Han pasado casi 48 horas desde el histórico cañonazo en el Coliseum, pero la ciudad herculina se niega a que termine la música. La explanada de Riazor, a escasos metros del Palacio de los Deportes donde el club forjó su identidad, se convirtió ayer en el epicentro de una fiesta naranja. Alrededor de un millar de aficionados —con una abrumadora y entusiasta presencia de niños y niñas— se citaron para festejar junto a la plantilla el regreso por todo lo alto a la máxima categoría del baloncesto nacional tras tumbar al Estudiantes.
Camisetas de todas las épocas, bufandas al viento y un sol radiante en Riazor sirvieron de marco para una comunión perfecta entre equipo y afición. El mensaje colectivo quedó claro: este club no solo ha ganado una plaza en la élite; ha conquistado el corazón de la ciudad.
Un eco de la historia: La revolución del 68 renace 58 años después
Esta tremenda explosión de júbilo en la ciudad no es casualidad, sino el reflejo de un hito que llevaba más de medio siglo dormido. Según un extraordinario relato publicado por el periodista Lois Novo en el diario DXT campeón, Koruña está reviviendo con una asombrosa fidelidad su particular «revolución de la primavera del 68».
Hace exactamente 58 años y un mes, la ciudad vivió su último doble ascenso simultáneo a la máxima categoría nacional en fútbol y baloncesto masculino, una gesta que ha tenido una réplica casi exacta en este 2026:
El paralelismo del Dépor: En 1968, el Deportivo selló su ascenso a Primera División el 21 de abril, de forma matemática en la penúltima jornada y logrando el triunfo a domicilio (0-1 en Oviedo). En 2026, el Dépor repitió exactamente el mismo guion el pasado 24 de mayo: ascenso fuera de casa y en la penúltima jornada.
El paralelismo del baloncesto (Bosco y Leyma): El 5 de mayo de 1968, el histórico club Bosco lograba el primer ascenso del baloncesto masculino coruñés y gallego a la élite tras vencer en Riazor en una eliminatoria frente a un rival madrileño (el Vallehermoso). 58 años después, el 7 de junio de 2026, el Leyma Básquet Coruña calcó la hazaña: certificó su gloria en casa, en un playoff y tumbando a otro rival madrileño, el Estudiantes.
Esta feliz coincidencia histórica demuestra que la actual comunión herculina forma parte del ADN deportivo de una ciudad que, tanto en 1968 como en 2026, sabe lo que es reescribir la historia en un par de semanas.
"Nos vamos a quedar": la ambición de la plantilla
El encargado de romper el hielo fue el técnico, Carles Marco, desatando los primeros vítores de la tarde al recordar que el viaje apenas comienza:
«Esto no hubiera sido posible sin vosotros, desde el primer al último día. Espero que hayáis disfrutado, nosotros lo hemos hecho. Y el año que viene... ¡estamos en la ACB!»
Tras él, los jugadores fueron desfilando por orden de dorsal. Dídac Cuevas, ovacionado bajo el grito de "Kuko, Kuko", emocionó a los presentes al dirigirse especialmente a los más jóvenes: «Los peques sois el alma del baloncesto. Después del partido del domingo, creo que puedo decir que es el mejor año de mi vida. Ahora toca disfrutar... tuvimos una mala en ACB, pero esta vez nos vamos a quedar».
La plantilla demostró que, más allá de la pizarra, lo que ha llevado al Leyma a lo más alto es el vestuario. Caio Pacheco definió al grupo como "una familia increíble", mientras que el ala-pívot Jacobo Díaz puso la nota poética y cronológica: «Esto es un punto y aparte en el capítulo 30 de nuestra historia. La temporada que viene empieza el capítulo 31 en la Liga ACB».
Afonía, galleguismo y un emotivo recuerdo
La celebración dejó momentos divertidos y de pura identidad gallega:
El capitán sin voz: Guillem Jou protagonizó la anécdota simpática de la tarde al hablar con una evidente afonía. «Los últimos minutos del domingo fueron difíciles de gestionar», confesó entre risas.
Sentimiento local: El pívot Abdou Thiam desató la locura colectiva al confesar que ha encontrado en A Coruña "un hogar" antes de cerrar su intervención con un atronador: «¡Viva A Coruña, carallo!». Por su parte, el coruñés Santi Martínez se mostró abrumado por ver cómo el baloncesto local es cada año más grande.
Apoyo a la distancia: El momento más emotivo llegó cuando la explanada entera comenzó a corear "Dino, Dino". La plantilla al completo secundó el cántico y grabó un vídeo para enviárselo a Dino Radoncic, quien se perdió el tramo final del curso por lesión y continúa recuperándose.
Los detalles de la celebración
A la cita acudieron casi todos los protagonistas de la gesta, acompañados por el cuerpo médico, el director deportivo Charlie Uzal y la infaltable mascota Leymita, la auténtica estrella para el público infantil.
| Datos clave del evento | Detalles |
| Asistencia aproximada | ~1.000 aficionados (alta presencia infantil). |
| Ausencias justificadas | Joe Cremo y Jorge Carreira (motivos personales); Carlos Varela y Macachi Braz (concentrados con sus selecciones). |
| Próxima cita | Septiembre, listos para el inicio de la Liga ACB. |
El Leyma Coruña ha cerrado con letras de oro el capítulo 30 de su historia. La masa social no para de crecer y el Coliseum ya calienta motores. En septiembre, más, mejor y, sobre todo, entre los más grandes del baloncesto español. ¡Enhorabuena, Coruña!
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