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lunes, 2 de noviembre de 2026

El Dépor busca espantar sus fantasmas ante Osasuna: Riazor reclama una victoria para cambiar el rumbo (jornada 11 de LaLiga EA Sport 26-27)

 El conjunto de Antonio Hidalgo recibe esta noche al equipo rojillo ((21:00 horas, DAZN / Movistar). con la obligación de romper una racha de seis jornadas sin ganar. La igualdad a once puntos entre ambos no esconde dos realidades distintas: los blanquiazules necesitan recuperar la confianza y la eficacia, mientras que el regreso de Jagoba Arrasate busca devolver a Osasuna la identidad que ha perdido en los últimos tiempos.

Hay noches en las que el fútbol se parece demasiado a una película de terror. Y el Deportivo lleva varias semanas viviendo una de esas historias de las que cuesta encontrar la salida. Los fantasmas no necesitan disfraces, ni aparecen únicamente cuando cae la noche: se manifiestan en errores individuales, ocasiones desperdiciadas, desconexiones defensivas y partidos que se escapan cuando parecía que podían caer del lado blanquiazul.

La noche de Halloween ya ha quedado atrás, pero en Riazor todavía quedan algunos malos espíritus por espantar. El Deportivo recibe hoy, lunes 2 de noviembre, Día de los Difuntos, a Osasuna en el encuentro que cierra la undécima jornada de Primera División. El balón echará a rodar a las 21.00 horas, con las cámaras de DAZN y Movistar pendientes de un partido que puede marcar un punto de inflexión para los de Antonio Hidalgo.

La situación exige una respuesta. Seis jornadas consecutivas sin conocer la victoria, una portería que todavía no ha conseguido terminar un partido imbatida y una falta de acierto que ha convertido cada ocasión fallada en una pequeña condena. El Dépor necesita ganar, pero también necesita reconocerse de nuevo sobre el césped. Necesita dejar de conceder tanto, recuperar la contundencia en las áreas y demostrar que tiene argumentos para competir con regularidad en la máxima categoría.

Enfrente estará un Osasuna que tampoco atraviesa su mejor momento. Los dos equipos llegan al choque con once puntos y ocupan una zona similar de la clasificación, pero las urgencias tienen matices diferentes. Mientras el Deportivo busca salir de una dinámica que amenaza con convertirse en una carga psicológica, el conjunto navarro intenta reconstruirse alrededor de un viejo conocido: Jagoba Arrasate.

Riazor tiene la palabra. Y el Deportivo, noventa minutos para empezar a cerrar una pesadilla que dura demasiado.

Dos equipos necesitados, dos caminos diferentes

El Deportivo llega a la cita después de seis jornadas sin ganar. La dinámica ha puesto sobre la mesa problemas que no terminan de encontrar solución: fragilidad defensiva, errores individuales que penalizan demasiado y una preocupante falta de eficacia de cara a portería.

No se trata únicamente de que los resultados no acompañen. El problema es que algunos de esos defectos se repiten y empiezan a convertirse en una costumbre. El equipo blanquiazul necesita recuperar la seguridad que mostró durante el inicio del campeonato, cuando parecía capaz de sostener los partidos y competir con personalidad.

La última actuación frente al Atlético de Madrid dejó, al menos, motivos para pensar que el grupo todavía tiene margen de reacción. El Deportivo acarició el empate en el Metropolitano y volvió a mostrar capacidad para discutirle el partido a un rival de entidad. Ahora necesita trasladar esa competitividad a Riazor y convertir las buenas sensaciones en puntos.

La cita tiene, además, un valor añadido: después del encuentro ante Osasuna llegarán dos desplazamientos consecutivos y un nuevo parón internacional. El conjunto herculino afronta, por tanto, una oportunidad importante para marcharse a ese tramo del calendario con una victoria que alivie la presión y permita trabajar desde otro estado de ánimo.

Osasuna, por su parte, tampoco llega en una situación especialmente cómoda. Ha perdido cinco de sus últimos siete partidos ligueros y acumula dudas después de una etapa de resultados decepcionantes. Su balance ofensivo tampoco invita al optimismo: ha marcado diez goles en Liga y siete llevan la firma de un único futbolista, Ante Budimir.

El regreso de Arrasate pretende devolverle al equipo las señas de identidad que lo hicieron reconocible durante su anterior etapa. Presión, intensidad, orden y verticalidad por las bandas son algunos de los ingredientes que el técnico quiere recuperar.

Antonio Hidalgo sabe lo que puede encontrarse. «Los equipos de Jagoba te llevan al límite, te estresan mucho. No conceden demasiado y él les da ese plus», explicó el entrenador deportivista. El mensaje deja claro que el Dépor tendrá que estar preparado para un encuentro exigente, en el que perder balones en zonas comprometidas puede convertirse en una invitación al peligro rojillo.

Aubameyang, la esperanza para recuperar el gol

Uno de los grandes nombres propios de la previa es Pierre-Emerick Aubameyang. El delantero gabonés lleva cinco semanas alejado de los terrenos de juego después de pasar por el quirófano para reparar un problema en el menisco. Su regreso estaba previsto para noviembre, pero su evolución ha sido positiva y ya ha completado varias sesiones de entrenamiento junto al resto de sus compañeros.

Aubameyang ha regresado a los entrenamientos hace unos días. Foto de As

Su presencia en la convocatoria no está descartada. Hidalgo ha preferido mantener la cautela y dejar que sean las sensaciones del propio futbolista las que determinen cuándo puede regresar a la competición. «Va dando pasos adelante. Veremos sus sensaciones», explicó el técnico, que también dejó claro que no piensa correr riesgos innecesarios: «No vamos a cometer ningún tipo de locura».

La vuelta de Aubameyang sería una noticia especialmente importante para un equipo que está echando en falta su capacidad para convertir las ocasiones en goles. Durante su ausencia, el Deportivo ha evidenciado problemas en la finalización y ha perdido una de sus principales referencias ofensivas.

Eso no significa que el gabonés vaya a aparecer directamente en el once. Todo apunta a que, incluso entrando en la convocatoria, su participación podría ser progresiva. Su recuperación es una buena noticia, pero Hidalgo necesita que el delantero vuelva en condiciones de ayudar de verdad al equipo.

Mientras tanto, el puesto de referencia ofensiva parece tener dueño. Bil Nsongo apunta a repetir en la punta de ataque después de marcar ante el Levante. El delantero está trabajando para reivindicarse y ofrece un perfil incómodo para cualquier defensa por su capacidad de pelea y su insistencia. Su trabajo no siempre se traduce en goles, pero sí permite al equipo encontrar una referencia a la que buscar cuando necesita ganar metros.

Las ausencias siguen condicionando las alternativas del entrenador. Bright Ede, Marc Casadó y Zakaria Eddahchouri continúan fuera de los planes para este encuentro. La recuperación de Aubameyang, por tanto, sería un refuerzo importante para una parcela ofensiva que necesita recuperar efectivos y, sobre todo, puntería.

Amatucci vuelve a Riazor: una pieza imprescindible para Hidalgo

Otro de los regresos que merece especial atención es el de Lorenzo Amatucci. El centrocampista italiano volverá a jugar como local con el Deportivo aproximadamente mes y medio después de su última aparición ante la afición blanquiazul, el pasado 16 de septiembre.

Amatucci vuelve después de cumplir un partido de sanción. Foto de DXT.

Su ausencia tuvo varios capítulos. Primero llegaron unas molestias musculares en el abductor que le obligaron a descansar durante más de tres semanas. Después se perdió el encuentro ante el Betis y pasó el parón de selecciones sin competir. Su regreso se produjo en Anoeta, el 11 de octubre, cuando entró en el minuto 57 con el Deportivo perdiendo por 3-0.

Aquel partido terminó con una remontada que se quedó a las puertas de completarse. El Dépor llegó a situarse 3-2, pero Amatucci fue expulsado con roja directa en el minuto 90 después de cometer una falta como último hombre para evitar una contra rival. La sanción le impidió jugar el siguiente encuentro liguero en Riazor, frente al Levante.

Ahora vuelve a estar disponible y su presencia puede resultar decisiva para recuperar el control del centro del campo.

Los números explican por qué es uno de los futbolistas más importantes para Antonio Hidalgo. El italiano ha disputado 657 minutos y solamente cuatro jugadores han participado más que él: Leo Román, Giacomo Quagliata, Mario Soriano y Bil Nsongo. En las siete primeras jornadas fue titular indiscutible y el equipo únicamente encajó una derrota durante ese tramo.

Su aportación va mucho más allá de la recuperación de balones. Amatucci recorre una media de once kilómetros por partido, participa en 63,4 acciones por encuentro y presenta una precisión de pase del 90 %. Completa 44,6 pases por cita, casi la mitad de ellos en campo contrario. También suma 3,5 recuperaciones, 2,6 intercepciones y 2,4 despejes por partido, además de ganar la mitad de sus duelos.

Son estadísticas que ayudan a entender su importancia en el funcionamiento colectivo. Su capacidad para ordenar el juego, aparecer en diferentes zonas y ofrecer continuidad con balón lo convierte en un futbolista fundamental para un Deportivo que necesita recuperar la estabilidad.

Su sociedad con Mario Soriano es otra de las buenas noticias para Riazor. Ambos son centrocampistas de poca envergadura física, pero han demostrado que pueden sostener la medular de un equipo de Primera División. La conexión entre los dos será especialmente importante ante un Osasuna que quiere imponer intensidad y acumular futbolistas alrededor del balón.

Las dudas de Hidalgo para construir el once

La alineación del Deportivo presenta algunas incógnitas, aunque el entrenador tiene una base bastante definida. La portería parece reservada para Leo Román. Ni siquiera la buena actuación de Ferllo en el partido de Copa del Rey ante el Auriense parece amenazar su condición de titular.

En defensa, José María Giménez y Giacomo Quagliata parten como piezas fijas. La actuación de Miguel Loureiro en el Metropolitano le ha permitido ganar ventaja para acompañar al uruguayo en el eje de la zaga, aunque Lucas Noubi también espera su oportunidad. El joven central fue titular en Copa después de cinco jornadas sin minutos en Liga y quiere aprovechar cualquier opción.

La banda derecha es otro de los focos de atención. Altimira dejó buenas sensaciones ante el Atlético y podría repetir, mientras que Ximo volvió a jugar en Copa y demostró que sigue siendo un futbolista importante por ese costado. La elección dependerá de las necesidades tácticas de Hidalgo y del dibujo que quiera utilizar.

En el centro del campo, Diego Villares, Lorenzo Amatucci y Mario Soriano parecen tener muchas opciones de compartir protagonismo. Yeremay Hernández debería actuar por delante, aportando desequilibrio y creatividad en los últimos metros.

La plaza de la banda derecha es la que más alternativas ofrece. David Mella, Luismi Cruz, Adama Traoré y Noé Carrillo aspiran a tener minutos, aunque con perfiles y funciones diferentes. Adama está reclamando una oportunidad como titular después de sus buenas apariciones desde el banquillo. Su velocidad y capacidad para desbordar pueden aportar una solución diferente, mientras que Luismi ofrece más posibilidades de juego interior y asociación en el último tercio.

Villares también podría necesitar descanso después de acumular muchos minutos y ser el único futbolista que repitió en el once ante el Auriense. No parece, sin embargo, que Hidalgo vaya a prescindir fácilmente de su capitán.

En la delantera, Bil Nsongo parte con ventaja. La incógnita se encuentra en saber si Aubameyang estará finalmente disponible para entrar en la convocatoria y comenzar a recuperar sensaciones competitivas.

Un posible once del Deportivo: Leo Román; Altimira, Giménez, Miguel Loureiro, Quagliata; Luismi Cruz, Villares, Amatucci, Mario Soriano; Yeremay y Bil Nsongo.

Es una de las alineaciones posibles, no una confirmación de los elegidos por Antonio Hidalgo. Las principales alternativas pasan por la entrada de Lucas Noubi en defensa y de Adama Traoré o Luismi Cruz en la banda derecha.

Osasuna vuelve a confiar en Arrasate para recuperar su identidad

El rival que visita Riazor llega en plena reconstrucción. La situación actual de Osasuna contrasta con la que vivió hace apenas unos años, cuando consiguió una de las mejores temporadas de su historia reciente.

En 2023 alcanzó la séptima posición en Liga y obtuvo la clasificación para la UEFA Conference League. La aventura europea terminó pronto, con la eliminación en la fase previa ante el Brujas, y después llegó un periodo de resultados menos brillantes: undécimo puesto en la temporada 2023-24 y noveno en la siguiente.

La pasada campaña, además, el equipo llegó a verse demasiado cerca de la zona de descenso. Lo que parecía una temporada tranquila terminó convirtiéndose en un susto importante para una entidad que se había acostumbrado a competir con cierta estabilidad en Primera.

La marcha de Jagoba Arrasate en 2024 abrió un periodo de cambios. Vicente Moreno y Alessio Lissi tampoco consiguieron consolidar un proyecto duradero, y este curso la responsabilidad recayó en Luis Miguel Ramis. El inicio no fue malo: Osasuna sumó siete puntos de nueve posibles tras ganar al Celta y al Getafe, pero después entró en una espiral negativa.

Braulio Vázquez anunció su marcha el 13 de septiembre para incorporarse al Valencia. Un mes después, el 12 de octubre, Ramis fue destituido tras perder por 5-2 contra el Betis y encadenar un punto de quince posibles.

La directiva rojilla confió entonces la reconstrucción a Cata, que consiguió convencer a Arrasate para regresar al banquillo. El técnico explicó su decisión con una frase que resume su compromiso con el club: «Siento que Osasuna me necesita y siento que puedo ayudar».

Jasoba Arrasate. Foto de El País

Su nueva etapa comenzó con una victoria frente al Racing por 2-0. Después llegó la derrota por el mismo resultado ante el Sevilla. En Copa del Rey, Osasuna consiguió también el pase a la siguiente ronda después de golear al Calatayud.

El partido de Riazor será, por tanto, una nueva prueba para un entrenador que quiere recuperar las señas de identidad que hicieron competitivo al equipo durante su anterior ciclo. Con un 4-2-3-1 como estructura de referencia, Arrasate busca recuperar la presión adelantada, el trabajo colectivo y la verticalidad por los costados.

Budimir, el peligro que no puede permitirse el Deportivo

Hay un nombre que sobresale por encima del resto en el análisis de Osasuna: Ante Budimir. El delantero croata es la principal amenaza ofensiva del equipo y concentra buena parte de su producción goleadora.

Budimir marca al Girona. Foto de El Periódico.

Sus números son contundentes: ha marcado siete de los diez goles que Osasuna lleva en Liga, lo que representa el 70 % de la producción total del conjunto navarro. Además, ha visto portería en tres de sus últimos cuatro encuentros.

A sus 35 años, Budimir sigue siendo un delantero de enorme importancia. Mide 1,90 metros, domina el juego aéreo, sabe fijar a los centrales y tiene instinto para encontrar espacios dentro del área. Es la referencia del juego directo rojillo y obliga a los defensas rivales a mantener una vigilancia constante.

Para el Deportivo será una prueba de máxima exigencia. Los problemas defensivos de las últimas semanas convierten el duelo con el croata en uno de los grandes desafíos del encuentro. Los centrales tendrán que imponerse en los duelos, proteger el área y evitar que Osasuna encuentre situaciones cómodas para buscar a su delantero.

El equipo navarro dispone de más argumentos ofensivos, pero ninguno tiene ahora mismo la trascendencia de Budimir.

Un recorrido por las piezas del equipo rojillo

La plantilla de Osasuna mezcla futbolistas experimentados, jugadores formados en Tajonar y algunas incorporaciones que todavía buscan su mejor versión.

En la portería está Aitor Fernández, de 35 años, que ha conseguido hacerse con la titularidad después de comenzar el campeonato a la sombra de Sergio Herrera. Asumió el puesto en la sexta jornada y se ha mantenido como primera opción pese al cambio de entrenador. En su quinta temporada en el club, acumula 130 partidos en Primera División. Con 1,82 metros de altura, destaca especialmente por sus reflejos y agilidad.

En defensa, una de las alternativas es el joven Íñigo Arguibide, de 21 años, lateral surgido de Tajonar que destaca por su recorrido y vocación ofensiva. Ya había actuado en posiciones más adelantadas durante su formación y debutó con el primer equipo en 2024, precisamente bajo las órdenes de Arrasate.

El francés Valentin Rosier, de 30 años, ha recuperado su lugar en el lateral derecho después de superar una lesión muscular sufrida durante la pretemporada. Llegó al fútbol español de la mano del Leganés, donde dejó buenas actuaciones, y destaca por su velocidad, potencia en carrera y capacidad para imponerse en los duelos individuales.

En el centro de la defensa aparece Alejandro Catena. A sus 32 años y con 1,94 metros de altura, es un central dominante en el juego aéreo, tanto en defensa como cuando se incorpora al área rival. También dispone de una salida de balón solvente, especialmente mediante desplazamientos largos, y cuenta con un golpeo lejano capaz de generar peligro. Su rendimiento reciente, sin embargo, ha dejado algunas dudas.

A su lado puede aparecer Enzo Boyomo, central camerunés de 25 años que fue uno de los jugadores revelación de Primera la pasada temporada. Está intentando recuperar aquella versión y Arrasate trabaja para devolverle la confianza y el protagonismo.

En el lateral izquierdo, Abel Bretones, de 26 años, ofrece recorrido y profundidad. Es un futbolista capaz de recorrer toda la banda durante los noventa minutos y una de sus principales virtudes está en los centros al área. No es un jugador desconocido para el entorno deportivista: estuvo en la agenda del Dépor durante el pasado verano como posible refuerzo.

El centro del campo reúne perfiles de características diferentes. Jon Moncayola, de 28 años, es uno de los grandes referentes del vestuario y un futbolista formado en la cantera navarra. Cumple su sexta temporada en el primer equipo y destaca por su despliegue físico, su capacidad para abarcar terreno y sus conducciones hacia el área rival.

Iker Muñoz, de 24 años, ofrece un perfil más posicional. Su rigor táctico, colocación y capacidad para dar continuidad al juego mediante pases sencillos permiten equilibrar el centro del campo. Lucas Torró, de 32 años, es una alternativa de mayor corte defensivo. Con 1,90 metros de altura, destaca por su capacidad para ganar duelos y robar balones. También tiene un recuerdo especial para la afición rojilla: fue el autor del gol de Osasuna en la final de Copa del Rey de 2023 frente al Real Madrid.

Otra opción es Asier Osambela, de 22 años, futbolista de Tajonar que aporta envergadura física, recorrido y polivalencia. Con 1,86 metros de altura, tiene capacidad para abarcar mucho terreno y competir en los duelos.

Moi Gómez, de 32 años, representa la experiencia y la inteligencia táctica. Supera los 350 partidos en Primera División y ha pasado por Villarreal, Getafe, Sporting de Gijón y Huesca. Con los años ha ido retrasando su posición hasta convertirse en un centrocampista más asociativo, con buen trato de balón y capacidad para manejar el juego con ambas piernas.

En los costados destaca Rubén García, de 33 años, un futbolista de gran calidad técnica y golpeo preciso. Es uno de los encargados de las acciones a balón parado y representa una amenaza en los últimos metros, tanto por su disparo como por su capacidad para encontrar el último pase.

Jonathan Dubasin, de 26 años, llegó este verano procedente del Sporting de Gijón en una operación de cuatro millones de euros. Osasuna apostó fuerte por el atacante, aunque todavía no ha terminado de adaptarse a El Sadar. Ha sido titular en cuatro jornadas y todavía no se ha estrenado como goleador en Liga.

Raúl Moro, de 24 años, regresó al fútbol español de la mano de Osasuna después de que el club navarro pagase cinco millones de euros al Ajax. El conjunto neerlandés había desembolsado once millones por él en 2025. Una lesión en los isquiotibiales le mantuvo apartado durante el último mes, pero ya está de nuevo disponible. Es un extremo vertical y eléctrico, con capacidad para desbordar en el uno contra uno.

Kike Barja, de 29 años, ofrece velocidad, desborde y capacidad para atacar los espacios desde la banda. Es un futbolista intenso, vertical y con facilidad para buscar el área, aunque también puede desempeñarse en una posición más centrada, como segundo delantero.

En la delantera, además de Budimir, Osasuna cuenta con Raúl García de Haro, de 26 años. Es un atacante potente físicamente, con capacidad para jugar de espaldas y dar continuidad a las jugadas. Llega, además, después de haber marcado tres goles en la Copa del Rey.

El regreso de Arrasate puede cambiar el partido

El Deportivo se enfrenta a un Osasuna que todavía está buscando su mejor versión, pero que puede resultar especialmente incómodo si consigue imponer el modelo de su nuevo entrenador.

El 4-2-3-1 rojillo pretende recuperar el equilibrio entre presión y verticalidad. Dos centrocampistas con capacidad para disputar duelos, extremos que busquen profundidad y un delantero que aproveche los centros y los balones directos. Ese es el esquema que Arrasate quiere reconstruir.

La estructura defensiva apunta a mantener a Aitor Fernández bajo palos, con Bretones, Boyomo, Catena y Rosier en la retaguardia. En el centro del campo, Lucas Torró, Moi Gómez y Moncayola aparecen entre las principales opciones, mientras que Rubén García y Dubasin pueden ocupar los costados y Budimir asumir la referencia ofensiva.

El técnico también tendrá que gestionar las ausencias de Del Castillo, Aimar Oroz y Herrando. Especialmente importante es la baja de Aimar, que sufre una lesión en los isquiotibiales y no estará disponible hasta mediados de noviembre. Su ausencia ha obligado a buscar soluciones en la mediapunta, donde Moi Gómez está ganando protagonismo después de completar dos buenos partidos.

La principal amenaza de Osasuna sigue siendo su delantero croata, pero el Deportivo no puede centrar toda su atención en un solo futbolista. Las conducciones de Moncayola, el golpeo de Rubén García, los centros de Bretones y la velocidad de Raúl Moro son recursos que pueden complicar cualquier partido.

La clave estará en impedir que el conjunto navarro encuentre espacios para correr. Si el Dépor pierde el balón con demasiada facilidad, puede verse obligado a defender muchos metros y vivir demasiado cerca de su propia área. Si, por el contrario, consigue superar la primera presión y conectar con Yeremay, Mario Soriano o sus extremos, tendrá opciones de hacer daño.

Claves del partido

  1. Cortar la sangría defensiva: el Deportivo no ha dejado la portería a cero en lo que va de competición. Frenar a un ariete de la talla de Ante Budimir requerirá máxima concentración de Giménez y Loureiro.

  2. Superar la presión del rival: el libreto de Arrasate busca asfixiar la salida de balón. La capacidad de Amatucci y Soriano para girarse y dar sentido a la posesión resultará determinante.

  3. Eficacia en las áreas: la falta de acierto ha penalizado al bando herculino durante el último mes. La solidez de Nsongo y el posible impacto de Aubameyang o Adama Traoré desde el banquillo pueden decantar la balanza.

En cuanto a los enfrentamientos entre el Deportivo de La Coruña y el Club Atlético Osasuna en el Estadio ABANCA-Riazor, así como las proyecciones en las casas de apuestas para el choque de esta undécima jornada de Primera División.

 Historial de enfrentamientos en Riazor

Dominio blanquiazul: En el cómputo global de sus enfrentamientos directos, el Deportivo mantiene un balance favorable frente al cuadro rojillo, sumando 15 victorias y un total de 51 goles a favor en 36 choques oficiales.  

Fortaleza como local: Históricamente en Riazor, el bando herculino ha dominado la mayoría de los enfrentamientos en Primera División frente a Osasuna, siendo un feudo especialmente complicado de asaltar para el conjunto navarro.

Tónica reciente: Pese al dominio histórico deportivista en su feudo, Osasuna ha logrado rascar resultados competitivos en sus visitas más recientes de las últimas campañas en la máxima categoría.   

¿Qué dicen las casas de apuestas?

Según los pronósticos de probabilidad y las cuotas de las principales casas de apuestas (como Betfair o 888sport), el Deportivo parte como ligero favorito para llevarse los tres puntos como local:   

Victoria del Deportivo: ~45,8% – 46,5% de probabilidad (Cuota aproximada: 2.15).  

 Empate: ~29,4% de probabilidad (Cuota aproximada: 3.20)  

Victoria de Osasuna: ~24,8% de probabilidad (Cuota aproximada: 3.60)  

 Principales lecturas de las apuestas:

Ligera ventaja local: El factor campo en Riazor pesa en los pronósticos y posiciona al Dépor como el candidato a romper su racha sin ganar.

Partido cerrado y con pocos goles: La necesidad de asegurar la solidez defensiva en ambos banquillos hace que las cuotas apuesten por un choque ajustado en el marcador.

Ander González, el árbitro del Dépor-Osasuna: un colegiado con tendencia a las tarjetas y un recuerdo polémico en Ferrol

Jon Ander González Esteban será el encargado de dirigir esta noche el encuentro entre el Deportivo y Osasuna en Riazor. El colegiado vasco, debutante esta temporada en Primera División, presenta unos registros disciplinarios llamativos: 5,4 amarillas por partido, dos expulsiones y dos penaltis señalados en sus cinco primeras actuaciones ligueras. Además, su designación devuelve a la memoria deportivista la polémica del gol anulado a Pablo Vázquez en A Malata.

Jon Ander González. Foto de Dazn

El Deportivo no solamente tendrá que enfrentarse esta noche a Osasuna y a sus propios problemas futbolísticos. También deberá convivir con un protagonista que puede adquirir importancia en el desarrollo del encuentro: el árbitro. Jon Ander González Esteban ha sido designado por el Comité Técnico de Árbitros para dirigir el choque correspondiente a la undécima jornada de Primera División.

Su nombre no resulta completamente desconocido para el deportivismo. El colegiado vasco protagonizó una de las decisiones arbitrales más discutidas de la última etapa del Deportivo en Segunda División, cuando anuló un gol de Pablo Vázquez en el derbi frente al Racing de Ferrol disputado en A Malata durante la temporada 2024-25.

Aquel precedente, unido a sus primeras estadísticas en la máxima categoría, convierte su designación en uno de los detalles que merece la pena analizar antes de que el balón eche a rodar.

Un árbitro debutante en Primera División

Jon Ander González Esteban, de 41 años y natural de Barakaldo, pertenece al comité arbitral vasco. Su llegada a Primera División esta temporada supone el reconocimiento a una trayectoria prolongada en categorías inferiores.

Antes de alcanzar la élite, acumuló ocho años de experiencia en Segunda B y otros siete en Segunda División. Es, por tanto, un colegiado con un recorrido considerable en el fútbol profesional, aunque todavía está construyendo su historial en la máxima categoría.

La temporada 2026-27 es su primera experiencia como árbitro principal en Primera División. La adaptación a la categoría supone un nuevo desafío, tanto por el nivel de los futbolistas como por la repercusión que adquieren las decisiones arbitrales en una competición donde cada punto tiene una importancia enorme.

Sus números: 5,4 amarillas por encuentro

Uno de los aspectos más interesantes del análisis de González Esteban está en sus estadísticas disciplinarias. Sus primeros cinco partidos en Primera División muestran una media de amonestaciones superior a la referencia general de la competición.

Los números de Jon Ander González Esteban en Primera División

5,4 amarillas por partido

0,4 rojas por partido

23,6 Faltas por encuentro

0,4 Penaltis por partido

27 amarillas

2 Rojas

2 Penaltis

Los 5,4 cartulinas amarillas por encuentro contrastan con las 4,54 de media que registra la competición en la fuente estadística consultada. Es decir, sus partidos están dejando un volumen de amonestaciones relativamente elevado.

Sin embargo, hay un matiz importante: su promedio de faltas es de 23,6 por encuentro. Esto invita a no definirlo simplemente como un árbitro que interrumpe constantemente el juego. Sus cifras reflejan que, en sus primeras actuaciones, ha combinado un volumen de infracciones moderado con una cifra considerable de amonestaciones.

También llaman la atención las dos expulsiones registradas en cinco encuentros y los dos penaltis señalados. Son cifras que deben interpretarse con cautela, porque la muestra es todavía pequeña, pero sí muestran que no han faltado decisiones disciplinarias y situaciones importantes en sus primeros arbitrajes en Primera.

Un historial de partidos con bastantes tarjetas

Repasar sus cinco encuentros permite entender mejor de dónde sale esa media de 5,4 amarillas.

Jornada

Partido

Amarillas

Rojas

1

Valencia-Betis

3

0

3

Osasuna-Getafe

9

0

5

Levante-Barcelona

2

0

7

Espanyol-Elche

4

1

9

Getafe-Rayo

9

1


Hay dos encuentros especialmente llamativos: Osasuna-Getafe y Getafe-Rayo, ambos con nueve amarillas. En el segundo, además, hubo una expulsión.

El partido entre rojillos y madrileños resulta particularmente interesante para el análisis de la cita de esta noche. González Esteban ya arbitró a Osasuna esta temporada y aquel encuentro terminó con nueve amonestaciones, un penalti y 31 faltas señaladas.

Es un antecedente que invita a prestar atención a la intensidad con la que el equipo navarro plantea sus encuentros. No significa que el Deportivo vaya a vivir necesariamente un partido semejante, pero sí demuestra que el colegiado ya ha dirigido un encuentro de Osasuna con una elevada carga disciplinaria.

Por otra parte, sus estadísticas reflejan una mayor concentración de tarjetas en las segundas partes: 3,2 de media frente a las 2,2 de la primera mitad. El dato resulta especialmente interesante en un partido que puede llegar a sus últimos minutos con mucha tensión si el marcador permanece ajustado.

El recuerdo de A Malata: el gol anulado a Pablo Vázquez

El nombre de González Esteban trae recuerdos poco agradables a una parte de la afición deportivista.

Durante la temporada 2024-25, el colegiado dirigió el encuentro entre el Racing de Ferrol y el Deportivo disputado en A Malata. En aquel partido, el árbitro anuló un tanto de Pablo Vázquez después de apreciar un bloqueo sobre Puric.

La jugada llegó tras una mala salida del guardameta Yoel Rodríguez y el gol parecía inicialmente válido para los intereses blanquiazules. El propio Pablo Vázquez explicó posteriormente que el colegiado le había comunicado que había señalado un bloqueo a Puric.

La decisión generó un importante malestar en el entorno deportivista, especialmente por la ausencia de una intervención del VAR que invitase al árbitro a revisar la acción.

Aquel partido terminó, pese a todo, con victoria del Dépor por 0-1 gracias a un tanto de Yeremay. El resultado positivo no evitó que la jugada quedase grabada en la memoria de muchos aficionados herculinos.

No se puede utilizar una decisión polémica como prueba de una tendencia arbitral, ni trasladar automáticamente aquella actuación al encuentro de esta noche. Pero sí es evidente que el precedente añade un componente de interés a la designación.

¿Cómo le ha ido a González Esteban con el Deportivo?

El colegiado vasco ha dirigido al Deportivo en cuatro ocasiones antes de este encuentro.

El balance de esos precedentes es el siguiente:

  • Una victoria blanquiazul, precisamente en el encuentro frente al Racing de Ferrol en A Malata.

  • Dos empates, ante el Huesca y el Almería.

  • Una derrota, frente al Racing de Santander.

Todos esos encuentros correspondieron a la etapa del Deportivo en Segunda División. El partido frente a Osasuna será, por tanto, su primera experiencia dirigiendo al equipo herculino en Primera División.

Es un historial demasiado reducido para extraer conclusiones sobre una posible tendencia favorable o desfavorable al Deportivo. Los resultados, además, dependen de multitud de factores que van mucho más allá del árbitro.

Lo que sí merece atención es que el colegiado conoce al conjunto blanquiazul y ya ha vivido partidos con una carga emocional importante para sus aficionados.

Deportivo y Osasuna: dos equipos con realidades disciplinarias diferentes

También resulta interesante comparar los números disciplinarios de los dos contendientes antes del encuentro.

Los datos acumulados de las diez primeras jornadas reflejan diferencias apreciables:

Estadística

Deportivo

Osasuna

Amarillas

19

26

Rojas

3

0

Faltas cometidas

123

140

LALIGA

Osasuna llega a Riazor con más infracciones y más tarjetas amarillas acumuladas. Su propuesta de presión, intensidad y agresividad en los duelos puede llevarle a cometer faltas cuando el rival consiga superar la primera línea de presión.

El Deportivo, por su parte, presenta una cifra menor de amarillas, pero ya ha sufrido tres expulsiones en las diez primeras jornadas. Este último dato merece especial atención, sobre todo teniendo en cuenta la importancia de Amatucci en la medular y la necesidad de recuperar la estabilidad defensiva.

Los blanquiazules no pueden permitirse regalar superioridades numéricas a su rival, especialmente ante un equipo que busca aprovechar las transiciones y que tiene en Budimir a una referencia ofensiva capaz de castigar cualquier desajuste.

En un partido de necesidades, las decisiones disciplinarias pueden resultar determinantes.

El equipo arbitral que acompañará a González Esteban

El colegiado vasco no estará solo en Riazor. El equipo designado para el encuentro está compuesto por los siguientes profesionales:

Función

Árbitro

Árbitro principal

Jon Ander González Esteban

Asistente 1

Carlos Álvarez Fernández

Asistente 2

Judit Romano García

Cuarto árbitro

Álvaro Juncal Moreira

VAR

Raúl Martín González Francés

AVAR

Valentín Pizarro Gómez

La presencia de Raúl Martín González Francés en el VAR será especialmente relevante para las acciones que requieran revisión bajo el protocolo establecido: goles, penaltis, tarjetas rojas directas e identidad equivocada.

Después del precedente de A Malata, el funcionamiento del equipo arbitral y la comunicación entre el colegiado principal y la sala de vídeo estarán también bajo la atención de la afición deportivista.

Las claves arbitrales del Dépor-Osasuna

Hay varios aspectos del encuentro que pueden poner a prueba a González Esteban.

1. La presión de Osasuna. El conjunto navarro quiere recuperar la intensidad que caracterizó al equipo durante la anterior etapa de Arrasate. Esa presión puede generar duelos, contactos y faltas tácticas. La manera en la que el árbitro interprete esas acciones será importante para evitar que el partido se convierta en una sucesión de interrupciones.

2. Las transiciones del Deportivo. Yeremay, Mella y Adama Traoré tienen capacidad para superar rivales en velocidad. Osasuna puede verse obligado a frenar algunas de esas carreras mediante faltas. Será importante comprobar dónde establece el colegiado el límite entre una acción de juego y una infracción merecedora de amonestación.

3. La batalla en el centro del campo. Amatucci, Mario Soriano, Villares, Moncayola y Lucas Torró pueden protagonizar numerosos duelos. El criterio con las entradas, los agarrones y las interrupciones de ataques prometedores tendrá influencia en el desarrollo del juego.

4. Las áreas. Budimir es una referencia peligrosa en el juego aéreo y el Deportivo necesita recuperar su seguridad defensiva. Los agarrones, contactos y posibles acciones de penalti exigirán una interpretación precisa. También será importante la coordinación con el VAR.

5. La gestión de la segunda parte. Sus registros muestran una mayor concentración de tarjetas después del descanso. Si el resultado permanece ajustado y aumentan los nervios, González Esteban deberá controlar el encuentro sin permitir que la tensión se apodere del partido.

Un arbitraje bajo la lupa, pero sin prejuicios

La designación de Jon Ander González Esteban presenta suficientes elementos de interés para seguir con atención su actuación en Riazor. Sus cifras de tarjetas son elevadas, ha señalado dos penaltis y ha mostrado dos tarjetas rojas en sus cinco primeros encuentros en Primera División. Además, ya ha dirigido a Osasuna esta temporada en un partido especialmente cargado de amonestaciones.

El recuerdo de A Malata añade un ingrediente emocional para el deportivismo, pero no debería condicionar el análisis previo del encuentro. Una decisión discutida hace dos temporadas no determina lo que sucederá esta noche.

El Deportivo tiene que concentrarse en lo que depende de sus futbolistas: evitar errores, competir con intensidad, aprovechar las ocasiones y mantener la disciplina. Con tres expulsiones acumuladas en diez jornadas, no puede permitirse volver a quedarse con un jugador menos.

Y Osasuna tampoco debería confiarse. El colegiado ha demostrado que sus encuentros pueden terminar con un número importante de amonestaciones y que no tiene reparos en tomar decisiones disciplinarias de peso.

Esta noche, Riazor espera que el protagonismo recaiga en los futbolistas y que el arbitraje pase lo más inadvertido posible. Porque el Dépor ya tiene suficientes fantasmas que espantar como para añadir uno más a la colección.

La afición herculina quiere hablar de fútbol, de goles y de una victoria que cambie la dinámica. Que el árbitro sea un mero espectador de esa historia sería, probablemente, la mejor noticia.

Nota estadística: las cifras de González Esteban en Primera División corresponden a cinco encuentros, una muestra todavía pequeña. No permiten establecer por sí solas un patrón definitivo sobre su criterio arbitral ni anticipar cuántas tarjetas mostrará ante el Deportivo.

Riazor, el lugar donde empezar a cambiar la historia

El Deportivo regresa a su estadio con una responsabilidad evidente. La clasificación presenta a dos equipos igualados a once puntos, pero la necesidad de los blanquiazules es inmediata. No basta con competir bien durante algunos minutos, ni con quedarse cerca de una remontada o mostrar buenas sensaciones en el tramo final. El equipo necesita ganar.

El encuentro también puede servir para recuperar a futbolistas importantes. La vuelta de Amatucci, la posible convocatoria de Aubameyang y el crecimiento de jugadores como Adama Traoré son noticias que permiten mirar al futuro con algo más de optimismo.

La Copa del Rey dejó buenas actuaciones de Adama, Asp-Jensen y Noé Carrillo, que aprovecharon sus oportunidades para reivindicarse. Hidalgo tiene ahora más argumentos para tomar decisiones y repartir responsabilidades en una plantilla que necesita respuestas.

Enfrente tendrá a un Osasuna que también busca su propio punto de inflexión. Arrasate ha regresado para recuperar una identidad que el club considera fundamental y quiere empezar a construirla también lejos de Pamplona. La derrota en Sevilla recordó que el trabajo todavía está lejos de completarse, pero su presencia en el banquillo añade un componente competitivo a la visita rojilla.

El Deportivo no puede permitirse conceder demasiadas facilidades. Budimir está en un momento goleador importante, Osasuna busca recuperar su presión y Riazor debe convertirse en el escenario donde los blanquiazules vuelvan a sentirse fuertes.

Esta noche no habrá que buscar monstruos debajo de la cama. Los fantasmas del Dépor son bastante más reconocibles: los goles encajados, las ocasiones perdonadas, los errores que cuestan puntos y una racha de seis partidos sin ganar que ya pesa demasiado.

Pero también hay motivos para creer que la historia puede cambiar. Amatucci vuelve a la medular, Bil Nsongo quiere seguir reivindicándose, Yeremay puede aportar la chispa que necesita el ataque y Aubameyang se acerca al regreso. El equipo tiene piezas para reaccionar y una afición que espera una señal.

El balón echará a rodar a las nueve de la noche. Será el momento de dejar atrás las pesadillas, recuperar la contundencia y demostrar que Riazor sigue siendo un lugar donde el Deportivo puede hacerse fuerte.

Porque la noche de los vivos y los muertos ya pasó, pero el Dépor todavía tiene que enterrar sus propios fantasmas. Y no hay mejor manera de empezar que sumando tres puntos ante Osasuna.



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