Raboñudos

Bienvenidos raboñudos del mundo entero a este blog!!!

sábado, 17 de octubre de 2026

El Dépor se encoge en Riazor: solo dos victorias en nueve jornadas y una estadística que empieza a dar miedo (jornada 9)

 El Deportivo deja escapar ante el Levante una victoria que tenía en sus manos y firma un decepcionante 1-1. Bil Nsongo adelantó a los blanquiazules, pero un error de Leo Román permitió el empate visitante. El equipo de Antonio Hidalgo encadena cinco jornadas sin ganar, vuelve a encajar y confirma que sus problemas van mucho más allá de la falta de acierto.

El Deportivo necesitaba una victoria en su regreso a Riazor y terminó llevándose un empate que sabe a muy poco. Después de la reacción mostrada en Anoeta, donde los blanquiazules estuvieron cerca de remontar un 3-0 ante la Real Sociedad, la visita del Levante se presentaba como una oportunidad para recuperar sensaciones, sumar tres puntos y empezar a frenar una dinámica que empieza a resultar preocupante. Sin embargo, el equipo volvió a tropezar con sus propios errores y dejó escapar una ventaja que parecía suficiente para encarrilar el encuentro.

El 1-1 final resume buena parte de los problemas que están acompañando al conjunto herculino en este inicio de temporada: dificultades para generar ocasiones, demasiada dependencia de sus futbolistas más desequilibrantes, fragilidad defensiva y errores individuales que terminan teniendo consecuencias directas en el marcador.

Y los números empiezan a hablar por sí solos. El Dépor solo ha ganado dos de las nueve jornadas disputadas, una estadística que mete miedo a una afición que esperaba mucho más de este equipo. El empate ante el Levante prolonga la mala racha a cinco partidos consecutivos sin ganar y deja la sensación de que el conjunto de Antonio Hidalgo sigue sin encontrar una fórmula que le permita competir con regularidad durante los noventa minutos.

Riazor volvió a empujar, Bil Nsongo encontró por fin el premio a su insistencia y Yeremay dejó destellos de su enorme calidad. Pero ni siquiera eso fue suficiente para evitar otro tropiezo.

Un Dépor demasiado espeso para hacer daño

El regreso del fútbol a Riazor, casi un mes después del anterior partido oficial en casa, debía servir para recuperar el impulso de la afición y convertir el estadio herculino en el escenario de una reacción. El contexto invitaba a pensar en un Deportivo ambicioso, dispuesto a aprovechar el factor campo y a dar continuidad a las buenas sensaciones ofensivas que había dejado en la segunda parte ante la Real Sociedad.

Pero el equipo de Antonio Hidalgo ofreció una versión mucho más apagada.

La ausencia de Amatucci, sancionado tras su expulsión en Anoeta, llevó al técnico a apostar por un centro del campo formado por Villares, Riki y Mario Soriano, buscando control y circulación de balón. La decisión permitió al Deportivo acumular pases, pero también le restó profundidad y velocidad para sorprender al Levante.

El conjunto visitante planteó un partido incómodo, con presión y pocos espacios, y consiguió que el Dépor se moviese a un ritmo demasiado lento. Los blanquiazules tuvieron dificultades para encontrar líneas de pase hacia delante y, cuando la presión levantinista les impedía progresar, acababan recurriendo al balón largo.

El resultado fue una primera parte espesa, con demasiadas imprecisiones y muy pocas llegadas claras a las áreas. El Deportivo manejaba la pelota durante algunos tramos, pero le costaba transformar esa posesión en peligro real. Faltaban desmarques, rupturas y jugadores capaces de atacar los espacios para obligar a la defensa granota a retroceder.

En ese escenario, Yeremay volvió a ser el futbolista que más capacidad tenía para alterar el guion. Cada vez que recibía el balón y encaraba a un rival, el Dépor parecía encontrar una vía para salir de la monotonía. El problema era que el equipo dependía demasiado de sus acciones individuales y no encontraba suficientes alternativas cuando el canario quedaba neutralizado.

Bil Nsongo, por su parte, volvió a dejar una imagen de entrega absoluta. El delantero camerunés presionó la salida del balón, corrió para ofrecer soluciones en profundidad y peleó cada balón, aunque durante buena parte del encuentro estuvo demasiado aislado.

Quagliata rozó el gol y Giménez encendió las alarmas

Las primeras aproximaciones deportivistas llegaron a cuentagotas. Una falta directa de Luismi Cruz, que terminó en las manos del guardameta Ryan después de tocar en la barrera, dio paso a una acción en la que Yeremay presionó al portero visitante y Mario Soriano intentó aprovechar la situación con un centro.

Poco después, el Deportivo estuvo cerca de adelantarse en una jugada de estrategia. Román encontró a Quagliata, que prolongó de cabeza para la carrera de Bil Nsongo. El delantero intentó ganar la espalda de la defensa, pero el último toque se le fue demasiado largo y Ryan pudo intervenir.

La ocasión más peligrosa del Dépor en la primera mitad llegó gracias a una conexión entre Yeremay y Quagliata. El canario puso un balón bombeado a la carrera del italiano, que conectó un potente disparo de primeras. Ryan tuvo que emplearse a fondo para desviar el lanzamiento a córner.

Fue una de esas acciones que demostraron que el Deportivo podía hacer daño si conseguía acelerar el juego y aprovechar los espacios. Sin embargo, esos momentos fueron demasiado escasos para un equipo que jugaba en casa y necesitaba dar un paso adelante.

Además, el encuentro estuvo cerca de torcerse justo antes del descanso. Una pérdida de José María Giménez en la salida del balón permitió al Levante lanzar una transición peligrosa. La jugada acabó con un disparo de Bardeli que, tras tocar en Ede, fue despejado por Leo Román con una intervención de mérito sobre la línea de gol.

El peligro no terminó ahí. Tras el rechace, el árbitro señaló una falta al borde del área y Dela tuvo la oportunidad de adelantar a los visitantes, pero su lanzamiento se marchó por encima del larguero.

El Deportivo se salvó de encajar antes del descanso, aunque el susto dejó una advertencia evidente: cualquier error en la salida podía convertirse en una ocasión clara para el Levante.

Bil Nsongo encuentra su premio y hace estallar Riazor

La segunda mitad no comenzó con una transformación radical. El encuentro continuó atascado, con dos equipos que parecían más pendientes de no cometer errores que de arriesgar para buscar la victoria.

Momento del golpeo del balón antes del gol. 

El Dépor intentó dar un paso adelante y Yeremay volvió a aparecer para servir un centro al corazón del área que Bil cabeceó por encima del larguero. El conjunto blanquiazul tenía más presencia en campo rival, pero seguía sin encontrar continuidad suficiente para dominar el partido.

Antonio Hidalgo decidió entonces mover el banquillo. Alti y Adama entraron para renovar la banda derecha y aportar velocidad, buscando romper el ritmo de un encuentro que beneficiaba al Levante.

Y el cambio de energía terminó teniendo consecuencias.

En una acción iniciada por Bright Ede, el Deportivo encontró la profundidad que tanto había echado en falta. Yeremay recogió el balón, condujo hacia el área y se enfrentó a una defensa que fue retrocediendo ante su amenaza. El atacante encontró espacio para rematar, pero su disparo quedó rechazado dentro del área.

Allí apareció Bil Nsongo.

El delantero camerunés recogió el balón suelto y cruzó el disparo ante la salida desesperada de Ryan para establecer el 1-0 en el minuto 63.

Riazor estalló. El gol premiaba la insistencia de un futbolista que no había dejado de trabajar durante todo el encuentro y que llevaba tiempo buscando su oportunidad para estrenarse como goleador en Primera División.

Bil había demostrado en las jornadas anteriores su capacidad para presionar, luchar y ofrecer soluciones al equipo. Ante el Levante, además, encontró el premio que tanto necesitaba y se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche.

El tanto también pareció liberar al Deportivo. Después de una hora de fútbol espeso, los blanquiazules habían conseguido abrir el marcador y tenían por delante media hora para gestionar la ventaja y tratar de sentenciar el encuentro.

Pero el gol no trajo la tranquilidad esperada.

El error de Leo Román vuelve a condenar al Deportivo

Con el 1-0, el Dépor empezó a dar un paso atrás. En lugar de aprovechar el impulso del gol para seguir atacando y buscar el segundo, el equipo cedió la iniciativa al Levante y permitió que los visitantes fueran acercándose progresivamente al área de Leo Román.

Celebración del gol del empate para los valencianos. 

La estrategia resultó peligrosa. El Deportivo no conseguía alejar el balón de su zona defensiva con suficiente claridad y empezó a sufrir ante los centros y las acciones ofensivas del conjunto granota.

El Levante fue ganando terreno y el Dépor se vio obligado a defender cada vez más cerca de su portería. La ventaja era mínima y cualquier error podía echar por tierra el trabajo realizado para adelantarse en el marcador.

Y el error llegó en el minuto 82.

Requena recibió el balón después de una acción en la que Ratkov había dejado atrás la pelota y conectó un disparo que no parecía especialmente complicado. Sin embargo, Leo Román no consiguió blocarlo y el balón terminó colándose bajo su cuerpo para convertirse en el 1-1.

El empate cayó como un jarro de agua fría sobre Riazor.

El Deportivo había trabajado para adelantarse, pero volvió a demostrar que no sabe gestionar con suficiente seguridad los momentos decisivos de los encuentros. La intervención de Leo Román en la primera parte había evitado un gol del Levante, pero su error en el tramo final terminó costando dos puntos.

La actuación del guardameta vuelve a situarlo bajo el foco. El club realizó una apuesta importante por él y el equipo necesita que transmita seguridad en una temporada en la que los errores defensivos se están repitiendo con demasiada frecuencia.

No se trata únicamente de señalar a un futbolista. El Deportivo vuelve a encajar y continúa sin encontrar una solución colectiva a sus problemas defensivos. Pero cuando un partido se decide por un disparo aparentemente controlable, el error del portero adquiere una dimensión inevitable.

El Dépor se había ganado la posibilidad de sumar tres puntos y terminó perdiendo la tranquilidad por una acción que no podía permitirse.

Yeremay, la diferencia entre un Dépor apagado y uno peligroso

Si hubo un futbolista capaz de dar algo de luz al encuentro, ese fue Yeremay.

El canario volvió a demostrar que tiene recursos para cambiar el ritmo de un partido y que, cuando recibe en condiciones favorables, puede generar peligro incluso ante defensas bien organizadas. Sus conducciones, sus regates y su capacidad para atraer rivales fueron algunas de las pocas herramientas con las que el Deportivo consiguió romper el orden del Levante.

Su participación fue decisiva en el gol de Bil Nsongo, pero también en las mejores aproximaciones blanquiazules de la primera mitad. Cada vez que el atacante conseguía encarar, el equipo encontraba una opción distinta a la circulación lenta y previsible que dominó muchos minutos.

Sin embargo, el encuentro también dejó una noticia preocupante: Yeremay tuvo que afrontar los minutos finales después de sufrir una brecha en la cabeza tras un choque con un rival. El futbolista llegó a jugar con un gorro para contener la herida, pero su situación terminó condicionando la capacidad ofensiva del equipo.

Su salida y la imposibilidad de contar con él en plenitud dejaron al Dépor sin buena parte de su creatividad. El equipo perdió a su principal recurso para desbordar y encontró más dificultades para construir ataques que amenazasen de verdad al Levante.

La dependencia del canario vuelve a ser evidente. Cuando Yeremay está inspirado, el Deportivo tiene capacidad para acelerar, generar ocasiones y cambiar el rumbo de los partidos. Cuando no puede participar con normalidad, el conjunto herculino necesita encontrar otras soluciones que, por ahora, no aparecen con la regularidad necesaria.

Un equipo que aspira a competir con garantías no puede fiarlo todo a un solo jugador, por mucho talento que tenga.

El Dépor tuvo el segundo, pero Asp Jensen no acertó

Después del empate, el Deportivo tuvo que reaccionar a contrarreloj. El Levante había conseguido igualar el marcador y los blanquiazules necesitaban volver a encontrar el camino hacia la portería rival para evitar que el encuentro terminase con un nuevo tropiezo.

El equipo empujó en los últimos minutos y llegó a disponer de una ocasión inmejorable para recuperar la ventaja.

Villares protagonizó una de sus habituales recuperaciones, robando un balón y entregándoselo a Asp Jensen en una posición favorable dentro del área. El danés tenía ante sí una oportunidad clarísima para convertirse en el héroe de la noche, pero su disparo acabó estrellándose en el larguero.

Fue el último gran suspiro de un partido que el Deportivo pudo ganar, pero que también estuvo cerca de perder antes del descanso.

La ocasión resume la frustración del encuentro: el equipo tuvo momentos para adelantarse, encontró el gol y dispuso de una oportunidad para sentenciar, pero volvió a quedarse sin la recompensa que necesitaba.

También deja dudas sobre la aportación de algunos futbolistas que entraron desde el banquillo. Los cambios de Alti y Adama ayudaron a activar al equipo antes del 1-0, pero las modificaciones posteriores no lograron ofrecer la respuesta esperada.

El Deportivo terminó atacando con más voluntad que claridad y sin conseguir transformar su empuje final en el gol de la victoria.

Dos victorias en nueve jornadas: una estadística que mete miedo

El resultado ante el Levante va mucho más allá de la pérdida de dos puntos en Riazor. La preocupación se encuentra en la tendencia que está dibujando el Deportivo después de nueve jornadas de Liga.

Solo dos victorias en nueve partidos es un balance que empieza a encender las alarmas. A eso se suma una racha de cinco encuentros consecutivos sin ganar y una incapacidad persistente para cerrar los partidos cuando el marcador está a favor.

El empate ante el Levante también confirma que el Deportivo sigue encajando goles en todas las jornadas disputadas. Nueve partidos, nueve encuentros recibiendo al menos un tanto. Una estadística especialmente preocupante para un equipo que necesita construir sus resultados a partir de la solidez defensiva.

No es una cuestión de mala suerte en una noche concreta. Ante la Real Sociedad, el Dépor encajó tres goles antes de reaccionar. Frente al Levante, se adelantó y terminó cediendo el empate después de un error del portero. Los escenarios cambian, pero el resultado se parece demasiado: el equipo encuentra dificultades para sostener su rendimiento durante todo el partido.

La falta de regularidad también se aprecia en el juego. El Deportivo puede ofrecer minutos de carácter, como sucedió en Anoeta, o encontrar soluciones ofensivas gracias a Yeremay y Bil. Pero sigue alternando esos momentos con fases de fútbol lento, poca profundidad y errores que permiten a los rivales mantenerse con vida.

El problema, por tanto, no se limita a la clasificación. También afecta a la confianza del equipo y a la sensación que transmite cada vez que tiene que defender una ventaja.

La afición necesita motivos para creer en una reacción, pero los resultados empiezan a reducir el margen de paciencia. El Dépor tiene que convertir sus buenas fases en victorias y dejar de repetir errores que ya están costando demasiados puntos.

Antonio Hidalgo tiene trabajo por delante

El entrenador blanquiazul se encuentra ante el reto de encontrar un equilibrio que el equipo todavía no ha conseguido. Su apuesta por acumular centrocampistas busca mejorar el control del balón, pero ante el Levante esa fórmula no bastó para generar ocasiones con continuidad.

El Dépor tuvo posesión en determinados tramos, aunque muchas veces fue una circulación sin profundidad. Faltaron jugadores que atacasen los espacios, movimientos que desorganizaran la defensa rival y alternativas para evitar que el equipo dependiese de las acciones de Yeremay.

La entrada de Adama y Alti mostró que aumentar la velocidad y la capacidad de desborde podía cambiar el encuentro. De hecho, el Deportivo se adelantó poco después de esos movimientos. La cuestión es por qué el equipo no mantuvo esa iniciativa tras marcar.

Con el 1-0, los blanquiazules parecieron priorizar la conservación de la ventaja y acabaron cediendo demasiado terreno. El Levante aprovechó esa situación para instalarse cerca del área y encontró el empate cuando más sufría el conjunto local.

Hidalgo también necesita respuestas en defensa. Los errores individuales están teniendo un peso demasiado grande, pero el equipo debe mejorar su capacidad para proteger el área, despejar los centros y evitar que los rivales acumulen acciones peligrosas.

El reto es doble: generar más fútbol ofensivo sin perder el equilibrio y conseguir que una ventaja en el marcador no se convierta en una invitación a sufrir.

Riazor espera una reacción que no puede demorarse

El empate ante el Levante dejó un sabor amargo en un estadio que esperaba una victoria para empezar a cambiar la dinámica. El gol de Bil hizo creer a la afición y la ocasión de Asp Jensen estuvo cerca de devolver la alegría, pero el error de Leo Román terminó imponiendo la frustración.

El Deportivo necesita reaccionar. Dos victorias en nueve jornadas son demasiado poco para un equipo que debe aspirar a mostrar más continuidad y ambición. La racha de cinco partidos sin ganar y el hecho de haber encajado en todos los encuentros disputados dibujan un escenario que exige soluciones.

Hay aspectos positivos a los que agarrarse: Bil Nsongo empieza a encontrar premio a su trabajo, Yeremay sigue siendo un futbolista diferencial y Villares mantiene su capacidad para recuperar balones y activar al equipo. Pero esos argumentos deben servir para construir resultados, no para maquillar una sucesión de tropiezos.

El Deportivo no puede permitirse seguir esperando a que aparezca una acción individual para solucionar partidos que se le atascan. Necesita más ritmo, más profundidad, mayor seguridad defensiva y, sobre todo, aprender a gestionar los minutos en los que tiene ventaja.

La temporada todavía ofrece margen para cambiar la tendencia, pero cada jornada sin ganar aumenta la presión y hace más urgente una respuesta.

Dos victorias en nueve jornadas. Cinco partidos sin ganar. Nueve encuentros encajando goles. Son cifras que meten miedo y que el Deportivo necesita empezar a corregir cuanto antes.

El empate ante el Levante no es una derrota, pero se siente como otra oportunidad perdida. Y para un Dépor que necesita recuperar confianza y sumar de tres en tres, la diferencia entre competir y ganar empieza a ser demasiado grande.

Comparativa del 1x1 del Deportivo – Levante: tres medios

Ahora incorporamos las valoraciones de El Desmarque a las de La Voz de Galicia y  Deporte Campeón que compartiste. Así podemos distinguir mejor qué jugadores generan consenso, cuáles dependen del criterio de cada periodista y quién sale mejor parado de la comparación.

Las tres fuentes coinciden en varios puntos importantes: Leo Román quedó señalado por el gol del empate, Quagliata firmó un partido muy sólido y Yeremay fue uno de los principales argumentos ofensivos del Dépor. Las discrepancias más interesantes aparecen en Bright Ede, Bil Nsongo, Villares y Riki.

El once titular del Deportivo ante el Levante. Fernando Fernandez Garrido (LALIGA)

1. Tabla comparativa de las tres calificaciones

Jugador

DXT 

Voz

 Desmarque

Media

Leo Román

2

3

3

2,67

Ximo Navarro

5

4

5

4,67

Giménez

5

6

6

5,67

Bright Ede

9

7

6

7,33

Quagliata

7

7

7

7,00

Villares

6

6

7

6,33

Mario Soriano

6

5

5

5,33

Riki

4

4

6

4,67

Luismi Cruz

4

3

4

3,67

Yeremay

7

8

8

7,67

Bil Nsongo

6

8

9

7,67

Adama Traoré

5

6

6

5,67

Adrià Altimira

4

5

5

4,67

Angeliño

3

—

5

4,00*

Asp Jensen

3

3

4

3,33

Loureiro

5

—

—

5,00*

La media se calcula con las notas disponibles. El asterisco indica que no hay tres valoraciones para ese jugador. El guion significa que el medio no publicó una calificación numérica.

2. Qué dicen las tres fuentes sobre cada jugador

RC Deportivo de A Coruna v Levante UD - LaLiga EA Sports 2026/27

Bil Nsongo — media 7,67

El más valorado junto a Yeremay

Las notas evolucionan de un 6 a un 8 y un 9. El Desmarque es el más entusiasta porque premia su trabajo constante contra los centrales y su eficacia en el gol. La Voz también reconoce el estreno goleador y su capacidad para generar problemas. El DXT es más prudente y pone el foco en sus dificultades para finalizar.

Conclusión: las tres fuentes reconocen su esfuerzo, pero dos de ellas consideran que su impacto ofensivo merece un notable alto.

RC Deportivo de A Coruna v Levante UD - LaLiga EA Sports 2026/27
Yeremay tuvo que tapar su cabeza con esa especie de capucha para cerrar una brecha en su cabeza, motivo por el cual fue sustituido. El partido fue bastante duro por parte de los jugadores del Levante que no dudaron en parar los ataques blanquiazules con faltas. 

Yeremay — media 7,67

Recibe un 7 y dos ochos. Existe un consenso claro sobre su recuperación física, su capacidad de desborde y su protagonismo en el gol. La Voz y El Desmarque destacan además sus detalles técnicos y su participación desde el inicio.

Conclusión: es el jugador ofensivo que más confianza transmite a los tres análisis. Su desequilibrio es un recurso fundamental para el Deportivo.

Bright Ede | Real Club Deportivo de A Coruña

Bright Ede — media 7,33

Es la mayor discrepancia: 9, 7 y 6. El DXT lo considera el mejor del partido, mientras que La Voz valora su actuación como muy completa y El Desmarque reconoce su progresión, pero le da una nota más moderada.

Conclusión: existe consenso en que jugó bien, pero no en que fuera el mejor. La nota conjunta de 7,33 refleja una actuación notable, aunque menos extraordinaria que la del primer análisis.


Quagliata — media 7,00

Máximo consenso

Los tres medios le otorgan exactamente un 7. Destacan su regularidad, sus incorporaciones ofensivas y su fiabilidad defensiva. La Voz y El Desmarque subrayan también su capacidad para generar peligro y la ocasión de gol que estuvo cerca de convertir.

Conclusión: probablemente es el futbolista con la valoración más sólida y consistente de los tres análisis.

Villares, el inamovible pilar en el centro del campo del líder - AS.com

Villares — media 6,33

Recibe dos seises y un siete. Su trabajo de recuperación y equilibrio resulta evidente para todos. El Desmarque le concede un punto más por su importancia para cerrar el centro del campo y por el robo que dejó a Jensen en una posición inmejorable.

Conclusión: un rendimiento fiable, importante para el colectivo y reconocido por los tres medios.

Fichajes Deportivo: Leo Román abre la era sin nostalgia en Riazor

Leo Román — media 2,67

Peor valorado

El primer análisis le da un 2 y los otros dos, un 3. El Desmarque destaca que estaba acertado en los desplazamientos largos hacia Nsongo, mientras que La Voz recuerda su intervención sobre la línea. Sin embargo, los tres coinciden en que su error en el disparo de Requena fue decisivo.

Conclusión: el suspenso es unánime. La diferencia de un punto es secundaria frente al consenso sobre la gravedad del fallo.

3. Comparación de las medias generales

Nota media de los 14 jugadores calificados por los tres medios

Solo se incluyen jugadores con una nota numérica en las tres publicaciones.

DXT

5,21/10

La Voz de Galicia

5,36/10

El Desmarque

5,79/10

El Desmarque es el medio más generoso en su valoración global, con una media de 5,79, frente al 5,36 de La Voz y el 5,21 del primer análisis.

La diferencia no es enorme, pero sí apreciable: El Desmarque concede más crédito a futbolistas como Riki, Villares y Bil Nsongo, mientras que el primer análisis es especialmente exigente con los errores y las actuaciones menos brillantes.

4. Ranking combinado: los mejores y los más señalados

Posición

Jugador

Media

Lectura conjunta

1.º

Bil Nsongo

7,67

Gol, trabajo y crecimiento

1.º

Yeremay

7,67

Desequilibrio y recuperación

3.º

Bright Ede

7,33

Gran partido, con discrepancia en la nota

4.º

Quagliata

7,00

Fiabilidad reconocida por todos

5.º

Villares

6,33

Equilibrio y recuperación

…

…

…

…

14.º

Luismi Cruz

3,67

Irregularidad y poca precisión

15.º

Asp Jensen

3,33

Ocasión clarísima fallada

16.º

Leo Román

2,67

Error decisivo en el empate

Angeliño y Loureiro quedan fuera de este ranking general porque no disponemos de tres notas para ellos.

5. Conclusión final

La incorporación de El Desmarque refuerza tres conclusiones:

  • Nsongo y Yeremay fueron los grandes triunfadores ofensivos. Sus medias de 7,67 reflejan el consenso sobre su influencia, aunque Nsongo recibe la nota más alta de El Desmarque y Yeremay mantiene una valoración muy estable.

  • Quagliata es el jugador más indiscutible en cuanto a regularidad. Los tres medios le dan un 7 exacto. Es la coincidencia más limpia de toda la comparativa.

  • Bright Ede es el gran debate del partido. La distancia entre el 9 y el 6 revela que el rendimiento fue muy bueno, pero la percepción de su dominio varía bastante según el medio.

  • Leo Román es el principal señalado. Las tres notas están entre el 2 y el 3. No hay discrepancia real sobre la trascendencia de su error.

  • El Deportivo tuvo actuaciones individuales suficientes para ganar, pero no supo cerrar el encuentro. La buena valoración de Villares, Quagliata, Yeremay y Nsongo contrasta con el suspenso del portero y la ocasión desperdiciada por Jensen.

Mi lectura conjunta es que el empate no refleja una falta general de rendimiento, sino la diferencia entre competir bien y resolver las acciones decisivas. El Dépor encontró soluciones ofensivas, tuvo jugadores defensivamente sólidos y generó una ocasión clara para ponerse por delante. Pero el error de Leo Román y la falta de acierto en el área terminaron pesando más que los méritos acumulados durante el partido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tú Koruño o simpatizante de Koruña City cuál es tu opinión???