Koruña vivió una noche de violencia, incendios y tensión que dejó las calles marcadas por los destrozos. La jornada de disturbios que comenzó el miércoles con las protestas contra la visita de Santiago Abascal terminó con un nuevo episodio de enfrentamientos durante la noche: tres detenidos en el conjunto de los incidentes, numerosos heridos y alrededor de treinta contenedores quemados, según el balance publicado el jueves.
La ciudad pasó de las cargas policiales de la mañana en María Pita a una nueva escalada de violencia al caer la noche. La convocatoria para denunciar la actuación de los agentes arrancó sin incidentes, pero acabó con lanzamiento de bengalas y objetos, cargas de la Policía Nacional y fuegos en distintos puntos del centro urbano.
De la protesta ante la Subdelegación a los enfrentamientos nocturnos
El ambiente inicial no hacía prever necesariamente el desenlace. Sin embargo, durante la protesta comenzaron los lanzamientos de bengalas contra los agentes y la Policía Nacional respondió con cargas y golpes de porra para dispersar a los grupos implicados en los enfrentamientos.
La violencia volvió a extenderse por las calles del centro. Las imágenes de la noche mostraron carreras, intervenciones policiales y contenedores incendiados, en una sucesión de incidentes que obligó a movilizar a los servicios de emergencia.
La protesta había nacido como una denuncia de la actuación policial de la mañana, pero los nuevos enfrentamientos terminaron agravando el balance de una jornada ya marcada por las lesiones y las detenciones.
Tres detenidos y heridos durante una jornada que se prolongó hasta la noche
El balance conocido el jueves situaba en tres las personas detenidas en el conjunto de los disturbios: dos arrestos durante los incidentes del mediodía y un tercero durante los enfrentamientos nocturnos. Este último fue detenido por presuntos delitos de desórdenes públicos y atentado, según la información publicada.
Por la mañana, una docena de policías había resultado herida, de acuerdo con los datos difundidos durante la jornada. También se registraron lesiones entre manifestantes, periodistas y viandantes.
Durante la noche, el delegado del Gobierno informó de un agente contusionado. Por su parte, las urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) atendieron a tres personas por los disturbios del mediodía y a varios pacientes más durante la noche. Los casos comunicados fueron leves.
No había, sin embargo, una estadística oficial completa de los manifestantes heridos. Galiza Nova elevó a decenas las personas afectadas por la actuación policial, una cifra que no figuraba confirmada en el balance sanitario disponible.
Una treintena de contenedores quemados y daños en las calles
Uno de los datos más preocupantes del balance fue el número de incendios registrados durante la noche. Los Bomberos tuvieron que intervenir para apagar alrededor de treinta contenedores quemados, dejando tras de sí restos calcinados y daños en distintos puntos de la ciudad.
Los incendios de mobiliario urbano se sumaron a los lanzamientos de objetos y a los desperfectos registrados durante los enfrentamientos. Los daños afectaron a bienes públicos y obligaron a los servicios de emergencia a actuar en varios lugares.
La quema de contenedores no fue un episodio aislado dentro de la noche: formó parte de una secuencia de altercados que se extendió después de las primeras cargas policiales. El balance material refleja cómo la protesta terminó derivando en actos vandálicos que afectaron a espacios utilizados diariamente por los vecinos.
El delegado del Gobierno defiende la actuación policial
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, respaldó el jueves la intervención de la Policía Nacional después de revisar imágenes e informes sobre los incidentes.
Blanco sostuvo que la actuación policial fue la adecuada ante los ataques que, según explicó, sufrieron los agentes mediante piedras, cohetes y mobiliario urbano. También atribuyó los disturbios a un grupo reducido de personas, al que calificó de minoritario, y señaló que se estaba intentando identificar a los responsables.
El delegado defendió que no se puede permitir que las protestas terminen en enfrentamientos generalizados y con una parte de la ciudad incendiada. Asimismo, explicó que la decisión de cargar corresponde a los agentes en función de las circunstancias que encuentran sobre el terreno.
Su posición contrasta con la de las organizaciones convocantes, que cuestionaron las cargas policiales de la mañana y denunciaron lo que consideran una respuesta desproporcionada frente a la movilización.
El BNG denuncia las cargas y crece la polémica política
Las organizaciones que impulsaron la protesta nocturna justificaron la convocatoria como una respuesta a los incidentes ocurridos horas antes en María Pita. El BNG y los colectivos vinculados a la movilización criticaron la actuación de los antidisturbios y sostuvieron que las cargas no estaban justificadas.
Frente a estas críticas, la Delegación del Gobierno defendió que los agentes tuvieron que responder a lanzamientos de piedras, bengalas y otros objetos.
La polémica deja dos cuestiones que deben examinarse por separado: las circunstancias y proporcionalidad de las intervenciones policiales, y la responsabilidad individual de quienes agredieron a agentes o participaron en actos vandálicos. La existencia de episodios violentos no permite atribuirlos automáticamente a todas las personas que acudieron a las concentraciones.
Una ciudad pendiente de aclarar lo ocurrido
La noche del miércoles al jueves dejó un balance de tres detenidos, heridos de distinta consideración y una treintena de contenedores incendiados. A ello se suman los daños materiales y la preocupación generada por unos enfrentamientos que se prolongaron durante horas en el centro urbano.
Koruña necesita conocer el alcance definitivo de los daños, el número total de personas lesionadas y las circunstancias de las intervenciones policiales. También será necesario esclarecer quiénes participaron en los ataques y en las quemas, sin confundir a los responsables de esos actos con el conjunto de manifestantes.
Protestar es un derecho; agredir, incendiar contenedores y poner en peligro a otras personas tiene consecuencias. Del mismo modo, la actuación policial debe poder examinarse con transparencia cuando existen denuncias de lesiones y uso de la fuerza.
Tras una jornada que comenzó con una protesta política y acabó con las calles llenas de restos de incendios, la ciudad necesita respuestas, información contrastada y garantías de que los hechos se investigarán con rigor.
Koruña Rabuña · Artículo elaborado a partir de la información facilitada de las crónicas publicadas el 22 de octubre de 2026. Las cifras de heridos entre manifestantes no estaban cerradas en el balance citado y las acusaciones sobre la actuación policial se atribuyen a las partes correspondientes.
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