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sábado, 12 de septiembre de 2026

¡Atención en el banco! Los árboles secos atacan de nuevo y la motosierra de Inés Rey ya calienta en la banda

 A ver cómo le explicamos esto a la gente de fuera sin que piensen que vivimos en Jumanji. Si la semana pasada en el Campo da Leña una rama casi deja fuera de juego al de la Pulpeira de Melide, este viernes la calle Barcelona vivió su propio capítulo de película de acción. Un hombre de 61 años y su madre de 82 estaban tranquilamente «tomando el fresco» en un banco a la altura del número 37 —después de comer, como manda la tradición koruñesa— cuando un árbol visiblemente seco decidió que era un excelente momento para partirse por la mitad.

El hombre, demostrando unos reflejos de superhéroe que ni en Marvel, se lanzó sobre su madre para hacerle de escudo humano. ¿Resultado? Un susto de muerte para la señora, una brecha en la cabeza para el hijo, golpes por todo el cuerpo y ambos en observación en el Chuac. «Menos mal, dentro de lo malo...», decían en la familia. Y tanto: de milagro no estamos hablando de una desgracia gorda en plena arteria peatonal.

Árbol caído sobre el banco donde descansaba un hombre de 61 años con su madre de 82.
Foto de La Voz de Galicia

La Reina de Picas y su hábitat natural

Pero lo mejor de todo esto no es que los árboles coruñeses estén cayendo como fichas de dominó sin que haga falta ni que sople el viento. Lo verdaderamente fascinante es la teoría filosófico-botánica de nuestra alcaldesa, Inés Rey. Tras el susto de la Plaza de España, la regidora soltó una frase de esas que hay que leer tres veces con gafas de sol: «El hábitat natural de los árboles no son las ciudades».

¡Toma ya! Resulta que los árboles de Koruña no son patrimonio verde; son okupas vegetales. Mañana mismo les llega la orden de desahucio de María Pita.

Ante semejante despliegue de sabiduría, a la alcaldesa solo le faltó salir con el megáfono al balcón de la Plaza de María Pita al grito de «¡Que les corten el tronco!», muy al estilo Reina de Picas en Alicia en el país de las maravillas. Inés nos asegura que ellos no son «arboricidas» y que los árboles son seres vivos que nacen, crecen y mueren... o que palman cuando a ella le entra el pánico y manda llamar a la brigada de la motosierra.

¿Mantenimiento preventivo? No, mejor serrar

Lo que nos preguntamos en Koruña Rabuña es bastante sencillo: ¿de verdad la única política de arbolado urbano en esta ciudad es esperar a que una rama le abra la cabeza a un vecino para luego talar el árbol entero?

En el Campo da Leña el árbol ya estaba vallado en invierno y acabó cayendo sobre una terraza. En la calle Barcelona el ejemplar llevaba tiempo más seco que la mojama y se vino abajo un viernes a las cuatro de la tarde. Pero no pasa nada: la solución municipal siempre es plantar diez arbolitos recién nacidos con un palo al lado que tardarán 40 años en dar la sombra que nos acaban de quitar.

No sabemos si en el Concello tienen algún trauma infantil con los robles, si les dan miedo los eucaliptos grandes o si hay un contrato secreto con una empresa de leñadores para dejar las calles con más granito y menos verde. Lo que sí sabemos es que, entre los coches, los andamios y los árboles voladores, salir a dar un paseo por A Coruña requiere ahora mismo seguro de vida, casco y mucha fe.

¡Cuidadito con los bancos de la calle, coruñeses, y si veis una rama crujir... al suelo!

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