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sábado, 18 de abril de 2026

Se prepara una tormenta perfecta en el Aeropuerto de Alvedro

 Koruñeses, preparad los tapones para los oídos y la paciencia de un santo. Del 23 de abril al 27 de mayo, Alvedro va a dejar de ser ese aeropuerto familiar donde te encuentras al vecino en la cola del café para convertirse en algo parecido a la Estación de Autobuses en hora punta, pero con aviones.

El cierre de Lavacolla nos obliga a asumir un incremento del 70% en la operativa. Pero, ¿estamos realmente preparados o estamos montando un "scalextric" con piezas que no encajan? Vamos a rabuñar la superficie de este plan.



Operación "Invasión": los números del vértigo

Pasar de 20 a más de 50 vuelos diarios no es moco de pavo. Alvedro va a gestionar 1.486 operaciones en poco más de un mes. Lo que antes era un goteo de aviones de Madrid y Barcelona, ahora será un festival internacional:

  • Nuevos cromos en el álbum: Heathrow (Londres), Orly (París), Ginebra, Milán... De repente, somos más cosmopolitas que el Zara de la calle Compostela.

  • El reto logístico: Joan Ibáñez (director de Alvedro) dice que es "un gran reto". Traducido del lenguaje diplomático: "Estamos rezando para que no se nos caiga el sistema".


El Triángulo de las Bermudas: niebla, huelga y Saerco

Aquí es donde el artículo se pone serio. El plan de Aena es precioso sobre el papel, pero tiene tres enemigos que no perdonan:

  1. La Niebla "traidora": El desvío del Air Europa del pasado viernes fue el tráiler de la película de terror que podemos vivir. Si Alvedro se cierra por niebla y Lavacolla está de obras... ¿A dónde van los vuelos? ¿A Vigo? ¿A Oporto? ¿De vuelta a Madrid? Meteogalicia ya avisa: la semana que viene viene "puré de guisantes" matinal.

  2. Controladores al límite: La huelga de USCA contra Saerco es el elefante en la habitación. Un 83% de servicios mínimos suena a que no va a pasar nada, pero los controladores avisan: están bajo mínimos de personal. Pedirle a una plantilla recortada que gestione el doble de tráfico mientras les cancelan los descansos es jugar con fuego (o con la seguridad aérea).

  3. El efecto "Embudo": Por mucho que Aena mande refuerzos desde otros aeropuertos, la torre de Alvedro es la que es. Si el personal está quemado y el tráfico se duplica, el margen de error es cero.




¿Aparcar en Alvedro? Misión Imposible (o muy cara)

Aena saca pecho con 700 plazas nuevas en la rotonda de la N-550.

  • El truco: Están a 12 minutos andando. Han puesto una lanzadera gratuita cada 10-15 minutos, lo cual está bien, pero imaginaos ese bus un lunes a las 7 de la mañana con 500 personas queriendo llegar a la vez.

  • Taxis: Se van a dar más licencias, pero seamos honestos: el servicio de taxi en el aeropuerto ya ha tenido "momentos críticos" estas semanas. Si la demanda se duplica, más nos vale ir entrenando para la caminata hasta Culleredo.

Este mes es la gran oportunidad para demostrar que Alvedro puede (y debe) tener más rutas internacionales. Si demostramos que somos un aeropuerto confiable, quizás Heathrow no se vaya el 27 de mayo.

Pero —y es un "pero" más grande que el Castillo de San Antón— si la huelga se recrudece, la niebla nos castiga y los servicios colapsan, las aerolíneas se irán a Lavacolla con una sonrisa de oreja a oreja y nosotros nos quedaremos con las 700 plazas de parking vacías y mucha morriña.

Consejo de la Rabuñada: Si vuelas entre el 23 de abril y el 27 de mayo, no llegues con la hora pegada. Lleva el móvil cargado, una rebeca por si refresca en la pista y, sobre todo, no le eches la culpa al del mostrador; él tiene el mismo estrés que tú, pero multiplicado por 50 vuelos.

Koruñeses, ¡abróchense los cinturones porque vienen turbulencias!

Atraco aéreo! Inés Rey carga contra los "precios abusivos"

La regidora no se ha cortado un pelo en Voces de A Coruña. Mientras Aena nos vende el "gran reto" de Alvedro, la realidad es que a los koruñeses nos están rascando el bolsillo por tierra y aire:

  • Vuelos a Madrid por las nubes: Inés Rey ha denunciado que las compañías están aprovechando la "excepcionalidad" del cierre de Lavacolla para subir los precios de la ruta Coruña-Madrid. Ha sido durísima, comparando esta actitud con lo que pasó tras el accidente de tren de Adamuz: "No se puede aprovechar una tragedia o una crisis para hacer caja".

  • El Parking del "doble o nada": Si ya nos dolía que nos cobraran por aparcar en un descampado en la N-550, la alcaldesa confirma lo peor: el parking ha duplicado sus precios en la zona habilitada. Para Rey, que Aena (una entidad pública) actúe como un "tiburón" financiero es, directamente, impresentable.


El PP entra al trapo: "Mucho ruido y pocas nueces"

Pero claro, en la oposición no se han quedado callados. El PP local ha sacado el mazo para recordarle a la alcaldesa que Aena depende del Gobierno de su propio partido (el PSOE):

  • La presión que no llega: Los populares dicen que lo "impresentable" es que la alcaldesa solo se queje en la radio pero no levante el teléfono para presionar a sus compañeros en Madrid.

  • El Plan Director olvidado: Le recuerdan que la terminal debería haberse ampliado en 5.000 metros cuadrados según el plan previsto, algo que habría evitado que ahora estemos todos apretados como sardinas en la lonja.

  • Mediación fallida: También le echan en cara que no haya movido un dedo para evitar la huelga de controladores, a pesar de que el pleno votó a favor de que ella mediara.

El Fantasma de Los Rodeos: ¿estamos tensando demasiado la cuerda?

No quiero sonar apocalíptico, koruñeses, pero cuando hablamos de saturar Alvedro mientras los controladores están en pie de guerra, es imposible no mirar atrás. Los más veteranos (o los amantes de los documentales de catástrofes) recordarán marzo de 1977. Aquel día, el aeropuerto de Gando (Gran Canaria) cerró por una bomba del grupo terrorista de Antonio Cubillo (MPAIAC). El resultado fue un desvío masivo de aviones hacia el pequeño aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife.

Saturación extrema, una niebla que no dejaba ver ni el morro del avión y un error de comunicación humano acabaron en la mayor tragedia de la historia de la aviación. ¿Estamos salvando las distancias o estamos repitiendo patrones?

El factor humano bajo presión

A ver, seamos directos: hoy en día Alvedro tiene tecnología (ILS, radares modernos, protocolos de seguridad) que en el 77 ni se soñaban. No vamos a decir que estamos en el mismo escenario técnico, pero el factor humano sigue siendo el mismo.

La portavoz de USCA, Susana Romero, ha sido clara: Saerco está gestionando la torre con menos gente de la que había cuando Alvedro era público. Si a una plantilla recortada le metes:

  1. Un 70% más de vuelos (la saturación de Los Rodeos).

  2. Huelga indefinida (tensión psicológica y cansancio).

  3. Servicios mínimos "máximos" (que impiden el descanso real).

  4. La niebla gallega (el factor "X" que remató la tragedia en Tenerife).

Lo que tenemos es un cóctel de riesgo. La seguridad aérea no se basa solo en que los radares funcionen, sino en que la persona que toma las decisiones en la torre esté descansada, concentrada y no sobrepasada por el estrés.

¿Jugar con la vida o jugar con la estadística?

Cuando Aena y Saerco dicen que "la operativa está garantizada", lo que están haciendo es confiar en que la profesionalidad de los controladores supla la falta de recursos. Es una apuesta peligrosa. Jugar con los márgenes de seguridad para que el cierre de Santiago no sea un caos político es, en el fondo, poner la logística por delante de la prudencia.

En Los Rodeos, la saturación fue la madre de todos los errores. En Alvedro, a partir del 23 de abril, vamos a tener aviones haciendo "cola" en el cielo koruñés mientras en la torre se trabaja bajo mínimos y con el clima en contra.

No se trata de meter miedo por meterlo, sino de exigir que si Alvedro va a ser el salvavidas de Galicia durante 35 días, los controladores tengan las condiciones que un trabajo de esa responsabilidad exige. No podemos permitir que la "eficiencia económica" de una empresa privada como Saerco nuble la vista de quienes tienen que velar por nuestras vidas desde la torre.

Koruñeses, esperemos que el sentido común aterrice en Alvedro antes que el primer vuelo desviado de Lavacolla. Porque con la seguridad aérea, las "rabuñadas" pueden salir muy caras.

El fantasma de Montrove: la lección que Alvedro no puede olvidar

Si la comparación con Los Rodeos os parecía exagerada, solo hay que echar la vista atrás a nuestra propia historia. Muchos koruñeses aún tienen grabado a fuego (y nunca mejor dicho, tristemente) lo que ocurrió e l 13 de agosto de 1973. Fue el accidente de Aviaco, el vuelo 118, procedente de Madrid,  una de las páginas más negras de nuestra ciudad.


Los eucaliptos de Montrove y la niebla traicionera

No podemos hablar de saturación y seguridad sin mencionar los famosos eucaliptos de Montrove. En aquel entonces, como hoy, la niebla decidió bajar el telón sobre Alvedro. El avión, en un intento de aterrizaje precipitado por la obstinación del piloto, terminó chocando contra esos árboles que nunca debieron estar ahí.

El testimonio que nos llega a la redacción es desgarrador: enfermeras de la época que aún recuerdan cómo el hospital (nuestro actual CHUAC) olía a tragedia, a carne quemada, mientras la ciudad intentaba asimilar el desastre. 

¿De los eucaliptos a los recortes de plantilla?

Hoy ya no tenemos aquellos eucaliptos bloqueando la senda, pero tenemos otros "obstáculos":

  • Recortes en la torre de control: si en el 73 falló la visibilidad y la coordinación, hoy los controladores avisan de que la falta de personal y el estrés son los nuevos "eucaliptos" que amenazan la seguridad.

  • Saturación política: forzar a Alvedro a absorber 50 vuelos diarios para que el cierre de Lavacolla no "quede feo" en los periódicos es una irresponsabilidad si no se garantiza que cada controlador y cada operario de pista esté al 200%.

La memoria de los 85 fallecidos en Montrove debería ser el manual de instrucciones de Aena y Saerco para este mes de abril. No queremos volver a sentir ese olor a tragedia en nuestros hospitales. La seguridad aérea no va de hacer caja ni de estadísticas de éxito; va de que cada avión que asoma por el Pasaje llegue a su destino.

Koruñeses, hoy más que nunca: ojo al cielo y exigencia máxima a los responsables. Que la historia no se repita por culpa de la avaricia o la desidia.


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