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viernes, 16 de octubre de 2026

El Dépor necesita que las buenas sensaciones se traduzcan en puntos ante el Levante

 El conjunto de Antonio Hidalgo recibe en Riazor a un rival directo con la obligación de romper su mala racha y recuperar el camino de la victoria. Cuatro jornadas sin ganar y solo dos puntos de los últimos doce ponen a prueba la capacidad de reacción de los blanquiazules.

Hay noches que parecen una más en el calendario, pero que pueden acabar teniendo mucho peso cuando llega el momento de hacer balance. La visita del Levante a Riazor es una de ellas. El Deportivo llega al encuentro con la sensación de que el equipo ha encontrado una identidad competitiva, pero con una realidad clasificatoria que empieza a exigir algo más que buenas palabras: los resultados.

Porque el fútbol, como bien sabe Antonio Hidalgo, no entiende únicamente de sensaciones. El Dépor ha demostrado que puede competir, que tiene argumentos para jugar bien y que es capaz de mirar de frente a rivales de entidad. Sin embargo, acumula cuatro jornadas sin conocer la victoria y únicamente ha sumado dos puntos de los últimos doce posibles. Un balance demasiado pobre para un equipo que quiere asentarse en la categoría y evitar que las dudas empiecen a instalarse en Riazor.

El mensaje del entrenador blanquiazul ha sido claro: «Esto va de sumar». Una frase sencilla, pero que resume perfectamente el momento que atraviesa el Deportivo. El equipo necesita transformar su fútbol en puntos antes de que la distancia entre lo que transmite sobre el césped y lo que refleja la clasificación termine convirtiéndose en un problema mayor.

Riazor, escenario para cambiar la dinámica

La derrota ante la Real Sociedad en Anoeta dejó un sabor amargo. El Deportivo dio la cara y tuvo argumentos para discutirle el partido a su rival, pero acabó marchándose de vacío tras un encuentro que terminó con un 3-2. Una nueva demostración de que competir bien no siempre es suficiente.

Antes, los blanquiazules también habían ofrecido buenas sensaciones frente a equipos de mayor exigencia, como el Betis. El problema es que los méritos no se traducen automáticamente en puntos y la clasificación no entiende de merecimientos.

Por eso, el duelo ante el Levante adquiere una importancia especial. No se trata de una final, porque todavía queda mucha temporada por delante, pero sí de una oportunidad para cambiar la tendencia y recuperar la confianza. Además, enfrente estará un rival que, por objetivos y situación, puede convertirse en un adversario directo durante buena parte del curso.

El conjunto granota llega después de empatar 3-3 ante el Sevilla, un resultado que refleja tanto su capacidad ofensiva como sus dificultades para controlar los partidos. Con seis puntos, el Levante también necesita reaccionar y encontrar una mayor regularidad.

Un Dépor condicionado por las bajas

Antonio Hidalgo tendrá que volver a ajustar sus piezas para construir un equipo capaz de llevar la iniciativa sin perder el equilibrio. Las ausencias de Aubameyang, Casadó y Eddahchouri limitan las alternativas deportivistas, especialmente en ataque. A ellas se suma la baja de Amatucci, expulsado en los minutos finales del encuentro ante la Real Sociedad.

Diego Villares

La principal incógnita pasa por la configuración del centro del campo. La entrada de Riki Rodríguez en lugar de David Mella se presenta como una de las opciones para reforzar la medular y ganar control sobre el juego. Su actuación en Anoeta, especialmente después del descanso, dejó argumentos para apostar por una estructura con mayor presencia de centrocampistas.

Mario Soriano

Junto a Riki, Diego Villares y Mario Soriano están llamados a aportar equilibrio, mientras que Luismi Cruz y Yeremay Hernández pueden ofrecer desborde y creatividad desde las bandas.

En defensa, el Deportivo buscará mantener una estructura reconocible, con Leo Román bajo palos y una línea que necesita minimizar los errores ante un rival con capacidad para castigar los espacios.

La responsabilidad ofensiva volverá a recaer en buena medida sobre Bil Nsongo, condicionado por la ausencia de otros efectivos. Kevin Sánchez y Martín Ochoa aparecen como alternativas desde el banquillo, aunque la falta de opciones experimentadas obliga a Hidalgo a medir muy bien sus movimientos.

La clave estará en encontrar el equilibrio entre un equipo que quiere llevar el peso del partido y otro que se siente cómodo cuando puede acelerar y atacar con verticalidad.

Iván Romero y Brugué, las principales amenazas granotas

El Levante de Luis Castro está inmerso en un proceso de reconstrucción después de perder a varios futbolistas importantes. Pese a ello, el técnico portugués mantiene una idea reconocible: ritmo alto, valentía con el balón y ataques verticales.

Dentro de ese plan destacan especialmente Iván Romero y Roger Brugué. El primero atraviesa un buen momento de forma y es el máximo goleador del equipo, con tres tantos. Su movilidad, su capacidad para presionar y su habilidad para encontrar espacios lo convierten en una amenaza constante para cualquier defensa.

Brugué, por su parte, aporta desequilibrio, velocidad y capacidad para aparecer en los últimos metros. Su facilidad para desmarcarse y participar en las acciones decisivas obliga al Deportivo a mantener la concentración durante los noventa minutos.

El Levante no necesita dominar durante todo el encuentro para hacer daño. Si encuentra espacios y consigue imponer su ritmo, puede convertir cualquier pérdida blanquiazul en una ocasión peligrosa. Ahí estará una de las grandes tareas del Deportivo: evitar que el partido se rompa y no conceder transiciones que permitan a los visitantes explotar sus principales virtudes.

Más que tres puntos, una cuestión de confianza

El Deportivo tiene ante sí una oportunidad importante para demostrar que las buenas sensaciones de las últimas semanas no son un espejismo. La propuesta de Hidalgo ha permitido al equipo competir mejor, pero ahora toca dar el siguiente paso.

Ganar al Levante supondría mucho más que sumar tres puntos. Serviría para romper una dinámica negativa, recuperar confianza y confirmar que el equipo puede convertir su crecimiento futbolístico en resultados. Un nuevo tropiezo, por el contrario, aumentaría la presión y obligaría a revisar por qué un conjunto capaz de plantar cara a rivales exigentes sigue sin encontrar continuidad en la clasificación.

Riazor tendrá su parte de responsabilidad, como siempre. El Deportivo necesita energía, precisión y personalidad para llevar el partido a su terreno. No bastará con jugar bien durante determinados tramos ni con dejar una buena impresión al final.

El momento de dar un paso adelante ha llegado. El Dépor tiene argumentos para hacerlo, pero necesita demostrarlo donde realmente importa: en el marcador.

Porque las temporadas son largas, sí. Pero también están llenas de noches que pueden marcar el rumbo de un equipo. Y la visita del Levante es una de esas noches en las que el Deportivo necesita empezar a sumar de verdad.

Artículo elaborado a partir de la información facilitada, con un enfoque periodístico y una línea editorial adaptada a Koruña rabuña. Se centra en la previa del encuentro, ya que el material aportado no incluye el resultado final del partido.

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