La plataforma flotante de O Parrote ya tiene un nuevo uso oficial: granja de Ulva lactuca, conocida popularmente como lechuga de mar. Coincidiendo con las temperaturas primaverales, el invento se ha llenado de una invasión verde que, si bien no es tóxica, ha convertido la zona de baño en una escena digna de una película de terror de bajo presupuesto.
Una invasión comestible (pero asquerosa)
Las algas de la plataforma del Parrote se limpiarán para la temporada de baño y se les dará un uso especial, confirma el presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado. #VDAC pic.twitter.com/xUWF4U2Xm0
— Voces de A Coruña (@vocescoruna) April 27, 2026
Las algas de la plataforma del Parrote se limpiarán para la temporada de baño y se les dará un uso especial, confirma el presidente de la Autoridad Portuaria, Martín Fernández Prado. #VDAC pic.twitter.com/xUWF4U2Xm0
— Voces de A Coruña (@vocescoruna) April 27, 2026La Autoridad Portuaria ya prepara una operación de limpieza para retirar las algas, que se adhieren a cabos, aparejos y a la propia infraestructura flotante. Dicen que no afecta al funcionamiento y que permanece abierta... ¡como si alguien quisiera bañarse entre lechugas marinas gigantes!
Problemas ecológicos: la proliferación excesiva de la lechuga de mar bloquea la luz solar, afectando al ecosistema y dañando los bancos marisqueros en otras áreas de Galicia. Pero aquí, en O Parrote, el Puerto le resta importancia.
Piscina interior: Sigue chapada. la famosa piscina interior de 25 metros continúa cerrada desde su inauguración en octubre. ¿El motivo? Que no hay temporada de socorristas. ¡A saber cuándo la abrirán, si es que alguna vez lo hacen!
Un fracaso "flotante"
Es increíble cómo una infraestructura que costó 2,9 millones de euros (pagados en un 90% por la Xunta y un 10% por el Puerto) se ha convertido en este despropósito.
| Boya flotante cubierta por algas verder. Foto de La Voz de Galicia. |
La inversión millonaria no ha servido para evitar que la plataforma sea más sensible que un castillo de naipes:
Inestabilidad estructural: nada más abrirse, tuvo que cerrarse para realizar "ajustes técnicos" para mejorar su estabilidad, lo que generó frustración entre los vecinos que veían cómo se prohibía el baño en las piscinas.
Alergia al mal tiempo: apenas una semana después de inaugurarse, ya se cerró por alerta amarilla; las borrascas invernales la han convertido en un espacio fantasma durante gran parte del año.
Ruidos de película de terror: el pasado 12 de enero, el roce de chapas metálicas por el oleaje provocó un ruido tan fuerte que los bomberos acudieron pensando que alguien pedía auxilio tras un ahogamiento. Los vecinos de la zona y los paseantes de La Solana han tenido que soportar ruidos espantosos.
Mantenimiento bajo mínimos: los usuarios denuncian que hay tres escalones rotos en las escaleras de acceso y que el producto para quitar el verdín las vuelve peligrosamente resbaladizas.
¿Icono o foto de fachada?
Es increíble que una infraestructura de casi 3 millones de euros se haya inaugurado con prisas en otoño y todavía falte el edificio de servicios (vestuarios, almacén y ambigú).
Planificación nula
Se priorizó la foto del corte de cinta sobre la funcionalidad real de la estructura.
Inés Rey y Alfonso Rueda nos vendieron una "nueva ventana al mar", pero de momento la ventana tiene los cristales empañados de algas y las bisagras chirrían como una puerta vieja. ¿Para cuándo un menú de sushi en O Parrote con ingredientes de la cosecha local? ¡Eso sí que sería economía circular
La metáfora del Pos-it
Lo del Parrote es el ejemplo perfecto de ese tipo de inventos que nacen con una idea (una zona ordenada, bonita y preparada para el baño) y terminan fracasando pero dando lugar a un invento revolucionario como el Pos-it (sus creadores fracasaron buscando un pegamento y una década más tarde alguien le encontró la utilidad creando hojas que se podían pegar y despegar sin destrozar nada). Se ideó para el disfrute de los koruñeses, pero se ha usado para:
Dar fotos de "sintonía" a Rueda e Inés Rey.
Cultivar algas a la japonesa.
Ser una atracción terrorífica .
Servir de pista de ciclismo para amantes del riesgo.
Ser zona de juegos de las nutrias marinas (prolongación de la exhibición de mamíferos marinos del Aquarium Finisterrae y en total libertad, quién da más).
Inés Rey presume de "revolución verde" en los Cantones, con sus arbolitos recién plantados, pero en O Parrote la revolución es de color verde... alga. Dice Alfonso Rueda que ahora la gente va a tener la oportunidad de nadar "de forma más ordenada", pero de momento lo único ordenado es el crecimiento de la lechuga de mar. ¿Para cuándo un menú de sushi en O Parrote con ingredientes de la batea local? ¡Eso sí que sería un hito de la gastronomía "kilómetro cero"!
¿Y tú, koruñés? ¿Te atreves a darte un chapuzón entre las lechugas de O Parrote o prefieres esperar a que se limpie? ¡Cuéntanos tu experiencia antes de que la Ulva lactuca te devore!

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