A pocos días de que el aeropuerto de Santiago de Compostela (Lavacolla) cierre completamente su pista por obras de renovación integral (del 23 de abril al 27 de mayo de 2026, unos 35 días), las alarmas saltan con fuerza en Alvedro. El aeropuerto coruñés deberá asumir más de la mitad del tráfico compostelano, pasando de los habituales 20-30 vuelos diarios a superar los 40 e incluso alcanzar los 50 en jornadas punta. Un incremento del 70 % en operaciones que supone un auténtico “test de estrés” para unas instalaciones que ya muestran signos evidentes de desgaste.
Aena asegura que sí, y ha activado un plan de contingencia con refuerzo de personal, transporte terrestre adicional y ajustes operativos. Sin embargo, las voces críticas (principalmente desde la plataforma Vuela Más Alto y sindicatos) advierten de limitaciones físicas reales: la terminal, con más de 30 años de antigüedad, ya se satura en horas punta actuales. Salas de embarque, filtros de seguridad y la zona de recogida de equipajes se quedan pequeñas cuando coinciden varios vuelos. Solo hay dos fingers (pasarelas de acceso directo al avión), y uno de ellos acaba de fallar este domingo.
Precisamente este domingo 20 de abril se vivió un incidente que ilustra el problema: un fallo mecánico en uno de los fingers de 26 años de antigüedad dejó atrapado un avión de Iberia con destino Madrid durante más de hora y media. Fue necesario intervenir con bomberos para desbloquear el mecanismo. Fuentes aeroportuarias denuncian que la renovación de estos equipos quedó aparcada hace tiempo (incluso cuando se licitaron los de Peinador) y que el deterioro es general: tapas de alcantarilla rotas, señalización provisional durante meses… “Todo es así”, lamentan.
Obsolescencia grave: ¿Finger o pieza de museo?
Lo que denuncia la plataforma Vuela Más Alto es para echarse a temblar. Los fingers de Alvedro tienen 26 años. Para que os hagáis una idea:
Se instalaron cuando aún no existía el iPhone, ni Facebook, y el Dépor acababa de ganar la Liga.
Se iban a renovar junto con los de Vigo (que son de 2010), pero alguien en Madrid o en María Pita debió pensar que "con un poco de 3-en-uno aún aguantan".
Resultado: 90 minutos de retraso porque la pasarela se quedó bloqueada al fuselaje. Los bomberos tuvieron que intervenir para liberar el avión. ¡Impresentable!
El entorno urbano: ¿cómo lo soportará?
Alvedro está enclavado en una zona muy próxima a núcleos residenciales de Culleredo, Cambre, Sada y Koruña. Un aumento tan brusco de operaciones generará más ruido, aviones dando vueltas para aterrizar en una pista pequeña para tantos vuelos, más tráfico rodado (taxis, autobuses, vehículos privados) y mayor presión sobre los accesos, embotellamientos de tráfico.... El plan de Aena incluye refuerzo de transporte público, pero la duda es si será suficiente para evitar atascos y molestias a los vecinos en un periodo de cinco semanas.
Los pasajeros se quejan de esperas excesivas, falta de información y un servicio que no está dimensionado para el volumen extra. Aunque se ha acordado temporalmente que los taxis de Koruña puedan operar en Alvedro durante el cierre de Lavacolla y se ha reforzado el parking con 700 plazas adicionales más un autobús lanzadera, el transporte público regular sigue siendo el gran punto débil: pocas frecuencias, itinerarios poco adaptados y una terminal que ya se satura con dos vuelos simultáneos, cuanto más con 50 diarios.
Niebla: el talón de Aquiles de Alvedro
Uno de los riesgos más graves es la meteorología. La niebla es un problema crónico en Alvedro. En los últimos meses se han producido varios desvíos de vuelos a Santiago precisamente por baja visibilidad. El sistema ILS (aterrizaje instrumental) está limitado a categoría 2 por obstáculos (una torre de iluminación dentro del propio aeródromo y vegetación), cuando técnicamente podría operar en categoría 3.
¿Qué pasará con Lavacolla cerrado y la niebla impida aterrizar en Alvedro? Las compañías decidirán caso por caso (desvío a otros aeropuertos como Vigo, Asturias o incluso cancelación), pero los pasajeros podrían quedarse tirados sin alternativa cercana. Meteogalicia ya advierte de posibles nieblas densas en los próximos días, justo cuando arranca el periodo crítico.
Huelga de controladores, condiciones laborales y falta de inversión
La situación se complica aún más con la huelga indefinida de controladores de Saerco (empresa privada que gestiona la torre de Alvedro), iniciada el 17 de abril. Aunque se han establecido servicios mínimos, la falta de plantilla, los cambios de turnos y las condiciones laborales precarias generan incertidumbre sobre la capacidad real de gestionar el tráfico extra.
A esto se suma la denuncia recurrente de abandono inversor. El DORA 2027-2031 contempla una inyección de unos 50 millones para Alvedro (más del doble que en el periodo anterior), con mejoras en embarque, filtros y plataforma, pero no incluye la ampliación integral de la terminal que figura en el Plan Director aprobado hace años (se hablaba de +5.000 m²). El PP local y la plataforma Vuela Más Alto exigen a la alcaldesa Inés Rey que presione al Gobierno central para que Alvedro deje de ser “el aeropuerto olvidado”.
Koruñeses, lo de Alvedro ya no es falta de previsión, es abandono técnico. ¿De qué nos sirven las hayas del Obelisco si no podemos ni salir de la ciudad en avión sin que se nos quede pegado un trozo de hierro de los años 90?
Alvedro afronta un reto histórico: absorber tráfico de un aeropuerto mucho mayor con infraestructuras envejecidas, un transporte público deficitario que genera colas y malestar inmediato entre los pasajeros, en un entorno urbano sensible y con factores externos (niebla, huelga) que pueden desbordar el sistema. Las próximas cinco semanas dirán si el “test de estrés” se supera con nota o si se convierten en un cuello de botella que afecte a miles de pasajeros gallegos.
Críticas de los lectores de La Voz de Galicia
Un comentario resume el sentir general: “La gente se sorprende y critica al aeropuerto pero… ¿Usted criticaría a un trabajador que se le obliga a trabajar sin material para ejercer su trabajo? Si la Xunta no respalda al aeropuerto con la misma inversión que al resto… ¿de qué nos sorprendemos?”.
Otros establecen comparaciones: “Tenerife tiene dos aeropuertos, norte y sur, separados por 60 km con 160.000 habitantes, y Galicia tiene 30.000 km² y 2,7 millones de habitantes. ¿No puede tener tres? A Coruña y Vigo, además de sus cercanías, quintuplican la densidad de habitantes que Santiago. No entiendo las discusiones”.
Las críticas directas también apuntan a la alcaldesa Inés Rey y a la gestión general: “Alvedro cayéndose a trozos e Inés Rey haciendo propaganda de sus 7 años de gobierno. Si no cabemos en la casita de muñecas que tenemos por terminal, ¿cómo vamos a hacer este próximo mes?”; “Alvedro no está preparado… para atender dos vuelos juntos, no digamos ya 50 al día. Esto va a derivar en un problema grave”.
Otros lectores expresan preocupación por la seguridad: “A mí me preocupa la seguridad de todos los que vivimos debajo de la trayectoria de los aviones… viendo cómo está todo de mal mantenido”; y hay quien extiende la crítica al conjunto del país: “España es un país que se cae a cachos… este es el país que tenemos y en el que nos lo han convertido”.
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