Sacó a Bil Nsongo para meter a Luismi Cruz y prescindió de Bright Ede (el mejor defensa ante el Elche) para que Loureiro ocupara el perfil izquierdo de la zaga. El plan estaba claro: Jensen y Luismi en los pasillos intermedios, buscar las costuras a Izan Merino y vivir de las transiciones. Las alineaciones decían una cosa. El juego, otra.
El Dépor todavía le tiene alergia a la pelota, a pesar de juntar a dos peloteros como Mario Soriano y Amatucci.Tardó veinte minutos en encontrar al mediocentro andaluz. Cuando el balón le llegó, la categoría de Aubameyang hizo el resto. La buena asistencia de Luismi Cruz la convirtió el 7 en su segundo gol como deportivista: regateó a Alfonso Herrero con la sencillez de quien lleva más de una década haciendo fácil el arte de marcar y definió a puerta vacía. 0-1 en el minuto 21.
Celebración del gol. Foto de La Voz de Galicia
El gabonés, que jugaba por primera vez como único punta a las órdenes de Hidalgo, volvió a demostrar que llegó para esto.Entonces, como ante el Elche, el Dépor huyó de la redonda. El Málaga empujó con descaro (aunque sin demasiada brillantez por la ausencia de Larrubia). El equipo blanquiazul compró el vértigo local y se estrelló una y otra vez contra su incapacidad de hilar más de tres pases seguidos, en campo propio y rival. Justo cuando amagaba con sacudirse la presión llegó el error que Primera siempre penaliza. Ximo Navarro fue con poca fe a un cambio de orientación de Mario Soriano, se comió el bote y Rafita estuvo más listo. Noubi se quedó plantado dentro del área y cometió un penalti tan inocente como claro. Chupe, que prolonga su idilio contra el Dépor, transformó el lanzamiento canónico. 1-1 en el minuto 34.
Momento en el que pita penalti el colegiado. Foto de La Voz de Galicia.
Borrados del mapa
La calidad de Auba, otra vez
Llegó para esto y ha caído de pie. Aubameyang ha despejado dudas en las dos primeras jornadas. Dos goles en dos partidos oficiales, los dos primeros puntos del equipo, y un rendimiento que le coloca ya entre los máximos goleadores de Primera (nadie le supera; solo le igualan Raphinha, Fermín, Mariano y Roberto Fernández). Su velocidad permite buscar balones en largo, su explosividad le da una nueva referencia al ataque y su trabajo defensivo (recuperaciones, presiones) completa el paquete. A los 37 años sigue rompiendo el DNI. Pero necesita socios. Estuvo solísimo gran parte del partido.El Deportivo suma, no pierde y mantiene la esencia del ascenso: competitividad, trabajo y capacidad de sufrir. Pero el estilo aún no entra por los ojos. Se hunde demasiado, comete errores individuales imperdonables en Primera, no sube líneas con convicción y confunde el contraataque con el conservadurismo del punto. El doble pivote invita a tener pelota y no la tiene. Las bandas están cortas de preparación y de desequilibrio. El central zurdo veterano que se espera sigue sin llegar. Primera no espera.Puntito a puntito se hace el camino. El invierno será largo, aunque siempre menos con Aubameyang. El gabonés saca petróleo de cada balón que le llega. El resto del equipo todavía tiene que aprender a perforar.
Ficha técnica
Málaga, 1: Alfonso Herrero; Puga, Recio, Einar, Rafita; Dani Lorenzo (Enríquez, min 85), Izan Merino (Lobete, min 84), Dotor (Rafa, min 73); Juan Cruz (Larrubia, min 55), Joaquín (Haitam, min 73) y Chupe.
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