La primera alerta naranja del otoño deja imágenes de gran oleaje en Riazor, Orzán y As Esclavas. La pleamar amenaza con engullir los arenales mientras una decena de barcos busca refugio en la ría de Sada.
Koruña vuelve a mirar al mar con preocupación. La borrasca Austen ha hecho honor a las previsiones meteorológicas y ha puesto este viernes al litoral coruñés bajo alerta naranja por fenómenos costeros. Las olas, que durante la mañana ya superaban los cinco metros, han alcanzado zonas del Paseo Marítimo, mientras las playas han sufrido el embate de un mar especialmente revuelto.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había advertido de la posibilidad de que el oleaje alcanzase los siete metros de altura. Con la pleamar prevista para las tres de la tarde, la combinación de mar de fondo y subida de la marea amenazaba con dejar los arenales prácticamente cubiertos por el agua.
La alerta naranja estaba prevista hasta las 20.00 horas, momento en el que pasaría a nivel amarillo hasta la medianoche, según la información publicada durante la jornada.
Riazor, Orzán y As Esclavas, bajo el empuje de las olas
Las playas koruñesas han sido uno de los escenarios más visibles del temporal. Sin la protección de la duna invernal, todavía pendiente de reconstrucción, el agua ha golpeado con fuerza los arenales y ha llegado a puntos del Paseo Marítimo, especialmente en las zonas de As Esclavas y el Orzán.
En la playa del Matadero, el avance del oleaje durante la pleamar ha dejado prácticamente desaparecida la franja de arena. En el Orzán, el agua ha formado las habituales acumulaciones junto al muro del paseo, reflejo de la fuerza con la que las olas alcanzaban la costa.
Las imágenes de la jornada han vuelto a mostrar la potencia del Atlántico cuando el viento y el mar se combinan bajo la influencia de una borrasca. Una estampa espectacular, sí, pero también peligrosa para quienes se acercan demasiado al agua.
El peligro de acercarse demasiado para conseguir una fotografía
| Foto de la zona de El Matadero. Foto de El Ideal Gallego. |
La espectacularidad del oleaje puede transmitir una falsa sensación de control. Sin embargo, una ola inesperada puede alcanzar zonas que parecían seguras segundos antes, arrastrar a una persona o provocar una caída contra las rocas y los muros.
Con la alerta naranja activa, la recomendación es clara: mantenerse alejado del borde del agua, los espigones y las zonas expuestas al oleaje, y respetar cualquier indicación de los servicios de emergencia.
Una decena de barcos busca refugio en la ría de Sada
Entre los buques que permanecían fondeados figuraban cargueros, un portacontenedores y embarcaciones dedicadas al transporte de graneles y otros productos. Algunos se dirigían a Koruña o Ferrol; otros habían salido de puertos gallegos y del norte peninsular con destino a diferentes puntos de Europa.
La decisión de permanecer fondeados responde a la necesidad de esperar a que las condiciones permitan continuar las rutas con mayores garantías de seguridad. El episodio vuelve a mostrar cómo un temporal costero puede afectar tanto a las playas como al tráfico marítimo comercial.
La duna de Riazor volverá el lunes para proteger el paseo
| La duna se levantará en Riazor la próxima semana. Foto de La Voz de Galicia |
La llegada de Austen coincide con la ausencia de la duna de protección que cada invierno se levanta en Riazor para reducir el impacto del oleaje sobre la playa y el Paseo Marítimo.
Según la información municipal recogida en las noticias publicadas, los trabajos para reconstruirla comenzarán el próximo lunes, 26 de octubre. La actuación se realiza habitualmente entre octubre y mayo y contempla acumular arena, modelarla y compactarla con maquinaria especializada para formar una barrera de más de dos metros de altura.
La estructura, que se construyó por primera vez en 1995 después de un fuerte temporal que derribó la antigua balaustrada del paseo, afrontará así su 31.º invierno.
La duna no impide que el mar alcance la playa, pero sirve como defensa temporal frente a los episodios de oleaje, ayudando a reducir los daños en el paseo y a proteger el entorno litoral.
El Atlántico recuerda quién manda en la costa
El episodio de este viernes deja una advertencia que se repite cada otoño: el litoral coruñés está expuesto a temporales capaces de transformar en pocas horas el aspecto de las playas y poner en riesgo a quienes se acercan al mar.
Las olas de más de cinco metros, el agua alcanzando el Paseo Marítimo y los barcos refugiados en la ría de Sada dibujan el balance de una jornada marcada por Austen. Y, mientras la alerta naranja daba paso al nivel amarillo previsto para la noche, la reconstrucción de la duna de Riazor quedaba pendiente para el comienzo de la próxima semana.
En Koruña, el espectáculo del mar puede ser impresionante, pero con el temporal activo la distancia es la mejor protección.
Koruña Rabuña · Información elaborada a partir del material facilitado. Las imágenes ilustrativas no se presentan como fotografías documentales de los hechos de este viernes.
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