Una rama cae en la Plaza de España y la alcaldesa nos descubre que, para ella, los árboles y las ciudades parecen tener una relación complicada
Hay frases que uno lee y necesita volver atrás para comprobar que realmente las ha leído bien.
Después de que una gran rama cayese en la Plaza de España, afortunadamente sin provocar una tragedia, la alcaldesa Inés Rey, salió a defender la necesidad de talar árboles cuando exista riesgo.
Hasta ahí, nada especialmente polémico. Si un árbol supone un peligro real, habrá que actuar.
El problema empieza cuando la alcaldesa pronuncia aquello de que «el hábitat natural de los árboles no son las ciudades».
¿Perdón?
Entonces, ¿qué hacemos con los árboles que llevan décadas formando parte de nuestras plazas, calles y jardines? ¿Los consideramos okupas vegetales? ¿Les damos un plazo para abandonar el término municipal?
Porque uno empieza a sospechar que en María Pita existe algún tipo de unidad especial de localización y exterminio de árboles grandes.
«¿De verdad alguien cree que somos arboricidas?»
La propia alcaldesa se hizo la pregunta:
«¿De verdad alguien cree que somos arboricidas?»
Hombre, alcaldesa, nosotros no sabemos si son arboricidas.
Pero si cada vez que un árbol da un susto la primera solución que aparece es la motosierra, normal que a alguno le entren dudas.
Rey explica que los árboles son seres vivos, que nacen, crecen y mueren ... o desaparecen cuando Inés decide como la Reina de Picas ordenar que les coooortennn el tronco.
| Ejemplar talado en la Plaza de Ourense. Foto de La Voz de Galicia. |
Y precisamente por eso, cuando hablamos de árboles urbanos, quizá la cuestión no debería reducirse a «hay riesgo → se tala», sino a algo bastante más complejo: conservación, mantenimiento, diagnóstico, poda preventiva, tratamientos, sustitución cuando sea imprescindible y planificación del arbolado urbano.
Porque si la respuesta municipal termina siendo siempre «ante el mínimo riesgo, lo voy a talar», el futuro de algunas calles coruñesas puede acabar siendo espectacular: mucho cemento, mucho granito y algún árbol recién plantado con un tutor al lado.
Y entonces aparece la Plaza de España
La ironía es que el episodio de la Plaza de España añade todavía más leña —nunca mejor dicho— al debate.
Según los testimonios recogidos tras el incidente, no era la primera vez que se producía una caída en ese entorno. Los responsables de la Pulpeira de Melide aseguran que aproximadamente un mes antes ya había caído una rama y que el problema venía de atrás.
| Rama caída en La Plaza de España. Foto de La Voz de Galicia. |
Incluso señalan que durante el invierno el entorno del ejemplar había sido vallado por motivos de seguridad.
Y aquí aparece la pregunta que debería hacerse cualquier vecino:
Si un árbol presenta problemas conocidos, ¿por qué llegamos a esperar a que una rama caiga sobre una terraza llena de gente para volver a hablar de talarlo?
Porque una cosa es defender la tala cuando realmente no existe otra alternativa.
Y otra es que tengamos que esperar al susto para actuar.
Y esta vez casi le toca a un niño
La escena pudo haber sido mucho peor. El árbol cayó en una zona frecuentada por familias y, según los testimonios publicados, varios niños que jugaban cerca tuvieron que esquivar el ejemplar.
No hubo una tragedia. Y eso es precisamente lo importante. Pero tampoco deberíamos convertir cada incidente en una justificación automática para eliminar árboles.
La seguridad y el arbolado urbano no deberían ser enemigos.
Una ciudad necesita árboles. Necesita sombra. Necesita vegetación. Necesita ejemplares adultos capaces de proporcionar beneficios que un arbolito recién plantado tardará décadas en ofrecer y Koruña, con sus plazas, parques y calles, debería presumir de ellos.
¿Trauma con los árboles?
En Koruña Rabuña nos gusta hacer preguntas incómodas, así que ahí va:
¿Tiene Inés Rey algún problema con los árboles grandes?
¿Le dan miedo?
¿Le parecen demasiado grandes?
¿Preferiría una ciudad llena de arbolitos jóvenes o bonsais perfectamente controlables?
¿Cobra la alcaldesa alguna comisión de una empresa maderera o de leñadores? ¿Se lleva algún beneficio por arbolito plantado en sustitución de todos los que se va cargando?
No lo sabemos.
Y, evidentemente, no vamos a diagnosticar traumas arbóreos a nadie ni chanchullos con viveros.
Pero sí podemos decir algo: si cada vez que un árbol genera un problema la conversación acaba hablando de tala, mientras que cuando se plantan nuevos ejemplares se presenta como una gran solución, estamos ante una política de arbolado que merece bastante más debate.
Porque plantar diez árboles jóvenes no compensa automáticamente perder uno adulto.
La motosierra no puede ser el plan de gestión
La alcaldesa asegura que los árboles se revisan, se podan y se talan «cuando no queda más remedio».
Perfecto.
Entonces lo que queremos saber es muy sencillo:
¿Qué criterios utiliza el Ayuntamiento para decidir cuándo «no queda más remedio»?
¿Cuántos árboles se han talado en Koruña en los últimos años?
¿Cuántos se han sustituido?
¿Cuántos ejemplares adultos están actualmente catalogados como de riesgo o en mal estado?
¿Cuánto tiempo pasa desde que se detecta un problema hasta que se interviene?
Y, sobre todo:
¿Cuántos árboles podrían salvarse con un mantenimiento adecuado antes de llegar a la motosierra?
Porque discutir sobre árboles no consiste en decir «árbol sí» o «árbol no».
Consiste en decidir qué ciudad queremos dentro de veinte, treinta o cincuenta años.
🌿 Koruña necesita árboles, alcaldesa
Los árboles no son mobiliario urbano.
No se compran hoy y se sustituyen mañana.
Un árbol adulto es el resultado de décadas de crecimiento y forma parte de la identidad de una ciudad.
Por eso, desde Koruña Rabuña, no pedimos que se mantenga un árbol que pueda caer sobre una persona.
Pedimos que se haga todo lo posible para que la tala sea realmente el último recurso.
Y, sobre todo, que después de cada incidente no tengamos que escuchar que los árboles «no son propios de las ciudades».
Porque, alcaldesa, con todo el cariño: los árboles llevan muchísimo más tiempo siendo vecinos de Koruña que muchos de nosotros.
Y algunos, además, tienen bastante más paciencia.
Atentos a las próximas acciones de la alcaldesa arboricida...
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