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miércoles, 12 de agosto de 2026

El Teresa Herrera se viste de gala: el Real Madrid llega a Riazor con Vinícius, pero sin sus grandes mundialistas

 Mourinho deja en Madrid a Cucurella, Mbappé, Bellingham, Konaté, Tchouaméni y al carísimo Diomande. El Dépor cierra su pretemporada ante un gigante blanco que regresa al torneo coruñés trece años después

A Riazor le esperaba una noche grande y, aunque el Real Madrid no llegará con todas sus estrellas, el LXXXI Trofeo Teresa Herrera volverá a tener ese aroma especial que durante décadas convirtió al torneo coruñés en una de las grandes citas del verano futbolístico.

El Deportivo recibe este miércoles, a las 21.00 horas, al conjunto blanco en el último ensayo antes de iniciar su regreso a Primera División. Un partido que servirá también como presentación del nuevo Dépor ante su afición y que enfrentará a dos equipos con objetivos y realidades muy diferentes, pero unidos por una historia común en el Teresa Herrera.

La gran noticia de las últimas horas ha sido la convocatoria de José Mourinho. El técnico portugués ha decidido no acelerar la puesta a punto de los futbolistas que se incorporaron más tarde a la pretemporada después de disputar el Mundial. Y eso deja fuera de la expedición a varios de los nombres más importantes del nuevo Madrid.


El Madrid pierde varias de sus grandes atracciones

Marc Cucurella, Kylian Mbappé, Jude Bellingham, Ibrahima Konaté, Aurélien Tchouaméni y Thibaut Courtois no viajarán a Koruña.

Tampoco lo hará Yan Diomande, el espectacular fichaje de 135 millones de euros que estaba llamado a convertirse en uno de los grandes reclamos de la visita madridista. El marfileño, uno de los grandes movimientos del mercado blanco, tendrá que esperar para estrenarse con su nuevo equipo.


Mourinho ha optado por mantener a todos ellos trabajando en Valdebebas y evitar que el Teresa Herrera suponga un esfuerzo excesivo después de su tardía incorporación a la preparación.

Pero el cartel seguirá siendo de auténtico lujo.

Porque en Riazor sí estarán Vinícius Júnior, Bernardo Silva, Denzel Dumfries, Carlos Espí, Antonio Rüdiger, Dean Huijsen, Eduardo Camavinga, Federico Valverde o Arda Güler, entre otros.

Vinícius será probablemente la principal estrella del conjunto visitante. El brasileño, recién renovado, ya disputó sus primeros minutos de pretemporada y necesita continuar acumulando ritmo.

También será especialmente atractiva la presencia de Bernardo Silva, uno de los grandes fichajes del verano madridista, que ya se estrenó como jugador blanco en Hungría.

La convocatoria del Real Madrid

Porteros: Lunin y Sergio Mestre.

Defensas: Huijsen, Trent, Álvaro Carreras, Rüdiger, Dumfries, Joan Martínez, Lamini y Mario Rivas.

Centrocampistas: Camavinga, Valverde, Arda Güler, Bernardo Silva, Cestero, Lacosta y Alexis Ciria.

Delanteros: Vinícius Júnior, Endrick, Carlos Espí, Brahim y Yáñez.


Un Dépor invicto quiere despedir la pretemporada a lo grande

El Deportivo llega a la cita con una pretemporada que deja buenas sensaciones. Seis partidos, tres victorias y tres empates mantienen invicto al equipo de Antonio Hidalgo antes de afrontar el regreso a Primera.

Los blanquiazules han ido alternando partidos en Galicia con desplazamientos internacionales. Santiago, Oviedo y Vilalba dieron paso a las concentraciones y amistosos en Alemania e Italia, con enfrentamientos ante rivales de entidad como la Fiorentina o el Genoa.

Ahora queda el último examen. Y no uno cualquiera.

El Real Madrid será el rival que ponga el punto final a una preparación en la que Hidalgo ha podido probar sistemas, repartir minutos y comprobar cómo encajan los nuevos futbolistas con el bloque que logró el ascenso.

Angeliño, uno de los fichajes más esperanzadores del Deportivo

Entre las principales novedades aparece Angeliño, que ya disputó 45 minutos ante el Genoa. También han despertado ilusión futbolistas como Aubameyang, Leo Román, Teun Gijselhart, Bright Ede o Lorenzo Amatucci, además del grupo de jugadores que protagonizó el ascenso.

En el centro del campo, además, parece consolidarse una sociedad que puede ser importante durante la temporada: Mario Soriano y Lorenzo Amatucci.

Ambos han compartido todos los minutos de pretemporada de Amatucci —285 hasta la fecha— y Antonio Hidalgo ha trabajado especialmente su entendimiento. El italiano aporta equilibrio y capacidad para iniciar el juego, mientras Soriano puede disfrutar de mayor libertad para aparecer en posiciones ofensivas.

El Teresa Herrera será su última prueba antes de que llegue lo verdaderamente importante: el estreno liguero frente al Elche.


Un Madrid que forma parte de la historia del Teresa Herrera

La visita del conjunto blanco tiene además un enorme componente histórico.

El Real Madrid será, tras el Deportivo, el segundo equipo con más participaciones, partidos disputados y trofeos conquistados en la historia del Teresa Herrera.

Su relación con el torneo comenzó en 1949, cuando conquistó su primer título derrotando al Racing Club de France.

Desde entonces, el Madrid ha dejado una colección de historias en Koruña.

Ha ganado nueve Teresa Herrera, ha disputado 19 ediciones y ha jugado 34 partidos en el torneo.

Pero su historia no está únicamente formada por victorias.

En 1977 cayó en semifinales ante el Dukla de Praga en los penaltis. En 1985 y 1986 terminó como último clasificado. En 1989 volvió a quedarse fuera de la final ante el Steaua de Bucarest.

Y en 2001 vivió una de sus derrotas más recordadas: el Deportivo de los grandes años del SuperDépor derrotó al Madrid de Zidane, Figo y Raúl en la final.

En 2007 volvió a ocurrir algo parecido. El Dépor derrotó al conjunto blanco por 2-1, con el gol decisivo de Verdú.

La última participación madridista se produjo en 2013, cuando el equipo dirigido entonces por Carlo Ancelotti se impuso por un contundente 0-4  al Dépor con una plantilla repleta de estrellas como Cristiano Ronaldo, Kaká, Özil y Benzema.

Ahora, trece años después, el Madrid regresa a Riazor. Para el Deportivo, sin embargo, el resultado será casi lo de menos.

El partido supone el cierre de una pretemporada diseñada para preparar el regreso a la élite y, sobre todo, una oportunidad para que la afición vuelva a encontrarse con su equipo en Riazor antes de que empiece la competición oficial.

Porque el próximo lunes 17 de agosto ya no habrá ensayos. Llegará el Elche y llegarán los tres puntos.

Antes, el Dépor quiere disfrutar de una noche especial contra uno de los clubes más importantes del planeta y recuperar el espíritu de un Teresa Herrera que durante décadas fue mucho más que un simple amistoso.

Y esta vez, además, el espectáculo tendrá un invitado excepcional fuera del césped: el eclipse total de Sol que podrá contemplarse desde Koruña.

Fútbol, Riazor, el Teresa Herrera y un fenómeno astronómico histórico. Una noche coruñesa difícil de repetir.

El Madrid no llega con todo su arsenal. Pero el Teresa Herrera vuelve a tener al gigante blanco en casa.

Riazor llega al Teresa Herrera en pie de guerra: el conflicto con la afición amenaza con marcar el estreno del Dépor

El regreso del Real Madrid a Riazor debería ser una de las grandes fiestas del verano deportivista. El Teresa Herrera, el decano de los trofeos de verano, la vuelta del Deportivo a Primera y la presencia de uno de los grandes clubes del mundo convertían la cita en un escenario perfecto para que la afición blanquiazul celebrase por todo lo alto el ascenso. Sin embargo, el partido llega acompañado de un conflicto que amenaza con ensombrecer la fiesta.

La Federación de Peñas del Deportivo, Riazor Blues y Old Faces han decidido mantener su protesta contra las condiciones impuestas por el club en Marathón Inferior y han llamado a los aficionados afectados a no acudir a Riazor durante el Teresa Herrera. Las tres organizaciones reclaman al consejo de administración una solución a lo que califican de condiciones «discriminatorias y abusivas» y consideran que la directiva está cada vez más alejada de la esencia del Deportivo y de su gente.

La protesta tendrá además una segunda vertiente. Los grupos piden a los abonados que no liberen sus localidades para el encuentro. Argumentan que el Teresa Herrera es un partido amistoso y, por tanto, no computa dentro del número mínimo de encuentros oficiales exigidos por el club para conservar determinadas condiciones del abono.

Pero quizá el elemento más significativo sea otro: la suspensión indefinida de la animación organizada dentro de Riazor. Una decisión que puede hacer que el regreso del Deportivo a su estadio, después de una pretemporada casi íntegramente disputada fuera de A Coruña, tenga un ambiente muy diferente al esperado.

Un conflicto que puede acompañar al Dépor durante toda la temporada

Lo ocurrido con el Teresa Herrera puede ser algo más que una protesta puntual. El enfrentamiento entre determinados sectores de la afición y la dirección del club amenaza con convertirse en uno de los grandes asuntos extradeportivos de la temporada 2026-27.

El Deportivo vuelve a Primera con un proyecto deportivo que ha generado ilusión y con un equipo que llega invicto al último amistoso de la pretemporada. Pero, al mismo tiempo, existe una fractura con parte de la afición organizada que puede hacerse especialmente visible cuando Riazor vuelva a acoger partidos oficiales.

La cuestión de fondo trasciende un encuentro contra el Real Madrid. ¿Qué modelo de afición quiere el Deportivo? Y, sobre todo, ¿qué papel pretende reservar el club a las peñas, a los grupos de animación y a los sectores más activos de la grada?

La protesta de Federación de Peñas, Riazor Blues y Old Faces apunta precisamente hacia esa cuestión. Su reivindicación no se limita a las condiciones concretas de Marathón Inferior, sino que denuncia lo que consideran un cambio en la relación entre el club y una parte histórica de su masa social.

Y el Teresa Herrera será su primera gran demostración de fuerza en Riazor.

El riesgo de una fiesta descafeinada

La paradoja resulta evidente. El Real Madrid vuelve a Riazor nueve años después, el Deportivo estrena su regreso a Primera ante su público y el Teresa Herrera alcanza su edición número 81. Todo apuntaba a una noche de celebración.

Sin embargo, la ausencia de los grupos de animación puede restar buena parte del ambiente que tradicionalmente ha acompañado al estadio coruñés.

No se trata únicamente de los cánticos o de las coreografías. La animación organizada forma parte de la identidad de Riazor y ha contribuido durante décadas a construir una atmósfera especialmente reconocible en el fútbol español. Su ausencia será, por tanto, uno de los elementos más visibles del Teresa Herrera.

Y existe además una cuestión simbólica: el primer partido del Deportivo en Riazor antes de regresar oficialmente a Primera puede convertirse también en el primer gran pulso entre la nueva dirección y una parte de la afición organizada.

Un Teresa Herrera con demasiadas historias

Así, el partido contra el Real Madrid tendrá varias lecturas. Sobre el césped, Antonio Hidalgo podrá realizar su último ensayo antes del estreno liguero contra el Elche. Enfrente estará un Madrid dirigido por José Mourinho, aunque sin varias de sus grandes estrellas mundialistas y sin el esperado debut de Yan Diomande.

En las gradas, en cambio, se librará otro partido.

El Deportivo afronta su regreso a Primera con una plantilla renovada, nuevos futbolistas y la ilusión de volver a competir entre los grandes. Pero también con una relación con parte de su afición que tendrá que reconstruirse.

El Teresa Herrera, tradicional fiesta del deportivismo, será el primer capítulo de esa nueva etapa. Y puede que también sea la primera señal de hasta dónde llegará el conflicto entre la directiva y una parte de Riazor.

¿Y si el Teresa Herrera hubiese sido el primer Mundial de Clubes de la historia?

Hay algo que conviene recordar cuando se habla hoy del Teresa Herrera: durante décadas no fue simplemente un amistoso de pretemporada.

El torneo llegó a formar parte del calendario futbolístico internacional del verano. En los años setenta, ochenta y noventa, Riazor se convirtió durante unos días en una especie de escaparate mundial. El formato cuadrangular permitió enfrentar en Koruña a algunos de los mejores equipos de Europa y América, algo que quizá fuera muy noveodoso para la época y otros torneos copiaron. 

Y basta repasar el palmarés para comprobar hasta qué punto aquello no es una exageración.

En 1974 participaron Peñarol, Borussia Mönchengladbach, Barcelona y Atlético de Madrid. En 1976 estuvieron Real Madrid, Cruzeiro, PSV Eindhoven y Peñarol. En 1978, Real Madrid, Flamengo, Fluminense y Deportivo. En 1982, Dinamo de Kiev, Barcelona, Bayern de Múnich e Internacional de Porto Alegre. En 1984 llegaron Roma, Vasco da Gama, Manchester United y Athletic Club. Y en 1989, Bayern de Múnich, Steaua de Bucarest, Real Madrid y PSV Eindhoven.

El Trofeo Teresa Herrera no era un torneo amistoso más: era, de facto, la mayor concentración de talento futbolístico del planeta en un solo fin de semana. Por el césped de Riazor pasaban sin despeinarse el Santos de Pelé, el Peñarol, el Fluminense, el Dinamo de Kiev de Lobanovski, el Bayern de Múnich de Bekenbauer, el Barcelona de Cruyff o Romario, el Real Madrid de Di Stéfano o Cristiano Ronaldo o el Steaua de Bucarest. En aquella época, levantar la Torre de Plata en Koruña otorgaba un prestigio internacional superior al de muchas fases previas de las competiciones europeas.

Pelé, a la izquierda celebrando en 1958 el trofeo Teresa Herrera que ganó con el Santos 
contra el Botafogo de Eusebio. 

No era raro que por Riazor pasasen campeones de Europa, campeones de América, grandes clubes brasileños, argentinos, uruguayos, italianos, ingleses, alemanes o neerlandeses. El torneo consiguió algo que hoy parece casi imposible: convertir un trofeo de verano en un acontecimiento futbolístico internacional por derecho propio.

De hecho, la prensa deportiva ha recordado estos días que durante sus décadas doradas el Teresa Herrera llegó a ser considerado uno de los torneos de verano de mayor prestigio.

El cuadrangular que se fue perdiendo

Y aquí aparece una de las grandes preguntas que debería hacerse Koruña.

¿Por qué se abandonó aquella fórmula?

El fútbol cambió, evidentemente. Las pretemporadas se internacionalizaron, aparecieron las grandes giras, los contratos televisivos, los torneos comerciales y los clubes empezaron a encontrar mucho más dinero viajando a Estados Unidos, Asia o Oriente Medio que desplazándose a una ciudad europea para disputar un cuadrangular.

Pero precisamente por eso hacía falta todavía más imaginación. El Teresa Herrera tenía algo que muchos de esos nuevos torneos no podían comprar: historia, identidad y una ciudad detrás.

Sin embargo, el torneo fue perdiendo progresivamente aquella capacidad de reunir a cuatro grandes equipos. El propio historial refleja el cambio. Después de décadas de cuadrangulares, comenzaron a proliferar las ediciones a partido único o con formatos mucho más modestos y equipos muy lejos de los grandes clubes que participaron en su mejor época. El último gran ciclo de aquel Teresa Herrera internacional quedó cada vez más lejos.

Lo que había ocurrido es que mientras la ciudad disfrutaba de aquellos carteles de ensueño, el fútbol mundial estaba a punto de sufrir una metamorfosis radical. Y es aquí donde surge la gran pregunta ucrónica: ¿Pudo el Teresa Herrera haberse anticipado a su tiempo y convertirse en una competición oficial respaldada por la UEFA y la CONMEBOL?

El "Efecto Toyota" y la lección de la Copa Intercontinental

Para entender lo que pudo ser, hay que mirar a Japón a principios de los 80. La Copa Intercontinental —que enfrentaba al campeón de Europa y al de América del Sur a doble partido— estaba en vías de extinción. Los clubes europeos se negaban a viajar a Sudamérica por la violencia en los estadios y los problemas de calendario. En 1980, la multinacional Toyota irrumpió con fuerza: puso millones de dólares sobre la mesa, trasladó el partido a Tokio a choque único y privatizó el patrocinio del torneo. La marca japonesa entendió antes que nadie el valor de empaquetar un duelo Europa vs. América para una audiencia global.

El Teresa Herrera tenía entre manos un producto sensiblemente superior al de la Intercontinental. No ofreció un único partido apresurado, sino un cuadrangular perfecto: dos potencias europeas y dos gigantes americanos midiéndose en semifinales y final con una exigencia competitiva máxima.

Si la organización del torneo koruñés o la propia RFEF hubieran tenido la visión comercial de buscar un gran "padrino" corporativo global —una gran firma automovilística, de telecomunicaciones o financiera—, el Teresa Herrera podría haber servido de catapulta para una alianza histórica.

La gran cumbre oficial: Champions, Europa League, Libertadores y Sudamericana

¿Cómo habría funcionado ese formato de competición oficial?

La clave para que la FIFA, la UEFA y la CONMEBOL hubieran estampado su sello oficial habría sido blindar el criterio de clasificación deportiva, huyendo de las invitaciones a dedo. Con el músculo financiero del dinero privado garantizando premios millonarios para los participantes, el Teresa Herrera se habría estructurado como la Supercopa Intercontinental Oficial:

  1. El cuadro definitivo: un cuadrangular de ensueño que enfrentase cada agosto a los campeones de la Copa de Europa (Champions League) y la Recopa/Copa de la UEFA (Europa League) contra los campeones de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.

  2. El aval institucional: al tratarse de los cuatro campeones vigentes de los dos continentes dominadores del fútbol mundial, el torneo habría tenido un rango técnico indiscutible. La FIFA, que por aquel entonces no lograba dar con la tecla para crear un Mundial de Clubes (el cual no nacería formalmente hasta el año 2000), habría encontrado en A Coruña el marco perfecto para oficializar el título de "campeón del mundo estival".

  3. Derechos de televisión e impacto global: con el respaldo de grandes cadenas de televisión internacionales y un patrocinador de escala mundial, los clubes no habrían acudido a A Coruña a hacer pruebas de pretemporada o a dar minutos a los suplentes; habrían aterrizado con sus alineaciones de gala y la obligación moral y económica de ganar.

Los 4 Clasificados al Teresa Herrera 2026 

Para este año los participantes serían: 

1. Representantes de la UEFA (Europa):

  • Campeón de la UEFA Champions League: Paris Saint-Germain 

  • Campeón de la UEFA Europa League: Aston Villa 

2. Representantes de la CONMEBOL (América):

  • Campeón de la Copa Libertadores: Flamengo.

  • Campeón de la Copa Sudamericana: Atlético Lanús.

El Cuadro Oficial del Torneo

Con el criterio de cruces directos Europa vs. América en semifinales, la parrilla en Riazor quedaría organizada de la siguiente manera:

Semifinales

  • Semifinal 1: Paris Saint-Germain vs. Atlético Lanús. 

  • Semifinal 2: Flamengo vs. Aston Villa. 

Jornada Final

  • 3º y 4º Puesto: Perdedores de Semifinales

  • Gran Final: Ganadores de Semifinales

El atractivo del cartel

Este cuadro le daría un morbo increíble al torneo:

  1. Choque de gigantes y de estilos: Ver al PSG de gala midiéndose a la intensidad del Atlético Lanús, o el Aston Villa chocando contra el talento brasileño de Flamengo.

  2. Reivindicación continental: tendrías a cuatro clubes con un hambre de títulos enorme peleando por una bolsa de premios millonaria en un formato de apenas 48 horas.

Del romanticismo benéfico al negocio del siglo XXI

El gran obstáculo para que este sueño se materializase fue, paradójicamente, la propia naturaleza del torneo. El Teresa Herrera nació en 1946 como un acto de caridad para recaudar fondos para el hospital de la ciudad, gestionado bajo una lógica municipal y local. Mientras en Tokio trazaban alianzas comerciales vía satélite con Toyota, en Koruña la prioridad era cuadrar la taquilla de Riazor y mantener la tradición institucional.

Cuando la Champions League irrumpió en los años 90 devorando el calendario y monetizando el fútbol a escalas astronómicas, los grandes cuadrangulares estivales de España (el Teresa Herrera, el Ramón de Carranza o el Joan Gamper) quedaron desubicados. Pasaron de ser la cúspide del fútbol estival a encajar con calzador en agendas abarrotadas.

El Teresa Herrera demostró que Koruña llegó a tener en sus manos el formato definitivo del fútbol global antes de que la propia industria supiera qué hacer con él. Faltó únicamente esa visión empresarial para transformar la joya de la corona coruñesa en el verdadero torneo de campeones del planeta.

Salvar el prestigio del trofeo

La ola de potenciar y dar el salto a algo muy superior de este torneo ya pasó. Pero además incluso el prestigio del trofeo  ya no pueda recuperarse exactamente como fue. Pero sí podría recuperarse algo mucho más importante: la ambición de pensar que el Teresa Herrera merece volver a ser mucho más que un partido amistoso de agosto.

Y ahí la responsabilidad no debería recaer exclusivamente en el Deportivo. Si el Teresa Herrera es patrimonio deportivo de Koruña, también lo es de su Ayuntamiento, de sus empresas, de sus instituciones y de toda una ciudad que durante décadas convirtió aquel trofeo en una de sus grandes cartas de presentación.

Porque conservar 81 ediciones tiene mérito. Pero hacer que la edición 100 vuelva a ser esperada en Europa sería una verdadera obra de ciudad.

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