Poco fútbol en el España - Irak que acabó 1 a 1 en la tarde del jueves. Lo que se suponía que debía ser una fiesta de despedida en Riazor antes del Mundial 2026 se convirtió en un trámite gris, aburrido y cargado de frustración. España empató 1-1 contra Irak, un rival claramente inferior en jerarquía, y lo peor no fue el resultado en sí, sino el poco fútbol exhibido y la evidente ausencia de los titulares más importantes.
| Pachanga en Riazor entre España e Irák. |
¿Para qué sirve un amistoso de preparación si no ves al equipo que realmente competirá en el Mundial? Se probó a “secundarios” y suplentes que, en líneas generales, no estuvieron a la altura. El juego fue previsible, lento en la circulación, sin profundidad por bandas y sin esa verticalidad que caracteriza a la España campeona de Europa. Irak, bien plantado y con garra, se llevó un punto merecido y dejó en evidencia que la Roja, sin sus pilares, es un equipo mortal y plano.Un partido plano y sin ideasHubo posesión, sí, pero huera. Pocos remates a puerta, cero magia en el último tercio y una sensación constante de que el partido se jugaba a medio gas. Los cambios en el descanso intentaron dar algo de aire fresco, pero el fútbol siguió siendo espeso. Nada que ver con la selección brillante y vertical que ilusionó en la Eurocopa.
Este resultado y, sobre todo, esta imagen descafeinada generan más dudas que certezas a pocas semanas del debut mundialista. Históricamente, España no ha levantado grandes trofeos tras preparaciones flojas en amistosos. Y aquí no solo faltó victoria: faltó intensidad, faltó creatividad y faltó el equipo de verdad.
En resumen, una noche para olvidar rápidamente. Los aficionados que acudieron a Riazor, muchos desde muy lejos, merecían algo más que un trámite gris contra Irak. Esperemos que en los próximos días (y especialmente ante Perú) De la Fuente ponga sobre el campo a los que realmente mandan, porque con este fútbol... el Mundial se presenta mucho más complicado de lo que muchos esperaban.Roja, necesitamos más. Mucho más.
Lo que realmente importó en Riazor no fue el partido… sino lo que lo rodeó.El fútbol sobre el césped fue gris, plano y decepcionante, como ya comentamos. Pero la noche del 4 de junio en A Coruña dejó dos grandes protagonistas fuera del terreno de juego que salvaron (y mucho) la velada: la emotiva interpretación del himno de España por la Real Banda de Gaitas de la Diputación de Ourense y la histórica y polémica asistencia al estadio.El himno que nadie olvidaráMientras el partido dejó sensaciones frías, el himno nacional sonó como pocas veces se ha escuchado
. Cerca de 50 músicos (gaiteros y percusionistas) de la Real Banda de Gaitas de Ourense tomaron el césped de Riazor y ofrecieron una versión potente, emotiva y cargada de alma gallega que erizó la piel a todo el estadio.Espectacular himno de España 🇪🇸tocada con gaitas en Riazor.
— Sergio Fortes 🇪🇸 (@fortes_sergio) June 5, 2026
Una demostración perfecta de por qué están importante mantener nuestras costumbres regionales 🫡 pic.twitter.com/E9loJCLWps
Sin letra, sin megafonía artificial. Solo gaitas. Y sobró. El público respondió con una ovación cerrada, banderas de España ondeando y un ambiente de orgullo que contrastó brutalmente con el conformismo que se vio después sobre el campo. Muchos aficionados y medios coincidieron: fue el momento más alto de la noche. Galicia le dio a la Selección un recibimiento memorable y una interpretación del himno que ya circula como viral y que se recordará durante años.
Para los más nacionalistas, la representación fue considerada un insulto a la cultura gallega. Otros cargaron contra la aberración de hacer pasar por gallegas, gaitas escocesas. La polémica de la asistencia: Riazor con más asistencia con España que con el DéporEl otro gran tema extradeportivo fue el lleno absoluto (o casi) del estadio. Riazor lució repleto de banderas y buen ambiente, con una entrada que superó con creces las cifras habituales de la temporada del Deportivo en Segunda.
Apenas unos días antes, las celebraciones descontroladas por el ascenso del Dépor dejaron el estadio herido: más de 700-750 asientos rotos, césped arrancado, bengalas que quemaron zonas del terreno, porterías dañadas y aspersores destrozados. El club y las instituciones tuvieron que invertir alrededor de 300.000 euros y una legión de operarios trabajando contrarreloj para que el partido de la Selección pudiera celebrarse.
Hubo quien criticó la “invasión” y los excesos de la fiesta blanquiazul, y quien defendió la pasión de una afición que llevaba años esperando volver a Primera. Al final, Riazor aguantó, se llenó y cumplió… pero la polémica sobre el estado del estadio y el coste de la reparación estuvo muy presente en los días previos.
La mayor asistencia en RIazor en los último años despertó la polémica.
Para unos, los más críticos con el Deportivo, los más de 30 mil espectadores es un claro ejemplo de la manipulación de la asistencia en RIazor durante todo el año, pulverizando récords en segunda. Otros en cambio, viendo que ayer no estaba tan lleno como el pasado domingo, encontraron la demostración de que la manipulación es real pero a la baja. ¿Por qué? La razón es que mantener la cifra de asistencia por debajo de os 30000 espectadores permite justificar la oposición del club a un aumento de número de espectadores como se quiso hacer en la reforma del estadio para el Mundial de 2030. Para otros, esta diferenia se produce porque el recuento de los tornos se cierra 10 minutos antes de comenzar el partido.Contra Las Palmas sin un sitio 29.700 y hoy 30.000 en Riazor.
— Aldo Vázquez 🍍🇹🇷 (@Aldo_Vazquez1) June 4, 2026
Que me lo expliquen. No entiendo las asistencias aquí. pic.twitter.com/DrniKhuAB3
Explicaciones menos conspiranoicas son las de entradas regaladas por la empresas y la Federación Española de Fútbol o los asientos vacíos que dejan los socios en los partidos del Dépor. En resumenEl partido: olvidable.
El ambiente y los detalles: inolvidables.La Roja se fue de Galicia con un empate pobre y muchas dudas futbolísticas, pero con dos imágenes poderosas: un himno gaitero que unió y emocionó, y un Riazor que, pese a las heridas recientes del ascenso del Depor, respondió con un lleno y una entrega que el equipo sobre el campo no supo igualar.
Ahora a esperar otros 5 o 10 años para ver de nuevo jugar a la selección española de fútbol absoluta en Riazor. Mientras tanto para los que quieran seguir viéndola, en unos días empieza el Mundial de Fütbol.
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