A las 16:15 horas (DAZN), el Deportivo visita Anoeta en la octava jornada de Liga con la sensación de que, después de tres semanas de parón, toca empezar casi de cero. El empate ante el Betis había dejado un sabor de boca excelente, con un equipo capaz de soltarse, generar ocasiones y firmar su mejor partido ofensivo de la temporada. Sin embargo, el regreso a la competición llega acompañado de un problema mayúsculo: tres lesiones importantes y la necesidad de reconstruir buena parte del potencial ofensivo del equipo.
Durante el parón, Aubameyang, Marc Casadó y Zakaria Eddahchouri han quedado fuera de los planes de Antonio Hidalgo. Tres bajas que no pesan igual, pero que afectan a zonas fundamentales del equipo. La del gabonés es especialmente dolorosa: no hay otro delantero en la plantilla con su capacidad para moverse, asociarse y rematar. Casadó aportaba distribución y criterio en la construcción, mientras que Eddahchouri ofrecía una alternativa desde el banquillo, con ese oportunismo que puede resolver partidos igualados.
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| La baja de Aubameyang deja al Deportivo sin su principal fuente de energía en el ataque. ¿Podrá ganar algún partido sin su apuesta este año para salvar la categoría? |
El propio Hidalgo ha asumido que el equipo será diferente porque también lo serán sus futbolistas. Y ahí está el principal motivo de preocupación para el deportivismo: el entrenador había conseguido establecer un suelo competitivo alto en este inicio de temporada, pero Aubameyang era una de las piezas que permitían elevar el techo del equipo. Sin él, el Dépor pierde mucho más que un delantero; pierde una referencia capaz de convertir el buen trabajo colectivo en resultados.
Yeremay y Bil Nsongo, ante una responsabilidad enorme
La ausencia de Aubameyang obliga a improvisar un nuevo frente ofensivo. Bil Nsongo es el único delantero centro disponible y todo apunta a que tendrá un papel protagonista, posiblemente acompañado por Yeremay Hernández. El camerunés llega convertido en una de las apuestas más ilusionantes del equipo, pero la responsabilidad que recae sobre sus hombros es considerable.
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| El Dépor muy mermado en la punta de ataque solo cuenta con un delantero, Bil Nsongo |
Para Yeremay, el partido también puede marcar un punto de inflexión. El canario ha pasado buena parte del verano cuidando su pubalgia y trabajando en la sombra, sin que la buena marcha del equipo obligase a acelerar su regreso. El parón debía servirle como una pequeña pretemporada para llegar en mejores condiciones. Ahora, el Dépor necesita que dé ese paso adelante y demuestre que puede marcar diferencias en Primera División.
El problema es que confiar en el talento de los jóvenes es una cosa y exigirles que compensen de golpe las ausencias de futbolistas tan importantes es otra. Si Bil y Yeremay no encuentran conexiones desde el principio, Hidalgo tendrá pocas alternativas naturales para cambiar el partido. La baja de Eddahchouri también reduce las opciones de revolucionar el encuentro desde el banquillo.
Una Real vulnerable, pero una oportunidad que llega torcida
Curiosamente, el rival ofrece motivos para pensar que el Dépor puede hacer daño. La Real Sociedad está mostrando fragilidad defensiva y es uno de los equipos que más ocasiones concede en este arranque liguero. Según los datos recogidos en la previa, permite 15,1 remates por partido, acumula 13 goles encajados y presenta 11,4 goles esperados en contra. Solo el Racing ha mostrado una debilidad mayor en este apartado.
Además, 10,1 de esos goles esperados en contra proceden de acciones de juego dinámico. Es decir, la Real sufre especialmente cuando los rivales consiguen atacarla con continuidad y encontrar espacios durante el juego. En teoría, es un escenario propicio para un Deportivo que viene de realizar 24 remates ante el Betis, su récord en la etapa de Antonio Hidalgo.
Aquel encuentro permitió al Dépor cambiar su imagen ofensiva. Hasta entonces, el equipo generaba poco y dependía en exceso de la eficacia de sus llegadas. Frente al Betis, sin embargo, consiguió producir más de un tercio de los 66 remates que acumulaba en toda la Liga. El gol de Diego Villares rescató un punto y dejó la impresión de que el equipo empezaba a encontrar un camino.
La duda es si podrá mantener esa evolución sin tres de las piezas que más pueden influir en la construcción y finalización de las jugadas. La Real concede ocasiones, pero el Dépor llega sin buena parte de los recursos que podían aprovechar esa debilidad. Y eso convierte una oportunidad teóricamente interesante en un examen bastante más complicado.
Incertidumbre también en el centro de la defensa
Las dudas no terminan en el ataque. El eje de la zaga continúa sin encontrar una pareja plenamente consolidada, y el parón de selecciones ha añadido nuevas incógnitas. Josema Giménez parece una pieza fija, mientras que Miguel Loureiro parte con opciones de acompañarlo, pero el reparto de minutos y las alternativas utilizadas durante las últimas jornadas reflejan que la defensa sigue siendo una zona en construcción.
Lucas Noubi ha disputado tres encuentros con Bélgica sub-21 y Bright Ede ha participado en dos con Polonia sub-21. A eso se suman los desplazamientos internacionales de Giménez con Uruguay, incluido un largo viaje por Asia. Aunque los cuatro internacionales regresaron sin problemas físicos que les impidan competir, la carga acumulada y la falta de continuidad en las parejas de centrales no invitan precisamente a la tranquilidad.
Arnau Comas y Dani Barcia siguen esperando su oportunidad en Primera División. Hidalgo ha reconocido su profesionalidad y preparación, aunque también ha dejado entrever que darles entrada ahora mismo será complicado. Miguel Loureiro, por su parte, parece ganar terreno para acompañar a Giménez. Demasiadas incógnitas para una defensa que deberá enfrentarse a un rival con capacidad para aprovechar cualquier desajuste.
En el centro del campo, el regreso de Lorenzo Amatucci supone una buena noticia después de sus molestias en el aductor, aunque no sería extraño que el técnico lo reservase inicialmente. Mario Soriano se ha asentado como brújula del equipo y Diego Villares llega reforzado tras su gran actuación ante el Betis. También vuelve Noé Carrillo, que podría estrenarse en una convocatoria de Primera, aunque su presencia parece más una alternativa de futuro que una solución inmediata.
Un partido para demostrar que el bloque está por encima de las bajas
El buen comienzo liguero ha permitido al Deportivo acumular puntos suficientes para afrontar este escenario con cierta tranquilidad. Ese colchón es importante, pero no elimina la preocupación. La plantilla ha demostrado que puede competir en Primera, aunque todavía está por ver si dispone de recursos suficientes para mantener ese nivel cuando desaparecen varias de sus piezas más determinantes.
Hidalgo necesita que el bloque responda, que Mario Soriano mantenga el control del juego, que Villares vuelva a aportar energía y llegada, y que Yeremay y Bil Nsongo encuentren una sociedad capaz de suplir, al menos parcialmente, lo que aportaba Aubameyang. También será fundamental que la defensa evite errores y que los futbolistas que regresan de sus compromisos internacionales mantengan la concentración y el ritmo competitivo.
El contexto, en cualquier caso, no es el más favorable. El Dépor visita un escenario exigente, con un ataque por reconstruir y una defensa que todavía busca estabilidad. La Real ofrece espacios, pero aprovecharlos exige una precisión que el conjunto coruñés tendrá que demostrar sin tres futbolistas importantes.
La lectura deportivista es inevitablemente pesimista: el equipo había encontrado señales de crecimiento justo antes del parón y ahora debe intentar mantenerlas con menos herramientas. La oportunidad de dar continuidad a las buenas sensaciones del Betis está ahí, pero las bajas obligan a desconfiar. Porque, si el Dépor vuelve a depender de generar muchas ocasiones para marcar, hacerlo sin Aubameyang y sin la aportación de Casadó puede convertirse en un problema serio.
En Anoeta, el Deportivo no solo se juega tres puntos. Se juega demostrar que el buen inicio no dependía demasiado de sus principales individualidades y que el bloque puede sobrevivir a una situación que llega demasiado pronto en la temporada.
Pronóstico desde el pesimismo blanquiazul: un partido complicado, con un Dépor que necesitará mucho orden, eficacia y una actuación destacada de sus jóvenes para tener opciones reales de puntuar. La fragilidad defensiva de la Real invita a la esperanza, pero las ausencias pesan demasiado como para afrontar la visita con confianza. Hoy toca creer en el equipo, sí, aunque con la sensación de que las bajas han convertido una oportunidad interesante en una auténtica prueba de supervivencia.
Once previsto del Deportivo
Portería y defensa.
Leo Román; Ximo Navarro, Josema Giménez, Miguel Loureiro y Giacomo Quagliata.
La gran duda está en el acompañante de Giménez: Loureiro o Lucas Noubi, que llega con muchos minutos acumulados con Bélgica sub-21.
Centro del campo
Diego Villares, Lorenzo Amatucci y Mario Soriano.
Villares llega reforzado tras su gol ante el Betis. Amatucci está recuperado, aunque Hidalgo podría dosificarlo.
Ataque
Jonathan Asp Jensen, Yeremay Hernández y Bil Nsongo.
Bil sería la referencia, con Yeremay llamado a asumir protagonismo y Asp Jensen como alternativa para aportar movilidad y desborde.
Once previsto de la Real Sociedad
Remiro; Luken Beitia, Jon Martín, Zubeldia y Sergio Gómez; Gorrotxategi, Carlos Soler y Luka Sučić; Barrenetxea, Oyarzabal y Gonçalo Guedes.
La Real también llega condicionada por bajas, especialmente en el lateral derecho, aunque mantiene recursos ofensivos importantes con Oyarzabal y Guedes.
Ojo: el once publicado presenta sorpresas
La página de alineaciones de El País ya muestra una formación distinta a la prevista en las previas. En el Dépor aparecen Leo Román; Ximo Navarro, Quagliata, Giménez y Bright Ede; Villares, Mario Soriano, Riki Rodríguez; David Mella, Asp Jensen y Bil Nsongo. Yeremay y Loureiro figuran en el banquillo.
Esto cambia bastante el panorama: el Dépor podría apostar por un once más físico y equilibrado, pero dejaría a Yeremay como recurso para la segunda parte. Con Aubameyang, Eddahchouri y Casadó fuera, la capacidad de cambiar el partido desde el banquillo será limitada.
Mi lectura deportivista: el once publicado invita a pensar en un Dépor más prudente, que necesitará mucho trabajo colectivo para compensar las bajas y que quizá reserve el talento diferencial de Yeremay para cuando el partido esté más abierto.


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